miércoles, 9 de abril de 2008

EPÍSTOLA A DIOGNETO


Les comparto esta carta escrita por un discípulo de los apóstoles (que a la fecha es desconocido el autor; sólo él hace referencia de sí mismo, como maestro de los gentiles y discipulo de los apóstoles), escrita en el tiempo en que la iglesia era perseguida (la verdad es que siempre lo ha sido, cuando se sostiene la verdad genuina de Dios, el Verbo viviente). Es una carta muy hermosa y se que les va ha gustar mucho; leanla con calma y con el corazón abierto y se gozaran como yo lo he hecho en más de una oportunidad con ella. Es una carta muy bella y clara: es de un hombre genuino hijo de nuestro Padre, es decir, un hermano en la Verdad. Se estima que está escrita entre el siglo II ó III, a un tal DIOGNETO (desconocido también hasta hoy), donde él autor expone muy inteligentemente y sabiamente el verdadero cristianismo. Quise agregar algunos comentarios, pero la verdad; es que prefiero que la disfruten sin ellos y que el Santo le revele sus perlas preciosas en ella.



EPÍSTOLA A DIOGNETO

I. Como veo, muy excelente Diogneto, que tienes gran interés en comprender la religión de los cristianos, y que tus preguntas respecto a los mismos son hechas de modo preciso y cuidadoso, sobre el Dios en quien confían y cómo le adoran, y que no tienen en consideración el mundo y desprecian la muerte, y no hacen el menor caso de los que son tenidos por dioses por los griegos, ni observan la superstición de los judíos, y en cuanto a la naturaleza del afecto que se tienen los unos por los otros, y de este nuevo desarrollo o interés, que ha entrado en las vidas de los hombres ahora, y no antes: te doy el parabién por este celo, y pido a Dios, que nos proporciona tanto el hablar como el oír, que a mí me sea concedido el hablar de tal forma que tú puedas ser hecho mejor por el oír, y a ti que puedas escuchar de modo que el que habla no se vea decepcionado.

II. Así pues, despréndete de todas las opiniones preconcebidas que ocupan tu mente, y descarta el hábito que te extravía, y pasa a ser un nuevo hombre, por así decirlo, desde el principio, como uno que escucha una historia nueva, tal como tú has dicho de ti mismo. Mira no sólo con tus ojos, sino con tu intelecto también, de qué sustancia o de qué forma resultan ser estos a quienes llamáis dioses y a los que consideráis como tales. ¿No es uno de ellos de piedra, como la que hollamos bajo los pies, y otro de bronce, no mejor que las vasijas que se forjan para ser usadas, y otro de madera, que ya empieza a ser presa de la carcoma, y otro de plata, que necesita que alguien lo guarde para que no lo roben, y otro de hierro, corroído por la herrumbre, y otro de arcilla, material no mejor que el que se utiliza para cubrir los servicios menos honrosos? ¿No son de materia perecedera? ¿No están forjados con hierro y fuego? ¿No hizo uno el escultor, y otro el fundidor de bronce, y otro el platero, y el alfarero otro? Antes de darles esta forma la destreza de estos varios artesanos, ¿no le habría sido posible a cada uno de ellos cambiarles la forma y hacer que resultaran utensilios diversos? ¿No sería posible que las que ahora son vasijas hechas del mismo material, puestas en las manos de los mismos artífices, llegaran a ser como ellos? ¿No podrían estas cosas que ahora tú adoras ser hechas de nuevo vasijas como las demás por medio de manos de hombre? ¿No son todos ellos sordos y ciegos, no son sin alma, sin sentido, sin movimiento? ¿No se corroen y pudren todos ellos? A estas cosas llamáis dioses, de ellas sois esclavos, y las adoráis; y acabáis siendo lo mismo que ellos. Y por ello aborrecéis a los cristianos, porque no consideran que éstos sean dioses. Porque, ¿no los despreciáis mucho más vosotros, que en un momento dado les tenéis respeto y los adoráis? ¿No os mofáis de ellos y los insultáis en realidad, adorando a los que son de piedra y arcilla sin protegerlos, pero encerrando a los que son de plata y oro durante la noche, y poniendo guardas sobre ellos de día, para impedir que os los roben? Y, por lo que se refiere a los honores que creéis que les ofrecéis, si son sensibles a ellos, más bien los castigáis con ello, en tanto que si son insensibles les reprocháis al propiciarles con la sangre y sebo de las víctimas. Que se someta uno de vosotros a este tratamiento, y que sufra las cosas que se le hacen a él. Sí, ni un solo individuo se someterá de buen grado a un castigo así, puesto que tiene sensibilidad y razón; pero una piedra se somete, porque es insensible. Por tanto, desmentís su sensibilidad. Bien; podría decir mucho más respecto a que los cristianos no son esclavos de dioses así; pero aunque alguno crea que lo que ya he dicho no es suficiente, me parece que es superfluo decir más.

III. Luego, me imagino que estás principalmente deseoso de oír acerca del hecho de que no practican su religión de la misma manera que los judíos. Los judíos, pues, en cuanto se abstienen del modo de culto antes descrito, hacen bien exigiendo reverencia a un Dios del universo y al considerarle como Señor, pero en cuanto le ofrecen este culto con métodos similares a los ya descritos, están por completo en el error. Porque en tanto que los griegos, al ofrecer estas cosas a imágenes insensibles y sordas, hacen una ostentación de necedad, los judíos, considerando que están ofreciéndolas a Dios, como si El estuviera en necesidad de ellas, deberían en razón considerarlo locura y no adoración religiosa. Porque el que hizo los cielos y la tierra y todas las cosas que hay en ellos, y nos proporciona todo lo que necesitamos, no puede Él mismo necesitar ninguna de estas cosas que El mismo proporciona a aquellos que se imaginan que están dándoselas a Él. Pero los que creen que le ofrecen sacrificios con sangre y sebo y holocaustos, y le honran con estos honores, me parece a mí que no son en nada distintos de los que muestran el mismo respeto hacia las imágenes sordas; porque los de una clase creen apropiado hacer ofrendas a cosas incapaces de participar en el honor, la otra clase a uno que no tiene necesidad de nada.

IV. Pero, además, sus escrúpulos con respecto a las carnes, y su superstición con referencia al sábado y la vanidad de su circuncisión y el disimulo de sus ayunos y lunas nuevas, yo [no] creo que sea necesario que tú aprendas a través de mí que son ridículas e indignas de consideración alguna. Porque, ¿no es impío el aceptar algunas de las cosas creadas por Dios para el uso del hombre como bien creadas, pero rehusar otras como inútiles y superfluas? Y, además, el mentir contra Dios, como si Él nos prohibiera hacer ningún bien en el día de sábado, ¿no es esto blasfemo? Además, el alabarse de la mutilación de la carne como una muestra de elección, como si por esta razón fueran particularmente amados por Dios, ¿no es esto ridículo? Y en cuanto a observar las estrellas y la luna, y guardar la observancia de meses y de días, y distinguir la ordenación de Dios y los cambios de las estaciones según sus propios impulsos, haciendo algunas festivas y otras períodos de luto y lamentación, ¿quién podría considerar esto como una exhibición de piedad y no mucho más de necedad? El que los cristianos tengan razón, por tanto, manteniéndose al margen de la insensatez y error común de los judíos, y de su excesiva meticulosidad y orgullo, considero que es algo en que ya estás suficientemente instruido; pero, en lo que respecta al misterio de su propia religión, no espero que puedas ser instruido por ningún hombre.
V. Porque los cristianos no se distinguen del resto de la humanidad ni en la localidad, ni en el habla, ni en las costumbres. Porque no residen en alguna parte en ciudades suyas propias, ni usan una lengua distinta, ni practican alguna clase de vida extraordinaria. Ni tampoco poseen ninguna invención descubierta por la inteligencia o estudio de hombres ingeniosos, ni son maestros de algún dogma humano como son algunos. Pero si bien residen en ciudades de griegos y bárbaros, según ha dispuesto la suene de cada uno, y siguen las costumbres nativas en cuanto a alimento, vestido y otros arreglos de la vida, pese a todo, la constitución de su propia ciudadanía, que ellos nos muestran, es maravillosa (paradójica), y evidentemente desmiente lo que podría esperarse. Residen en sus propios países, pero sólo como transeúntes; comparten lo que les corresponde en todas las cosas como ciudadanos, y soportan todas las opresiones como los forasteros. Todo país extranjero les es patria, y toda patria les es extraña. Se casan como todos los demás hombres y engendran hijos; pero no se desembarazan de su descendencia (abortos). Celebran las comidas en común, pero cada uno tiene su esposa. Se hallan en la carne, y, con todo, no viven según la carne. Su existencia es en la tierra, pero su ciudadanía es en el cielo. Obedecen las leyes establecidas, y sobrepasan las leyes en sus propias vidas. Aman a todos los hombres, y son perseguidos por todos. No se hace caso de ellos, y, pese a todo, se les condena. Se les da muerte, y aun así están revestidos de vida. Piden limosna, y, con todo, hacen ricos a muchos. Se les deshonra, y, pese a todo, son glorificados en su deshonor. Se habla mal de ellos, y aún así son reivindicados. Son escarnecidos, y ellos bendicen; son insultados, y ellos respetan. Al hacer lo bueno son castigados como malhechores; siendo castigados se regocijan, como si con ello se les reavivara. Los judíos hacen guerra contra ellos como extraños, y los griegos los persiguen, y, pese a todo, los que los aborrecen no pueden dar la razón de su hostilidad.

VI. En una palabra, lo que el alma es en un cuerpo, esto son los cristianos en el mundo. El alma se desparrama por todos los miembros del cuerpo, y los cristianos por las diferentes ciudades del mundo. El alma tiene su morada en el cuerpo, y, con todo, no es del cuerpo. Así que los cristianos tienen su morada en el mundo, y aun así no son del mundo. El alma que es invisible es guardada en el cuerpo que es visible; así los cristianos son reconocidos como parte del mundo, y, pese a ello, su religión permanece invisible. La carne aborrece al alma y está en guerra con ella, aunque no recibe ningún daño, porque le es prohibido permitirse placeres; así el mundo aborrece a los cristianos, aunque no recibe ningún daño de ellos, porque están en contra de sus placeres. El alma ama la carne, que le aborrece y (ama también) a sus miembros; así los cristianos aman a los que les aborrecen. El alma está aprisionada en el cuerpo, y, con todo, es la que mantiene unido al cuerpo; así los cristianos son guardados en el mundo como en una casa de prisión, y, pese a todo, ellos mismos preservan el mundo. El alma, aunque en sí inmortal, reside en un tabernáculo mortal; así los cristianos residen en medio de cosas perecederas, en tanto que esperan lo imperecedero que está en los cielos. El alma, cuando es tratada duramente en la cuestión de carnes y bebidas, es mejorada; y lo mismo los cristianos cuando son castigados aumentan en número cada día. Tan grande es el cargo al que Dios los ha nombrado, y que miles es legítimo declinar.

VII. Porque no fue una invención terrenal, como dije, lo que les fue encomendado, ni se preocupan de guardar tan cuidadosamente ningún sistema de opinión mortal, ni se les ha confiado la dispensación de misterios humanos. Sino que, verdaderamente, el Creador Todopoderoso del universo, el Dios invisible mismo de los cielos plantó entre los hombres la verdad y la santa enseñanza que sobrepasa la imaginación de los hombres, y la fijó firmemente en sus corazones, no como alguien podría pensar, enviando (a la humanidad) a un subalterno, o a un ángel, o un gobernante, o uno de los que dirigen los asuntos de la tierra, o uno de aquellos a los que están confiadas las dispensaciones del cielo, sino al mismo Artífice y creador del universo, por quien Él hizo los cielos, y por quien Él retuvo el mar en sus propios límites, cuyos misterios (ordenanzas) observan todos los elementos fielmente, de quien [el sol] ha recibido incluso la medida de su curso diario para guardarlo, a quien la luna obedece cuando Él le manda que brille de noche, a quien las estrellas obedecen siguiendo el curso de la luna, por el cual fueron ordenadas todas las cosas y establecidos y puestos en sujeción, los cielos y las cosas que hay en los cielos, la tierra y las cosas que hay en la tierra, el mar y las cosas que hay en el mar, fuego, aire, abismo, las cosas que hay en las alturas, las cosas que hay en lo profundo, las cosas que hay entre los dos. A éste les envió Dios. ¿Creerás, como supondrá todo hombre, que fue enviado para establecer su soberanía, para inspirar temor y terror? En modo alguno. Sino en mansedumbre y humildad fue enviado. Como un rey podría enviar a su hijo que es rey; Él le envió como enviando a Dios; le envió a El como [un hombre] a los hombres; le envió como Salvador, usando persuasión, no fuerza; porque la violencia no es atributo de Dios. El le envió como invitándonos, no persiguiéndonos; Él le envió como amándonos, no juzgándonos. Porque Él enviará en juicio, y ¿quién podrá resistir su presencia?... ¿[No ves] que los echan a las fieras para que nieguen al Señor, y, con todo, no lo consiguen? ¿No ves que cuanto más los castigan, tanto más abundan? Estas no son las obras del hombre; son el poder de Dios; son pruebas de su presencia.

VIII. Porque, ¿qué hombre tenía algún conocimiento de lo que Dios es, antes de que Él viniera? ¿O aceptas tú las afirmaciones vacías y sin sentido de los filósofos presuntuosos, de los cuales, algunos dijeron que Dios era fuego (invocan como Dios a aquello a lo cual irán ellos mismos), y otros agua, y otros algún otro de los elementos que fueron creados por Dios? Y, pese a todo, si alguna de estas afirmaciones es digna de aceptación, cualquier otra cosa creada podría lo mismo ser hecha Dios. Sí, todo esto es charlatanería y engaño de los magos; y ningún hombre ha visto o reconocido a Dios, sino que El se ha revelado a sí mismo. Y El se reveló (a sí mismo) por fe, sólo por la cual es dado el ver a Dios. Porque Dios, el Señor y Creador del universo, que hizo todas las cosas y las puso en orden, demostró no sólo que era propicio al hombre, sino también paciente. Y así lo ha sido siempre, y lo es, y lo será, bondadoso y bueno y justo y verdadero, y El sólo es bueno. Y habiendo concebido un plan grande e inefable, lo comunicó sólo a su Hijo. Porque en tanto que El había mantenido y guardado este plan sabio como un misterio, parecía descuidarnos y no tener interés en nosotros. Pero cuando Él lo reveló por medio de su amado Hijo, y manifestó el propósito que había preparado desde el principio, Él nos dio todos estos dones a la vez, participación en sus beneficios y vista y entendimiento de (misterios) que ninguno de nosotros habría podido esperar.

IX. Habiéndolo, pues, planeado ya todo en su mente con su Hijo, permitió durante el tiempo antiguo que fuéramos arrastrados por impulsos desordenados según deseábamos, descarriados por placeres y concupiscencias, no porque Él se deleitara en nuestros pecados en absoluto, sino porque Él tenía paciencia con nosotros; no porque aprobara este período pasado de iniquidad, sino porque Él estaba creando la presente sazón de justicia, para que, redargüidos del tiempo pasado por nuestros propios actos como indignos de vida, pudiéramos ahora ser hechos merecedores de la bondad de Dios, y habiendo dejado establecida nuestra incapacidad para entrar en el reino de Dios por nuestra cuenta, hacerlo posible por la capacidad de Dios. Y cuando nuestra iniquidad había sido colmada plenamente, y se había hecho perfectamente manifiesto que el castigo y la muerte eran de esperar como su recompensa, y hubo llegado la sazón que Dios había ordenado, cuando a partir de entonces Él manifestaría su bondad y poder (oh la bondad y amor de Dios sobremanera grande), Él no nos aborreció, ni nos rechazó, ni nos guardó rencor, sino que fue longánimo y paciente, y por compasión hacia nosotros tomó sobre sí nuestros pecados, y El mismo se separó de su propio Hijo como rescate por nosotros, el santo por el transgresor, el inocente por el malo, el justo por los injustos, lo incorruptible por lo corruptible, lo inmortal por lo mortal. Porque, ¿qué otra cosa aparte de su justicia podía cubrir nuestros pecados? ¿En quién era posible que nosotros, impíos y libertinos, fuéramos justificados, salvo en el Hijo de Dios? ¡Oh dulce intercambio, oh creación inescrutable, oh beneficios inesperados; que la iniquidad de muchos fuera escondida en un Justo, y la justicia de uno justificara a muchos que eran inicuos! Habiéndose, pues, en el tiempo antiguo demostrado la incapacidad de nuestra naturaleza para obtener vida, y habiéndose ahora revelado un Salvador poderoso para salvar incluso a las criaturas que no tienen capacidad para ello, Él quiso que, por las dos razones, nosotros creyéramos en su bondad y le consideráramos como cuidador, padre, maestro, consejero, médico, mente, luz, honor, gloria, fuerza y vida.
X. Si deseas poseer esta fe, has de recibir primero un conocimiento pleno del Padre. Porque Dios amó a los hombres, por amor a los cuales había hecho el mundo, a los cuales sometió todas las cosas que hay en la tierra, a los cuales dio razón y mente, a los cuales solamente permitió que levantaran los ojos al cielo, a quienes creó según su propia imagen, a quienes envió a su Hijo unigénito, a quienes Él prometió el reino que hay en el cielo, y lo dará a los que le hayan amado. Y cuando hayas conseguido este pleno conocimiento, ¿de qué gozo piensas que serás llenado, o cómo amarás a Aquel que te amó a ti antes? Y amándole serás un imitador de su bondad. Y no te maravilles de que un hombre pueda ser un imitador de Dios. Puede serlo si Dios quiere. Porque la felicidad no consiste en enseñorearse del prójimo, ni en desear tener más que el débil, ni en poseer riqueza y usar fuerza sobre los inferiores; ni puede nadie imitar a Dios haciendo estas cosas; sí, estas cosas se hallan fuera de su majestad. Pero todo el que toma sobre sí la carga de su prójimo, todo el que desea beneficiar a uno que es peor en algo en lo cual él es superior, todo el que provee a los que tienen necesidad las posesiones que ha recibido de Dios, pasa a ser un dios para aquellos que lo reciben de él, es un imitador de Dios. Luego, aunque tú estás colocado en la tierra, verás que Dios reside en el cielo; entonces empezarás a declarar los misterios de Dios; entonces amarás y admirarás a los que son castigados porque no quieren negar a Dios; entonces condenarás el engaño y el error en el mundo; cuando te des cuenta que la vida verdadera está en el cielo, cuando desprecies la muerte aparente que hay en la tierra, cuando temas la muerte real, que está reservada para aquellos que serán condenados al fuego eterno que castigará hasta el fin a los que sean entregados al mismo. Entonces admirarás a los que soportan, por amor a la justicia, el fuego temporal, y los tendrás por bienaventurados cuando veas que el fuego...
Epílogo
XI. Mis discursos no son extraños ni son perversas lucubraciones, sino que habiendo sido un discípulo de los apóstoles, me ofrecí como maestro de los gentiles, ministrando dignamente, a aquellos que se presentan como discípulos de la verdad, las lecciones que han sido transmitidas. Porque el que ha sido enseñado rectamente y ha entrado en amistad con el Verbo, ¿no busca aprender claramente las lecciones reveladas abiertamente por el Verbo a los discípulos; a quienes el Verbo se apareció y se las declaró, hablando con ellos de modo sencillo, no percibidas por los que no son creyentes, pero sí referidas por Él a los discípulos a quienes consideró fieles y les enseñó los misterios del Padre? Por cuya causa Él envió al Verbo, para que Él pudiera aparecer al mundo, el cual, siendo despreciado por el pueblo (judío), y predicado por los apóstoles, fue creído por los gentiles. Este Verbo, que era desde el principio, apareció ahora y, con todo, se probé que era antiguo, y es engendrado siempre de nuevo en los corazones de los santos. Este Verbo, digo, que es eterno, es el que hoy es contado como Hijo, a través del cual la Iglesia es enriquecida y la gracia es desplegada y multiplicada entre los santos, gracia que confiere entendimiento, que revela misterios, que anuncia sazones, que se regocija sobre los fieles, que es concedida a los que la buscan, a aquellos por los cuales no son quebrantadas las promesas de la fe, ni son sobrepasados los límites de los padres. Con lo que es cantado el temor de la ley, y la gracia de los profetas es reconocida, y la fe de los evangelios es establecida, y es preservada la tradición de los apóstoles, y exulta el gozo de la Iglesia. Si tú no contristas esta gracia, entenderás los discursos que el Verbo pone en la boca de aquellos que desea cuando Él quiere. Porque de todas las cosas que por la voluntad imperativa del Verbo fuimos impulsados a expresar con muchos dolores, de ellas os hicimos partícipes, por amor a las cosas que nos fueron reveladas.

XII. Confrontados con estas verdades y escuchándolas con atención, sabréis cuánto concede Dios a aquellos que (le) aman rectamente, que pasan a ser un Paraíso de deleite, un árbol que lleva toda clase de frutos y que florece, creciendo en sí mismos y adornados con vanos frutos. Porque en este jardín han sido plantados un árbol de conocimiento y un árbol de vida; con todo, el árbol de conocimiento no mata, pero la desobediencia mata; porque las escrituras dicen claramente que Dios desde el comienzo plantó un árbol [de conocimiento y un árbol] de vida en medio del Paraíso, revelando vida por medio del conocimiento; y como nuestros primeros padres no lo usaron de modo genuino, fueron despojados por el engaño de la serpiente. Porque ni hay vida sin conocimiento, ni conocimiento sano sin verdadera vida; por tanto, los (árboles) están plantados el uno junto al otro. Discerniendo la fuerza de esto y culpando al conocimiento que es ejercido aparte de la verdad de la influencia (dominio) que tiene sobre la vida, el apóstol dice: El conocimiento engríe, pero la caridad edifica. Porque el hombre que supone que sabe algo sin el verdadero conocimiento que es testificado por la vida, es ignorante, es engañado por la serpiente, porque no amó la vida; en tanto que el que con temor reconoce y desea la vida, planta en esperanza, esperando fruto. Que vuestro corazón sea conocimiento, y vuestra vida verdadera razón, debidamente comprendida. Por lo que si te allegas al árbol y tomas el fruto, recogerás la cosecha que Dios espera, que ninguna serpiente toca, ni engaño infecta, ni Eva es entonces corrompida, sino que es creída como una virgen, y la salvación es establecida, y los apóstoles son llenados de entendimiento, y la pascua del Señor prospera, y las congregaciones son juntadas, y [todas las cosas] son puestas en orden, y como El enseña a los santos el Verbo se alegra, por medio del cual el Padre es glorificado, a quien sea la gloria para siempre jamás. Amén.

Fuente: Los Padres Apostólicos, por J. B. Lightfoot. Editorial CLIE http://www.clie.es/

lunes, 31 de marzo de 2008

"Porque en verdad no son falsas mis palabras..." Job 36:4


Si leemos los siguientes versos, descubriremos algunas cosas importantes de saber y recordar, sobre todo si hoy te encuentras en aflicción o en apriete...


Job 36:5-12

(5) He aquí, Dios es poderoso pero no desprecia a nadie , es poderoso en la fuerza del entendimiento.
Es hermoso ver como Dios siendo tan grande, poderoso y majestuoso en entendimiento, no desprecia a nadie...Es algo muy precioso de meditar; no es así con los grandes de este mundo...Es algo bueno de imitar, ¿si Dios no desprecia a nadie, cuanto menos nosotros?

(6) No mantiene vivo al impío, mas da justicia al afligido.
No mantiene vivo al impío (malo, condenado, culpable, delincuente, impío, inicuo, mal, malo, maltratar, malvado, pecador, perverso); Dios es justo, a menos que el impío se vuelva de su impiedad...

(7) No aparta sus ojos del justo, sino que, con los reyes sobre el trono, los ha sentado para siempre, y son ensalzados.
El justo tiene esta promesa, Dios no aparta sus ojos de él; y le dará lugar con reyes para siempre...(nota que la justicia es de Dios y no nuestra, somos justos por su justicia en nosotros, por medio de la fe).

(8) Y si están aprisionados con cadenas, y son atrapados en las cuerdas de aflicción,
Si hoy estas viviendo aflicción y estas preso en cadenas (esto es para justos por fe, recuerda que logramos justicia para con Dios por medio de la fe, en la sangre de JESÚS). Recuerda que sólo la fe es contada por justicia (demás está recordar que le fe verdadera produce por un lado obras y por otro por medio del Espíritu produce frutos).

(9) entonces les muestra su obra y sus transgresiones, porque ellos se han engrandecido.
entonces El te mostrará tu obra o actuar (te mostrará tu error, tu pecado, tu maldad, defecto, falta, fraude, infracción, iniquidad, maldad, ofensa, prevaricación, rebeldía, rebelión, traición, trasgresión) ¿Por que? Por soberbia...cuando uno se auto engrándese.

(10) El abre sus oídos para la instrucción, y ordena que se vuelvan del mal.
Esto lo hace si o si con los justos, les abre sus oídos y les da instrucción (castigo; reprensión, advertencia, consejo, corrección, disciplina, doctrina, enseñanza, erudición, escarmiento, escarnio, reconvención, represión. Y les ordena que se vuelvan del mal; les llama a retirarse del mal, de su vanidad, de su afán, de su nada...fuera de El no hay nada).


(11) Si escuchan y le sirven, acabarán sus días en prosperidad y sus años en delicias.
Aquí hay dos condiciones, primero si le escuchan (en el sentido de prestar atención) ya que en el verso anterior vimos que El nos hace oír y le sirven, es decir, hay una acción que evidencia una sujeción a Dios al escuchar (servir)...el resultado final será (y lo promete DIOS y no yo), acabarán sus días en prosperidad y sus años en delicias. ¿Muy bueno, o no?


(12) Pero si no escuchan, perecerán a espada, y morirán sin conocimiento.

Si no escuchan, tomarán de su propia decisión...expiraran por falta de conocimiento...la instrucción viene de Dios y no debemos despreciarla; recuerda que Dios disciplina o castiga a todo el que recibe por hijo; por que no tiene hijos bastardos; sino los quiere según su corazón...

Heb 12:6 Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.

Si estas, o estamos pasando, alguna aflicción; piénsalo, o pensémoslo...y hagamos oración.

Un abrazo
Rodrigo

domingo, 30 de marzo de 2008

Recibid con mansedumbre la palabra implantada.


"Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas". Santiago 1:21


Del versículo anterior, ¿Como dice la escritura "recibid con mansedumbre la palabra implantada"?
¿Es posible recibir algo que ya está implantado en uno?

Me gustaría, hacer esta reflexión y compartirlo con todos, ya que sé que es del interés de varios este tema que nos une; la Fe en nuestro Señor Jesucristo.

Voy a realizar un desarrollo progresivo de lo que el Señor me muestra del versículo y que les quiero compartir, entendiendo que no es por ningún motivo la última palabra que se pueda decir al respecto; sino una pequeña enseñanza que puede ser de provecho.

Del versículo en cuestión; si lo leemos tal cual está, podrían parecernos algunas cosas contradictorias, pero veremos que todo en la Escritura esta escrito con la perfección del Maestro.

Primero que nada, vemos que el versículo comienza con la frase “Por lo cual”; esto nos habla que es una conclusión de lo anterior, de manera que debemos ir a los anteriores versículos, para que a partir de ese punto, podamos comenzar nuestra reflexión; así esto, nos dará mayor claridad y luz. Los versículos anteriores son los siguientes:

19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; 20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios."

Vemos que el versículo 19 y 20 comienzan con la frase “Por esto”, esto nos dice nuevamente que es consecuencia de lo que se cita en el versículo anterior; de manera, que debemos ir a este versículo 18, es decir, más atrás aún.

18 El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.”

Aquí habla de “El”, ¿quien es El?, lo vemos también en el anterior, es decir, retrocediendo al versículo 17. Y de este versículo 17 comenzaremos nuestra reflexión de lo citado.

17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.”

Por lo que podemos ver, El es Dios; el Padre de las luces, de quien desciende todo regalo y don perfecto; en El no hay cambio ni sombra de variación; El es. Es eternamente y no cambia; de manera que su palabra tampoco cambia; sino que es eterna.

18 El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.”


Dios en su voluntad, nos hizo nacer de nuevo; el nuevo nacimiento que tuvimos en el Espíritu fue por su voluntad; y no por voluntad de hombre. Es decir, somos hijos engendrados por su voluntad, al igual que lo fue Isaac; somos hijos de su promesa a Abraham; somos hijos de la Fe, de la promesa.


¿Por medio de que nacimos? Dice por medio de la palabra de verdad; todos sabemos que la Palabra de Dios encarnada es Cristo (El Verbo - el Lógos); y además, sabemos Cristo es la Verdad; por lo que nos está diciendo que nacimos por medio de Cristo; por medio del anuncio de la palabra de verdad en el evangelio; por la Fe en la Palabra de Verdad de Dios. Para que seamos sus primicias, sus primeros y más valorados frutos. Sus hijos por medio de Cristo. Hemos nacido para Dios, estando anteriormente muertos para El. Por su voluntad, El lo ha realizado por su amor y misericordia. Debemos estar contentos y agradecidos con lo que El ya realizó en nosotros, estamos vivos para Dios y hemos nacido por medio de Cristo para El. Es un nacimiento Espiritual por medio de la Fe, ya que “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.” Jn3:6


Hasta aquí, el nuevo nacimiento es una realidad, algo que ya ocurrió en el pasado en cada uno de nosotros los que hemos creído al evangelio de verdad.

19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; 20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. "

Notemos algunas cosas, por lo anteriormente expuesto Santiago les enseña a sus amados hermanos, es decir, a la Iglesia o sea creyentes verdaderos. ¿Qué nos dice? Que debemos ser prontos para oír, tardos para hablar y tardos para la ira. Se lo dice a hermanos, no a incrédulos; sean prontos para oír. No le esta hablando al mundo, sino a creyentes nacidos de nuevo, nacidos del Espíritu.

¿Qué debemos ser prontos para oír?

La Palabra de Verdad, claramente; la que nos engendró por voluntad del Padre de las luces; la que nos hizo nacer de nuevo; la que nos dio vida en el Espíritu.


Creo que Santiago no enseñaría que debemos ser prontos para oír, si esto no fuera necesario. Pero debemos entender que la Escritura está escrita para guiarnos a nosotros, los creyentes; tiene el propósito de…“Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia,”2Tim 3:16

Es decir, Santiago nos invita a OIR la Palabra de Verdad; nos insta a frenar nuestra lengua y ser tardos en el enojo.

"21 Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas".

Entrando al versículo 21, vemos que nos habla de una actitud, una decisión y acción de nuestro corazón, que debemos tener; debemos desechar toda inmundicia y abundancia de malicia.
¿Cómo un hermano con inmundicia y abundancia de malicia?
SI. Es nuestra condición natural, a pesar de haber nacidos de nuevo; debemos despojarnos del viejo hombre, debemos despojarnos de nuestra carne; debemos hacer morir las obras de la carne por medio del Espíritu. Esto está escrito para la iglesia, y no para el inconverso y pecador del mundo exterior; está escrito para nosotros y es necesario tenerlo muy claro; ya que el haber nacido de nuevo es el comienzo de la carrera que hoy tenemos por delante; somos salvos en Cristo; pero hay una carrera que debemos correr con Fe y paciencia. Despojémonos de todo lo que nos estorba para OIR la Palabra de Verdad, HERMANOS DEBEMOS OIR LA VERDAD, DEBEMOS OIR A CRISTO EN NOSTROS, DEBEMOS ESCUCHAR EL ESPIRITU SANTO EN NOSOTROS.
¡QUE PRIVILEGIO TENEMOS!
DIOS QUIERE QUE ESCUCHEMOS SIEMPRE LA VERDAD PARA NUESTRO CRECIMIENTO Y DESARROLLO EN LIBERTAD, GOZANDO DE ESTAS COSAS PRECIOSAS QUE DIOS HA PREPARADO PARA NOSOTROS. ¡GRACIAS PADRE Y SEÑOR NUESTRO POR ESTE PRIVILEGIO, OIR LA VERDAD, OIR TU VOZ!

Es importante notar que esta Palabra de Verdad ya ha sido implantada en nosotros; es la que nos da testimonio de todas las cosas de Dios.

Luego dice “recibid”, el recibir lo veo y siento como oír y creer; no sólo oír; sino también creer lo que oímos, es decir, oír y guardar (oír y atesorar).

¿Cómo debemos recibir esta Palabra de Verdad que ya fue (pasado) implantada (porque ya tenemos el Espíritu Santo)? Dice con MANSEDUMBRE. Otras traducciones hablan de humildad; yo creo que a todos nos queda claro a lo que se refiere.

¿Cómo lo hago? Yo veo que es una actitud y disposición de tu corazón para con la Palabra Implantada, no podemos llegar a Dios (por medio de Cristo) con otra actitud que no sea de humildad y mansedumbre; como nuestro Señor nos enseñó “y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;” Hay un aprendizaje de por medio, que sólo nuestro Maestro y Señor, nos puede enseñar a ser mansos y humildes de corazón. Pero, nuestra es la disposición de nuestro corazón, como lo indica en proverbios.”Del hombre son las disposiciones del corazón;” Prov16:1

Debemos recibid con mansedumbre, es decir, dócilmente escuchar y creer a nuestro Señor, que ya está en nosotros. Es un oír interior, que nos testifica y enseña en todas las cosas. Hay una frase del apóstol Juan, al respecto que aporta en el mismo sentido:

“Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él”. 1Jn2:27

Hasta aquí, todo esto me da paz y gozo, que nuestro Señor nos va guiando personalmente a cada uno de nosotros; es un Maestro que nos da clases particulares a cada uno de nosotros; que nos confirma su palabra en nuestro espíritu y nos enseña a como recibirlo; para que no tengamos estorbo ni tropiezo. Está en nosotros, es algo maravilloso todo esto.

Si en algún momento, se nos hace difícil oír su voz; bueno sería repasar si hemos “desechando toda inmundicia y abundancia de malicia” y si “recibimos con mansedumbre”; es bueno recordarlo. Ya que si no es así, puede haber interferencia para que podamos oír claramente la palabra de verdad (recuerda que recibid implica fe).

Resumiendo, podemos ver claramente; que debemos recibir hoy lo que ya fue implantado en un pasado, es decir, oír hoy la palabra de verdad con la que hemos nacido de nuevo, por voluntad del Padre.

¿Cuál es el propósito de todo esto?

Salvar nuestras almas, como lo indica el final del versículo:

“recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas”

El propósito final es salvar nuestras almas; recordemos que ya hemos nacido en el espíritu; pero aún queda un propósito en nosotros; que es salvar nuestras almas. Este es el llamado, ya que hemos nacido de nuevo, el objetivo es salvar nuestras almas.

No quiero ahondar en lo último, ya que da para mucho; pero si quiero que vean que primero se nace por la palabra de verdad y luego hay un propósito de salvar el alma; son eventos consecutivos distintos, es decir, primero nacimos de nuevo y hoy el llamado es salvar nuestras almas, ya que la Palabra de Verdad tiene el poder de hacerlo.

Que el Señor nos de una oportunidad de compartir y comprender respecto a la salvación del alma; ya que hay mucha ignorancia y confusión al respecto. Espero que El nos haga oír su voz, respecto a este propósito en nosotros y lo maravilloso del llamado.

Por último, lo que sigue:

22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.”

Es mejor no oír, que habiendo oído no obedecer; no nos engañemos sin obediencia a esta voz interior de nuestro Señor, no habrá ningún provecho. Notemos que es una palabra confirmada en nuestro interior, por medio del Espíritu Santo. Este oír se produce dentro de nosotros, no fuera.

Para terminar, incluyo los siguientes versículos, que nos muestran como podremos ser bien aventurados en todo lo que hacemos; que es algo mejor a decir, que todo nos lleva a bien.

23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. 25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.”


Que la Palabra de Verdad, nos enseñe y guíe en todas las cosas; amen.

lunes, 17 de marzo de 2008

Siete principios, y siete promesas.


Antes de empezar, les voy a formular siete preguntas; si tú contestas afirmativamente a ellas, tienes que seguir leyendo (y espero en la gracia de Dios, que esto sea de bendición para tu vida); y si no lo haces, es decir, contestas negativamente, quiere decir que mejor sigues de largo y buscas otro articulo, ya que este mensaje no es para ti.

Preguntas:
¿Quieres tener muchos años de vida en paz?

¿Quieres tener buena opinión y favor, ante Dios y los hombres?

¿Quieres tener la certeza que los pasos que das, son siempre los pasos correctos?

¿Quieres sentirte físicamente bien?

¿Quieres gozar de prosperidad?

¿Quieres ser instruido y amado en forma especial por Dios?

¿Quieres ser bienaventurado, y alcanzar algo mucho mejor que el oro y la plata; larga vida, caminos deleitosos, honra, riquezas, paz, felicidad y vida eterna?

Creo que son muy pocos los hombres que se negarían a estas preguntas; de hecho cualquier ser humano sano, no lo haría jamás (pero la verdad es que no todos están sanos, pues algunos necesitan médico).

Yo creo que nadie diría que no; ¿Cuál es el problema? Muchos están en incredulidad y desconocimiento de estas cosas preciosas y ciertísimas. Por eso, hoy lo comparto con ustedes, muchos ya lo saben; pero es bueno conocer y divulgar la buena nueva de Cristo, en nosotros y en todos los que lo reciban…

Ahora, si tú contestaste afirmativamente, deberás compartir conmigo que el hecho de querer algo es sólo el comienzo, luego del querer viene el poder alcanzarlo. ¿No es verdad? Bueno de esto se trata el presente mensaje; es un mensaje muy práctico y aplicable en nuestras vidas.

Si tu lees el libro de Proverbios de Salomón; y miras con atención entre el capitulo 2 y 3; verás que el comienzo del capitulo 3 hasta el versículo 20; tiene una forma y una estructura especial, es decir, es una estructura que la diferencia de lo que la antecede y la diferencia de lo que le precede. Esta estructura se puede dividir en 6 requisitos con promesas y una culminación en séptimo lugar. O sea, son siete partes, como los siete días de la semana; como los siete días de la creación. El siete tiene un significado muy especial en toda la Escritura, que representa un número divino de plenitud y de obra completa por Dios.

Con estas palabras, quiero compartir con ustedes siete principios divinos que nos producen siete promesas; es esta una palabra muy práctica de aplicar con la gracia del Señor, y la quiero compartir con ustedes, para que juntos obtengamos lo prometido y agrademos al Padre por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Si leemos el libro de Proverbios el capitulo 3, de los versos 1 al 20; podemos ver y entender ciertas verdades que no debemos desconocer; y que debemos entender para poder poner en práctica y obtener los frutos deseados…

Por favor lean el texto citado, y luego lo desmenuzamos…

Pro 3:1-20 Hijo mío, no te olvides de mi enseñanza, y tu corazón guarde mis mandamientos, (2) porque largura de días y años de vida y paz te añadirán. (3) La misericordia y la verdad nunca se aparten de ti; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón. (4) Así hallarás favor y buena estimación ante los ojos de Dios y de los hombres. (5) Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. (6) Reconócele en todos tus caminos, y El enderezará tus sendas. (7) No seas sabio a tus propios ojos, teme al SEÑOR y apártate del mal. (8) Será medicina para tu cuerpo y refrigerio para tus huesos. (9) Honra al SEÑOR con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos; (10) entonces tus graneros se llenarán con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto. (11) Hijo mío, no rechaces la disciplina del SEÑOR ni aborrezcas su reprensión, (12) porque el SEÑOR a quien ama reprende, como un padre al hijo en quien se deleita. (13) Bienaventurado el hombre que halla sabiduría y el hombre que adquiere entendimiento; (14) porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus utilidades mejor que el oro fino. (15) Es más preciosa que las joyas, y nada de lo que deseas se compara con ella. (16) Larga vida hay en su mano derecha, en su mano izquierda, riquezas y honra. (17) Sus caminos son caminos agradables y todas sus sendas, paz. (18) Es árbol de vida para los que de ella echan mano, y felices son los que la abrazan. (19) Con sabiduría fundó el SEÑOR la tierra, con inteligencia estableció los cielos. (20) Con su conocimiento los abismos fueron divididos y los cielos destilan rocío. (LBLA)

Pero antes, debemos recordar como dice el proverbio, Si eres sabio, eres sabio para provecho tuyo, y si escarneces, tú solo lo sufrirás. (Pro 9:12) los principales beneficiados de la sabiduría. Somos nosotros mismos; sabiendo y entendiendo que la sabiduría de Dios es Cristo mismo; es una persona en nosotros. Si eres escarnecedor (hacer muecas, burlarse, mofarse), tú sólo lo sufrirás. La palabra está dada, la decisión es tuya…

Bueno para hacerlo más claro aún, los versos los he dividido en siete, que es un numero que representa la plenitud de Dios (y fácilmente se puede dividir este apartado de los proverbios en siete, en forma natural y sin hacer forcejeos), siete significa que estos versos son muy importante de conocer, entender y practicar; ya que el siete representa la obra completa de Dios, su plenitud.

He puesto en verde, lo que corresponde a la solicitud (mandato) divina y en rosado lo que corresponde a la promesa asociada a cada mandato. En otras palabras, tras un mandato, hay una promesa de Dios para nuestras vidas; y claro está que Dios cumple siempre sus promesas, no lo olvidemos. El cielo y la tierra pasarán pero sus palabras permanecen…

¿Cuántos recursos, dinero, tiempo y sacrificios malgastamos invirtiendo en recetas humanas de vida y prosperidad?; bueno, ahora es tiempo de buscar y creer lo verdadero y perdurable; que si tiene frutos reales de vida, paz, prosperidad, etc.

Les repito, esta es una palabra muy práctica; nadie se puede confundir con ellas; muchos discursos escuchamos; muchos de ellos son bonitas palabras; estas palabras van a la práctica concreta; y se pueden sólo practicar si existe FE, sin ella, es decir, sin CREER; sólo entran por un oído y salen por el otro (como se dice vulgarmente).

Sólo agrego algunos comentarios, ya que estos versos son muy claros, y no necesitan mayor explicación.


Proverbios 3:1-20 (LBLA)
(1) Hijo mío, no te olvides de mi enseñanza, y tu corazón guarde mis mandamientos,
(2) porque largura de días y años de vida y paz te añadirán.

Primero debemos notar, que esto es para un “Hijo mío”, es decir, para hijos de Dios; los que han sido hechos hijos de Dios por medio de la fe en Jesús y el bautismo del Espíritu Santo.
Segundo, observando las palabras “olvides”, nos damos cuenta que está la mente relacionada al mensaje, como también el “corazón”.
Tercero, las palabras mandamientos y enseñanza; representan la palabra de Dios; en dos formas, una primera forma que se guarda en el corazón (lógos) y una segunda que se entiende o se revela (jréma), por medio del Espíritu Santo. (Recuerda que el Señor nos habla al corazón y de ahí pasa a la mente, ¡y debe pasar a la mente!).

Hermano mío, si tu guardas las palabras de Dios, y no te olvidas de ser enseñado por el Espíritu Santo; entonces “largura de días y años de vida y paz te añadirán”.

Antes, de pasar al siguiente punto, recuerda el siguiente versículo “Pro 6:23 Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza luz…” y recuerda además, que Dios en el primer día Dios dijo: Gen 1:3 “Sea la luz. Y hubo luz”.
¿Es curioso no?, en este primer punto empieza con la luz, igual que en el primer día de la creación…

(3) La misericordia y la verdad nunca se aparten de ti; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón.
(4) Así hallarás favor y buena estimación ante los ojos de Dios y de los hombres.

La misericordia (bondad, amor, benevolencia, benignidad, etc.) y la verdad (Jesucristo, rectitud, fidelidad, confiabilidad, etc.).

Hermano mío, amarra la verdad a tu garganta (no hables mentiras) y escribe en tu corazón el amor; y “Así hallarás favor y buena estimación ante los ojos de Dios y de los hombres”.
¡Mira que no es sólo ante Dios! (Pero también, que no dice que sea con todos los hombres).

(5) Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento.
(6) Reconócele en todos tus caminos,
y El enderezará tus sendas.

Fíjate nuevamente, confía en el SEÑOR con el “corazón” y no te apoyes en tu entendimiento “mente humana”; y reconócele en TODOS tus caminos (voluntad). Esta palabra es para nuestro corazón, mente y voluntad; para nuestra alma.
Apóyate de corazón en Dios y no en tu astucia, inteligencia, cordura, prudencia, etc. Reconócele en todos tus caminos (Ten presente al Señor en todo lo que hagas); y EL enderezará tus sendas (pasos, andar, camino, costumbre, manera, rumbo, sendero, vereda, etc.). Nota que es EL, el que endereza tu caminar; y no tú, por tu propia inteligencia o prudencia.

Hermano mío, confía en el Señor de todo corazón y no te apoyes en tu antiguo entendimiento (despójate de tu entendimiento carnal), reconócelo en TODOS tus asuntos; y tendrás la certeza que EL enderezará tus pasos; tus pisadas serán correctas y certeras, con propósitos eternos.


(7) No seas sabio a tus propios ojos, teme al SEÑOR y apártate del mal.
(8) Será medicina para tu cuerpo y refrigerio para tus huesos.

No seas sabio en tu propia opinión, es decir, no te creas sabio; recuerda lo siguiente que escribió el apóstol Pablo: Nadie se engañe a sí mismo. Si alguno de vosotros se cree sabio según este mundo, hágase necio a fin de llegar a ser sabio. (1Co 3:18). Teme a DIOS, si Dios es de temer con su tremendo poder y autoridad; es el principio de la sabiduría y su práctica es alejarse del mal.
Mira el siguiente verso: El temor del SEÑOR es aborrecer el mal. El orgullo, la arrogancia, el mal camino y la boca perversa, yo aborrezco. (Pro 8:13) Mira como encaja en forma perfecta con lo anterior, el temor del SEÑOR es aborrecer el mal; el orgullo y la arrogancia el mal camino, es decir, lo contrario a no ser sabio a tus propios ojos. Y por último el SEÑOR aborrece la boca perversa, es decir, la boca fraudulenta que pervierte (desvirtúa) la verdad.

Jesús mismo nos enseño, al único que debemos temer: Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed. (Lucas 12:5) Esto es al SEÑOR, que tiene las llaves de la muerte y del Hades. Sólo a El debes temer, a nada ni nadie más…(ni al Diablo debemos temer; claro está si estamos bien con Dios, en Cristo).

Hermano mío, no te creas sabio en ti mismo, sino teme a DIOS y apártate del mal; será medicina para tu existencia y refrigerio para ti mismo.


(9) Honra al SEÑOR con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos;
(10) entonces tus graneros se llenarán con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto.

Honra al Señor con tus bienes, se rico para con Dios con tus bienes y con las primicias, es decir, con lo primero y mejor de tus frutos; entonces (y no antes), tus graneros se llenarán y tus lagares rebosarán. ¿Qué significa? Creo que es muy obvio, pero lo diré significa ABUNDANCIA y SATISFACCION. Si abundancia, de lo que necesites; abundancia económica (según el propósito de Dios) y abundancia de lo mejor que es el pan y bebida espiritual; Cristo mismo la Palabra de Dios. Recuerda que el pan se hace a partir del trigo y el trigo se almacena en graneros. Y recuerda que el vino se hace en lagares…¿Recuerdas el pan y el vino en la cena del Señor? Bueno, esa es la verdadera comida y la verdadera bebida; este versículo nos promete antes que nada llenura espiritual, satisfacción para nuestra alma.
Mira por favor el siguiente versículo, como Pablo les exhorta a la iglesia en Corintios: Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? (1Co 9:11) La verdad, que esto es fiel en los hombres que si siembran lo espiritual, de hecho es una de las formas que tenemos de honrar al Señor.

Para poder poner en práctica este 5º punto, se necesita fe (como también los anteriores), y respecto a eso es bueno que recuerdes el mensaje “Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras” donde veras claramente que la fe verdadera, CREE a Dios y actúa en forma natural conforme a la fe.


(11) Hijo mío, no rechaces la disciplina del SEÑOR ni aborrezcas su reprensión,
(12) porque el SEÑOR a quien ama reprende, como un padre al hijo en quien se deleita.

Bueno, si no fuera posible rechazar ni aborrecer la disciplina del Señor, esto estaría de más; pero aquí nos insta la palabra a considerar, que sólo a través de esta disciplina llegaremos al nivel, que el Padre nos quiere dar. Es un privilegio ser enseñado y disciplinado por el Maestro Perfecto. ¿No te parece? Si tu pensabas que este camino era todo color de rosas, considera que por nuestro bien, hay disciplina de por medio; si es que el Padre se deleita en nosotros. Que así sea. Amen.

Con estos seis puntos, completamos el número de hombre; es decir, la obra del sexto día; donde Dios nos hace conforme a su imagen y semejanza. Luego viene, el séptimo día, donde hay un reposo y una gran satisfacción por la obra realizada. Recuerden, que estamos en un proceso de edificación, es decir, Dios nos está edificando a cada uno de nosotros; para que lleguemos a la estatura de un varón perfecto. Veo en los seis puntos anteriores, muchas riquezas acumuladas (fe, confianza, palabra de Dios, entendimiento, enseñanza, bondad, paciencia, temor de Dios, honrar a Dios, disciplina, negación de la sabiduría personal, amor, verdad, honra, vida, salud, humildad, rectitud, esperanza, etc. y ser Hijos de Dios).
Los seis puntos anteriores están escritos de una forma muy simple y muy profunda, y los invito a no quedarse con sólo esto; sino que buscar más…


(13) Bienaventurado el hombre que halla sabiduría y el hombre que adquiere entendimiento; (14) porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus utilidades mejor que el oro fino. (15) Es más preciosa que las joyas, y nada de lo que deseas se compara con ella. (16) Larga vida hay en su mano derecha, en su mano izquierda, riquezas y honra. (17) Sus caminos son caminos agradables y todas sus sendas, paz. (18) Es árbol de vida para los que de ella echan mano, y felices son los que la abrazan. (19) Con sabiduría fundó el SEÑOR la tierra, con inteligencia estableció los cielos. (20) Con su conocimiento los abismos fueron divididos y los cielos destilan rocío.

Por ultimo, el séptimo punto, que corresponde a día del reposo; es donde ya has alcanzado la sabiduría (que es Cristo manifestado en ti); has alcanzado en Cristo, para lo que Cristo te alcanzó a ti primero.
Y en el séptimo día completó Dios la obra que había hecho, y reposó en el día séptimo de toda la obra que había hecho. (Gen 2:2)
Bienaventurado, es decir, feliz el hombre que haya a Cristo (sabiduría de Dios) y alcanza entendimiento (inteligencia). Los beneficios los puedes leer muchas veces…

Si ves con detalle el versículo 19 y 20; notaras que la Escritura hace referencia al proceso de la Creación por Dios, lo que nos afirma, que lo que hemos visto es un paralelo entre los siete días de la creación y los siete días de nuestra completa edificación en Cristo. ¡Vamos adelante!


Si haces una meditación y lees con calma, notaras que hay algo muy importante que debemos entender y valorizar; ¡EL SEÑOR NOS ESTA GUIANDO POR SU GRAN AMOR!

Y a eso sólo debemos agradecerle y alabarlo; y pedir que nos enseñe por medio de su Santo Espíritu, todos estos misterios escondidos para sus hijos amados. Que incluso los ángeles quieren conocer…

Amen.

Saludos, gracia y paz a todos.

Rodrigo

sábado, 1 de marzo de 2008

Y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.


Hay una frase que declaró el apóstol Pablo que siempre me llamó mucho la atención, la que dice "y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí". Han pasado algunos años, y es esta afirmación de Pablo, que nos la dice en su carta a los Gálatas, la inspiración del siguiente mensaje; que hoy comparto con ustedes. Espero en nuestro Dios y Señor, que nos de la sabiduría y revelación, para poder compartirlo y entenderlo en su gracia y voluntad, que así sea. Amen.

Primero, antes de entrar en el desarrollo de la palabra; es importante que lean estos tres pasajes de las Escrituras que he seleccionado; los que usaré para aclarar algunas cosas.


Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo. Gal 2:19-21


No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Fil 3:12-14

Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida. 2Ti 4:6-8


Los tres textos corresponden a tres cartas distintas escritas por Pablo, en el tiempo de su ministerio (servicio). Estás cartas, están escritas en forma cronológica en el transcurso de su vida; y en el desarrollo (crecimiento) de la misma.

La primera cita, es de la carta a los Gálatas; que fue escrita mientras el viajaba en sus viajes misioneros.


La segunda fue escrita en el periodo de su prisión en Roma, por testimonio del evangelio.
Y la tercera fue escrita al final de su vida, al final de su ministerio, al final del camino.

Ahora, teniendo claro el orden cronológico de las cartas, podemos hacer la siguiente observación.

Pablo escribió, más o menos en la mitad de su camino en Cristo: "y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí" a los Gálatas.

Pablo escribió tiempo más tarde, lo siguiente en Filipenses “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo…”

Pablo escribió, al final de su caminar en esta tierra. “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día...” a Timoteo.

Es importante tener claro el orden cronológico de las cartas; ya que en ese orden podemos ver tres cosas importantes.

Primero: cuando Pablo afirmo “y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí", no fue al final de su caminar en la tierra (cómo alguno pudiera imaginar), sino por lo menos en aprox. la mitad de su ministerio (lo que no significa que no lo haya podido decirlo mucho antes).

Segundo: Se puede ver que Pablo estaba corriendo una carrera (peleando la buena batalla, guardando la fe, sosteniendo la gran lucha) en esta tierra; a pesar de ser apóstol, el seguía en carrera hasta el final de su vida. El declara explícitamente que aún no ha alcanzado el objetivo final de su llamado, por lo cual se extendía por asir (tomar) aquello para lo cual ya había sido tomado por Cristo. Aquí hay algo tremendo que trastorna las doctrinas humanas y las hace dar botes y botes, Pablo se extendía por tomar aquello para lo cual, ya había sido tomado (pasado) por Cristo. ¿Lo ves? Esto es lo que Jesús declaro: “Permaneced en mí, y yo en vosotros” Juan15:4. Hay dos condiciones, El en nosotros y nosotros en El. Luego el llamado es a: “permaneced en él”. Pues el ya permanece en nosotros, si es que le hemos recibido.

Tercero: Pablo tuvo testimonio de haber cumplido el propósito en Cristo, de haber agradado a Dios al final de su tiempo (por gracia); por lo que tuvo el testimonio del Espíritu Santo que ya debía partir con el galardón completo. Esto es tremendo en importancia, porque es el propósito por el cual seguimos viviendo acá en la tierra; si no existiera este propósito grandioso no tendría ningún sentido seguir soportando este mundo, cuando ya somos salvos y tenemos vida eterna por medio de El; hay un llamamiento celestial en Cristo Jesús que debemos responder y tenemos el privilegio (oportunidad) de alcanzar por medio de la fe.

Nota: Si alguno piensa que somos siempre unos pobres y tristes pecadores, que nunca agradaremos a Dios; y por lo tanto, estamos destinados a andar de tropiezo en tropiezo, lea lo siguiente: Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Heb 11:5 ¡Hay una forma de agradar a Dios! Si, la hay; y es por medio de la fe. Recuerden que debemos pelear la buena batalla de la fe; los que la pelean vencen… (los cobardes arrancan y no pelean; ya que no creen; si creyeran la pelearían y vencerían en Cristo…) Lo dijo Pablo en su última carta: He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 2Ti 4:7 Antes de ser transpuesto, Enoc tuvo el testimonio de haber agradado a Dios, esto es importante de entender.


Teniendo claros estos tres aspectos (incluida la nota), podemos ver en detalle lo siguiente:
Pablo cuando declaró "y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí", como dijimos, no era que ya había alcanzado el propósito de su caminar aquí en la tierra; ya que podemos ver en su carta posterior a los Filipenses, él mismo declara que no ha alcanzado aún, el objetivo o meta de esta carrera “…la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor…” Fil 3:8, es decir, podemos afirmar que esta afirmación de Pablo "y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí", no es la consumación del caminar en la fe; sino que es por lo menos, una etapa que debemos todos alcanzar (veremos que se alcanza por fe, ya que es una realidad que debemos creer).

El propósito final (la meta) la alcanzó al final de su vida (de hecho es al revés, su vida en la tierra termina cuando alcanza el objetivo); como lo vemos en su última carta a Timoteo (2 Ti4:6-8), cuando Pablo esta para ser sacrificado (recordemos que fue decapitado), es decir, Dios lo guardo hasta que alcanzó la meta acá en la tierra (por gracia); esto es muy importante de entender. Pablo estuvo en este peregrinar en la tierra hasta el momento justo que alcanzó la meta, por eso tiene corona; cuando uno llega a la meta y vence en la carrera obtiene corona; los que no llegan a la meta, no pueden obviamente tener corona. Dios guardó la vida de Pablo de todas sus travesías, naufragios, persecuciones, azotes, etc. etc; hasta el momento que alcanzó el propósito final, es decir, la meta; era imposible que Pablo hubiese muerto antes de este tiempo; ya que Dios nos guarda hasta el momento final, si caminamos a la luz de El. El Señor nos lo dijo “¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él.” Juan 11:10 ¿Que nos enseña esto? Nos enseña que siempre que caminemos en la luz, no tropezamos; recordemos que Cristo es la luz del mundo. Cuando caminamos con y en Cristo, no tropezamos y avanzamos en este camino.

Hay algo que debemos conocer, creer, entender y experimentar. Eso se llama la cruz de Cristo. Pablo en su carta a los Gálatas, cuando dijo "y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí", lo dijo en medio de su vida como cristiano y siervo de Dios en esta tierra, y no como lo último que él hubiera alcanzado; no lo dijo como su última frase sobre la tierra; sino que la exclamo, por lo menos, en medio del caminar. Esto es importante entender, ya que si queremos avanzar debemos darnos cuenta que esto es un requisito en el Camino.

Siempre pensé, cuando sería ese día en que pudiera exclamar como Pablo "y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí"; ¿Y sabes cuando ocurre?, ¿Sabes cuando puedes exclamar con Pablo esta gloriosa y misteriosa frase?
Lo puedes declarar cuando lo crees; si hermanos lo puedes declarar cuando empiezas a entender el verdadero evangelio de la cruz de Cristo; y por fe te consideras muerto para la ley, muerto para el pecado y muerto para el mundo Esto querido hermanos, es una realidad que ya ocurrió con todos los verdaderos creyentes, es decir, con los hijos de Dios. Estamos con Cristo juntamente crucificados y con Cristo juntamente resucitados; muertos para la ley, muertos al pecado, muertos al mundo; pero vivos para Dios. ¡Aleluya!. Esto es grandioso; esto ya ocurrió; esto ya está hecho. Lo que Pablo declara es la realidad de las cosas que él ya las entiende por revelación y entendimiento que le ha dado Dios, por medio de su Palabra. Hermanos, es este el camino de la cruz; donde se manifiesta la muerte de Cristo y la vida poderosa de Cristo en nosotros, que no puede ser destruida por la muerte; la vida eterna…Es este el camino de la fe, donde hay frutos del Espíritu de Cristo.

Podemos ver hoy hermanos, que no es soberbia declarar hoy con Pablo "y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí"; sino es que estas avanzando en la fe y en el conocimiento y entendimiento de Dios y su obra. Hoy todos podemos decir con propiedad "y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí", pero serán sólo palabras, hasta que lo creas de corazón y vivas conforme a esa realidad, es decir, conforme a la verdad.
Si hoy lo declaras y lo crees, tu caminar será en esa realidad; y avanzaras en este Camino; si aún no lo crees y lo miras de lejos y desconfianza; te aviso que aún estas en desconocimiento e incredulidad que no te permite disfrutar de la plenitud de aquel que todo lo llena en todos; es Aquel que nos dijo hace tanto; que hoy nos dice lo mismo “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.” Mat 16:25 Y recuerda que Dios no puede ser burlado.

Cuando quieres salvar tu vida en este mundo, la empiezas a perder, ¿Por qué? Porque empiezas a caminar en el mundo, persiguiendo cosas del mundo, amando las cosas del mundo y malgastando tu vida en lo vano y temporal. Sembraras para las cosas del mundo y segaras corrupción. Invertirás tu vida en lo que es pasajero y está destinado a no ser más. ¿Qué obtendrás de todo eso? Lo más que puedes obtener, es lo que el mundo te puede ofrecer (si es que las llegas a conseguir); riquezas materiales, conocimiento humano, gloria humana, placer para la carne y poder mundano, todo temporal, es decir, un suspiro de grandeza y luego un frío cajón bajo tierra. El mundo no te puede dar, más que lo que el mundo tiene (y el mundo no tiene más que vanagloria y desolación); y el mundo hoy está gobernado por el príncipe de la maldad y la mentira; de seguro sólo lograrías obtener para el deleite temporal de tu carne; pero sed y hambre eternas para tu alma.

Cuando pierdes la vida por causa de Cristo, la hallas. Es decir, cuando andas en el Espíritu caminando por fe; empeñando por gracia tu vida en alcanzar a lo que ya fuiste llamado; tomando lo que te ofrece el mundo entero, por basura por alcanzar la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús. Cuando destinas todos tus recursos en adquirir ese campo que guarda un tesoro precioso, incontable en inmensidad; y con gozo cada día verás cuan verdaderas y fieles son las palabras de nuestro Señor y Maestro. Cuando entiendes, que si Cristo ya murió por ti, habiendo sido tú un pecador condenado; ahora que eres hijo por su sangre y por su gracia (regalo) ¿Cómo no te dará todas las cosas? Si ya hizo lo más costoso y difícil; si ya sufrió la cruz por ti; entenderás que el resto está dado por añadidura y no debes vivir en pos de las añadiduras; sino en pos de Cristo, tu Señor, Salvador y Maestro.

Dice el Señor: El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Jn 10:10 El ladrón, el enemigo (Satanás) viene para robar, matar y destruir (es bueno tenerlo muy claro, ya que cada vez que le obedeces, a veces sin saberlo, los resultados serán robo, muerte y destrucción); pero nuestro Señor nos deja muy claro que él vino, no sólo para que tengamos vida; sino para que la tengamos en abundancia; si abundancia. Alguno pensará, que las palabras de la cruz no son muy atractivas para la carne, o son muy fuertes. Y efectivamente, para la carne son muerte; pero para tu alma son salvación eterna. Para la carne son el anuncio de lo que ya ocurrió; pero son liberación de tu alma y espíritu; para servir a Dios. Pero nuestro Señor ya vino a deshacer las obras del maligno, y esto es una realidad; ya que el maligno no tiene poder sobre nuestra nueva naturaleza que es en Cristo Jesús. Recuerda lo que nos dice el Señor: El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 1Jn 3:8 Sólo a través de la cruz, cruzamos de la carne a la vida en el Espíritu; sin pasar por la cruz, nos quedamos del lado en que el Diablo aún tiene dominio sobre la carne para destrucción, robo y muerte.
¿No crees que es mejor andar al otro lado de la cruz donde el maligno no tiene parte?
¿No crees que es mejor caminar junto al Señor en el Reino de Dios?
¿Por qué muchas veces andamos como si viviéramos aún en la carne, ignorando nuestra realidad en Cristo?
Lo hacemos por ignorancia, en incredulidad. Debemos entender que nuestra vida está en Cristo al otro lado de la cruz; es decir, resucitada para con Dios. Y esto hermanos es tremendo y grandioso, porque estamos junto a Cristo sentados en lugares celestiales… ¡ALELUYA! Esto es muy, pero muy grande para poder explicarlo con palabras; debemos acudir a nuestro Padre Y Señor, para que nos ayude y revele estas cosas que son grandiosas y podamos creer y andar respecto a la realidad; si realidad; la verdadera realidad de las cosas; y no la realidad material que ven nuestros ojos carnales.
Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. Col 3:1-4
Esta muy claro, todos los que hemos resucitado con Cristo, somos llamados a buscar las cosas de arriba, ¿Dónde? “donde está Cristo sentado a la diestra de Dios”. Amigos y hermanos míos, ¿Habrá algún lugar más alto en la creación? NO es más alto que todo lo creado; no hay nada creado más alto que esa posición. ¿No es como para cantar y bailar de alegría y jubilo, lo que Dios ya ha hecho con nosotros los que creemos? Si hermanos, es para dar gloria, honor, alabanza y adoración eternamente a nuestro Dios creador y al Cordero que fue inmolado.
¿Dónde querido amigo, quedan tus proyectos, tus ambiciones, tus aspiraciones de este mudo? Si ves el llamado, veras que es sólo basura y pérdida de tiempo por alcanzar, aquello para lo cual ya fuiste alcanzado por Cristo. Tú decides, si quieres salvar tu vida; la perderás y si la pierdes por causa del Señor, la encontrarás. ¿Lo puedes creer?, ¿O debes clamar a tu Dios y Señor, que te ayude en tu incredulidad? Hoy todavía hay tiempo de pedir, llamar y buscar…

Luego en Colosenses dice “Porque habéis muerto”, lo dice explícitamente como algo ya ocurrido, no como algo futuro; sino como algo que ya ocurrió. Andemos hermanos en esta realidad, donde entramos en los dominios celestiales; y el reino de la tinieblas, ya no tiene poder alguno sobre nosotros; andemos del lado de la cruz que debemos andar; es decir, del LADO DE LA VIDA Y LA VIDA EN ABUNDANCIA.

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.1Jn 2:15
Cuando amas el mundo y las cosas que están en el mundo, el amor del Padre no está en ti. ¿Cómo, Dios no me ama? No Dios te ama por misericordia, pero el amor del Padre no está en ti, mientras tú amas el mundo y las cosas del mundo. Recuerda lo que dice Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Jn 3:16 Dios amó de tal manera al mundo, que entregó su Hijo para que todo aquel que en él cree, NO SE PIERDA, es decir, no muera eternamente (no sufra eterna destrucción). Dios amó a todos los hombres, y ha dado lo más precioso, alto, excelso por ellos, a Cristo. Sin los hombres merecerlo, sólo por misericordia. Pero, cuando centras tu amor en las cosas que se ven del mundo, en la vana gloria de la vida, el amor del Padre no está en ti; y por ello, no lo puedes disfrutar, gozar ni percibir. Cuando amas a tu Padre y Señor (por ende a tus hermanos), cuando amas las cosas de arriba, el amor del Padre está en ti; y lo puedes percibir, disfrutar y gozar. No amemos hermanos, aquello para lo cual ya estamos muertos; sino amemos para lo cual vivimos; y tenemos tremenda esperanza de gloria. Recuerda que donde está nuestro tesoro, estará nuestro corazón; si tus tesoros son del mundo; tu corazón estará en el mundo; si tus tesoros están el lo alto; tu corazón estará en lo alto.
¿Y como saber donde hoy está tu corazón? Es fácil, sólo escúchate a ti mismo; tu lo dices en cada minuto: “Porque de la abundancia del corazón habla la boca”. Mat 12:34 Nuestros labios nos delatan, ellos hablan de lo que abunda en nuestro corazón.

Hoy en día, la palabra de la cruz de Cristo es muy desconocida; y por eso hay tal espectáculo de doctrinas e interpretaciones humanas de las Escrituras contradictorias; hay una inmensidad de palabrería y una falta absoluta de poder de Dios manifestada en tantos charlatanes (ojo, no todos lo son); muchos buscando manifestaciones de Dios caen en sensualismos y extravagancias; por su ignorancia son arrastrados muchos por doctrinas extrañas y falsos maestros; hombres que son “animales irracionales”, es decir, “álogos”, es decir, sin logos, es decir; sin Palabra, es decir, sin Cristo.

Mira como Pablo lo decía LLORANDO, muchos enemigos hay de la cruz de Cristo; y mucha ignorancia hay hoy en día de la Cruz de Cristo. Pablo lloraba, por la gravedad de lo que significa no predicar esta palabra y ocultarla…
Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal. Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas. Fil 3:18-21

¿Y sabes que más hay detrás de estas palabras de la cruz de Cristo?, mira y lo verás…

Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. 1Co 1:18

¿No es tremendo lo que el Espíritu nos quiere revelar?

Bueno, para ello necesitamos que sea el Espíritu Santo el que nos hable y nos enseñe estas cosas; para que estas palabras sean espíritu y vida en nosotros. (Necesitamos que estas palabras pasen de logos a jréma). Y no sean una doctrina entendida sólo con la mente.

¿Y sabes por que hoy en día, como ayer también lo fue, es tan resistida, ignorada y rebatida la palabra de la cruz?
El enemigo combate esta palabra, porque detrás de ella hay poder de Dios en nosotros; y eso lo somete a nuestros pies; sin la cruz no hay poder, con la cruz hay poder de Dios en los que se salvan.

Mientras estemos entretenidos con cualquier doctrina terrenal, carnal o demoníaca, o entretenidos con nuestros proyectos en este mundo, y no entendamos y creamos estas palabras de la cruz, no hay poder de Dios en nosotros; y el enemigo quisiera que siempre estemos en ignorancia e incredulidad de estas cosas; pero hermanos, la hora ha llegado de creer y avanzar en este camino maravilloso que Dios nos ha abierto por su Hijo. Amen.

“pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios”; (griego:δύναμις dúnamis), es fuerza, es poder milagroso, es eficacia, es maravilla, es capacidad, es dar, es potencia, es potestad; todo en nosotros. ¿Te empieza a quedar más claro por que la palabra de la cruz es tan combatida por el enemigo? Porque te da la clave del éxito en este camino, te da la clave del éxito de tu vida, te da todo lo que nunca podrías llegar ni siquiera a imaginar…Y sobre todo, actúa el poder de Dios en tu vida; si hermanos actúa el poder de Dios en nosotros. ¡ALELUYA! Gracias Padre Y Señor; por esta palabra de la cruz, que podamos oírla, creerla y entenderla; por tu gracia. Amen.

Este poder es el que sostiene y te levanta, no es tu poder humano; este poder te hace llegar al mismo lugar en que hoy está sentado Cristo a la diestra de Dios.

Esta es parte de la oración de Pablo, que hoy oramos para que se cumpla en nosotros. Sin que sean iluminados nuestros ojos, sólo lo podremos imaginar y no ver con revelación y entendimiento, la realidad a la que fuimos llamados:

Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; Efe 1:15-21

Este mismo poder que operó en Cristo, es el que opera en nosotros, por la palabra de la cruz. Para el mundo locura, pero para nosotros poder de Dios.

¿Cuál es nuestra gloria?
Nuestra gloria es la cruz de Cristo, por medio de la cual estamos muertos para el mundo y el mundo muerto para nosotros; es esa la realidad de las cosas; en los que han resucitado con Cristo Jesús. Vivamos conforme a la realidad, es decir, conforme a la verdad. Si ignoramos la realidad; si ignoramos la verdad o no la creemos; seremos nosotros los que sufrimos las consecuencias de nuestros errores (pecados).

Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. Gal 6:14


Y hoy hermanos podemos decir junto a Pablo:

Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Gal 2:19 : La ley nos mató, por nuestro pecado. Y es esa la relación que hoy tenemos con la ley; estamos muertos para la Ley, a fin de vivir para Dios. La ley es santa, y el mandamiento es santo, justo y bueno. Y nosotros ya no estamos sujetos a la ley, sino que le pertenecemos a otro; a Jesucristo nuestro Señor. ¿Por qué no estamos sujetos a la ley? Porque estamos muertos para la ley, pero vivos para Dios. Era la única forma que había de que fuéramos libres de la ley; o por derogación de la ley; lo que no puede ocurrir; ya que la palabra de Dios permanece para siempre; o por muerte del que está sujeto a la ley, es decir, nosotros. Más muertos y resucitados juntos con Cristo.

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Gal 2:20 Lo podemos decir con toda confianza y certidumbre de fe; con Cristo estamos juntamente crucificados, y ya no vivimos nosotros, sino que Cristo vive en nosotros; esa es la verdad; nos queda hoy el paso de fe; “y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”, lo que aún vivimos en la carne, lo vivimos en la fe del Hijo de Dios, lo vivimos en la confianza de su amor personal a cada uno de nosotros, por su misericordia. Sabiendo que se entregó personalmente, por ti y por mi.

No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo. Gal 2:21 NO desecho (adsetéo: poner a un lado, separar, desestimar, neutralizar o violar:-rechazar, violar, desechar, invalidar) la gracia de Dios. Entiendo que no hay otro camino para nosotros, que el que Dios ya estableció; porque por la ley es imposible alcanzar justicia para con Dios; y si la justicia se alcanzase por la ley; demás murió Cristo.


Hermanos, sólo una última palabra; y es que nos encomendemos a nuestro Padre y Lógos (Palabra); que tiene poder para edificarnos y darnos la herencia con todos los santificados. Es la oración que realizó Pablo antes de partir a su cautiverio y tuvo que dejar a sus hermanos…

Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados. Hch 20:32

Amen.

Rodrigo

miércoles, 13 de febrero de 2008

No veréis mi rostro si no traéis a vuestro hermano con vosotros

Respondió Judá, diciendo: Aquel varón nos protestó con ánimo resuelto, diciendo: No veréis mi rostro si no traéis a vuestro hermano con vosotros. Si enviares a nuestro hermano con nosotros, descenderemos y te compraremos alimento. Pero si no le enviares, no descenderemos; porque aquel varón nos dijo: No veréis mi rostro si no traéis a vuestro hermano con vosotros. Gen 43:3-5


Cuando volvieron los hijos de Israel por alimentos a Egipto (a José); hay una sentencia muy importante de ver y es la siguiente:

"No veréis mi rostro si no traéis a vuestro hermano con vosotros." les advirtió José a sus hermanos, (los hijos de Israel, es decir, el pueblo de Dios).

¿Que significa?

¿Que nos quiere enseñar el Espíritu con esto?

José representa a Jesucristo; los hijos de Israel nos representan a nosotros cuando buscamos el rostro del Señor; y la sentencia es clara y precisa para cuando nos acerquemos a Cristo; no veremos su rostro si no nos presentamos en paz con nuestro hermano, no obtendremos alimento espiritual si no nos presentamos en paz con nuestros hermanos ante EL. Una vez que podemos ir con nuestro hermano ante su presencia; veremos su rostro. Esto es muy glorioso hermanos; veremos su rostro si estamos en paz con nuestros hermanos; si no es así debemos ponernos al día en nuestros ofensas y luego buscar su rostro; que entonces si lo encontraremos...

Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante. Mat 5:23-26

Muchas veces no entendemos por que nos sentimos lejos del Señor; es sabio entender que nuestro Dios y Señor es el mismo hoy, ayer y por los siglos. Y no podemos buscarlo sin antes reconciliarnos con nuestros hermanos.

La oración que Jesús nos enseño, tambien no habla lo mismo...


Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.Mat 6:12


Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben... Luc 11:4


Meditemos que esto es muy importante de conocer, y puede ser un tropiezo en nuestra relación con nuestro Señor...

Un abrazo y que la gracia de nuestro Padre y Señor nos inunde, por su misericordia.

Amén.


Rodrigo


Lectura:


Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.
Mat 18:21-35

viernes, 8 de febrero de 2008

Considerad e imitad...



Acordaos de vuestros guías que os hablaron la palabra de Dios, y considerando el resultado de su conducta, imitad su fe. (Heb 13:7)

Esta palabra tan cortita, pero con tanta sabiduría, nos enseña por lo menos dos cosas muy importantes:

Antes debemos acordarnos de los que nos guían o han guiado en este camino de la fe, y nos han hablado la palabra de Dios. Ojo que está hablando de hermanos verdaderos y no impostores....

Aquí debemos recordar y reflexionar en dos aspectos:

1º Hay que considerar el resultado de su conducta. ¿Por que lo dice? Porque las conductas que tenemos, producen un resultado...Recuerden que si actuamos conforme a la Verdad, nuestro resultado será para bien; si erramos será negativo. Por eso dice que consideremos el resultado de la conducta de los que nos guían; para que veamos que cosas nos aportan para que aprendamos de lo positivo y negativos que veamos. Ojo, que no por que nos guíen o nos hayan guiado, los hermanos están exentos de cometer errores en su conducta; y estos errores se verán muy claros en los resultados... Por eso es importante considerar el resultado final de las conducta que hemos observado. No para juzgar a los hermanos, sino para aprender y orar por los hermanos...

2º Imitad su fe; claramente hay que imitar la fe; (claramente queda establecido que habla de hermanos verdaderos, ya que si fueran falsos su fe no existiría). Aquí es sencillo, imitad su fe...eso debemos hacer...

Es bueno reflexionar sobre esto; que nos ayudará a todos a ir viendo las cosas mucho más claras, e ir conociendo la verdad que nos lleva a plena libertad...

Un abrazo a todos...


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Rodrigo

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