martes, 31 de enero de 2012

Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer.



Cuando escuchamos la siguiente frase Bíblica: porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer (Fil 2:13); a veces me parece que se toma fuera de contexto; ¿a que me refiero?, me refiero, a que muchas veces entendemos que Dios produce en el creyente el querer y el hacer la voluntad de Dios, eso es verdad; y gloria a Dios por ello; porque no sólo nos da el querer su voluntad y desearla, sino que también el obrar en conforme a ella, que está sustentado en su poder en nosotros; ¡eso es una muy buena noticia!, y es glorioso que Dios nos haya proveído de tan grandísimo poder que obra en nosotros los creyentes, de que no sólo nos cambian los gustos; para ya no andar por los caminos sin futuro de la carne, haciendo sólo nuestra voluntad; sino, por el Camino que lleva al Padre. Y eso no queda sólo ahí, sino que también se nos da el poder de actuar conforme a los requerimientos de Dios (ojo que es un camino, tiene un inicio y un fin; no todo está en el inicio, y no todo en la meta; hay que correrlo).

Ahora, ¿Qué es lo que veo que no se entiende bien de esto, del verso citado?

Veo que no se entiende bien cuando pensamos que Dios lo hará, sin importar en que esté uno como persona; ¡hay que tener cuidado!, eso no es así; Dios no lo hará, si no cumplimos con sus requisitos.

Pensar que nos cambiará sin importar nosotros, es una interpretación que es una desviación de la verdad, el pensar que él obra en nosotros sin importarnos nosotros; Dios obra en nosotros trasformándonos cuando andamos en el Espíritu por la fe, es decir, con la mira en la cosas de los cielos; y no con la mira en las cosas de la carne y el mundo (la tierra); un hermano que anda en la carne, guiado por su mentalidad sin renovación, no sufrirá ningún tipo de transformación renovadora de Dios en su ser, a menos que ande guiado por el Espíritu, es decir, por fe, será transformado día a día (mientras no lo haga, pierde su tiempo)

¿Y por que lo digo?

Lo digo porque cuando citamos “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer”, para justificar hacer lo que se nos da la gana; se nos olvida que justo el verso anterior dice: ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, y luego dice: porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

No podemos creer que Dios nos trasformará, sin creerle lo que realmente nos enseña en forma completa; El lo hace (nos transforma), mientras nos ocupamos en nuestra salvación (no preocuparnos; sino ocuparnos, trabajamos u obramos en nuestra salvación) con temor y temblor (eso habla de importancia máxima).

Estos errores ocurren, cuando un verso en la Biblia lo usamos en forma parcial (sólo una parte o la mitad); entonces tenemos una media verdad; que en verdad no es la verdad, sino un artilugio del enemigo para desviarnos, es decir, se transforma en un engaño, un tropiezo.

Ahora podemos ver que Dios nos transforma mientras estamos ocupados (repito, no preocupados), en nuestra salvación con temor y temblor; es decir, cuando la tenemos por primera prioridad en nuestra vida; en ese caso su Espíritu obra en nosotros cambiando nuestros gustos, a los gustos de Dios, y nos da el poder de obrar conforme a su voluntad (eso es grandioso, y es verdaderamente la gracia); pero si estamos ocupados en otras cosas; cosas de la carne y el mundo, la Escritura no dice que somos transformados en la imagen del Hijo de Dios, sino que lo que sembremos, cosecharemos (Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Rom 8:6)

.En la carne todos tenemos la inclinación a interpretar el evangelio, según la conveniencia de la carne; por eso se ven estas distorsiones, y sumado esto al engañador que siempre nos dirá lo que queremos escuchar, usando parte truncada de las Escrituras, para mantenernos en su dominio; el domino que le fue dado sobre toda carne, por el pecado.

Ahora entendemos, ¿queremos que Dios nos transforme por su gracia? ¡Claro que si!; entonces ocupémonos de lo que decimos que valoramos sobre todas las cosas (no preocupémonos, sino ocupémonos). Ahora lo lograremos, si realmente lo creemos; y eso es fe; y eso viene de oír al Señor; entonces tenemos trabajo hermanos, más oír y menos hablar; ocupándonos en sembrar lo que a vida eterna cosecharemos, por la fe.

Ocuparse en la salvación significa, que en lo que el Señor ya ha obrado en ti, en el querer; lo trabajes, para que de frutos. Aunque no sea muy grande al principio ese querer, pero debes hacerlo trabajar en ti; para que mientras te ocupas en ello; Dios por su buena voluntad te vaya transformado en su Imagen, es decir, a la estatura de su Hijo. No esperes tener una gran inspiración para empezar a trabajar, empieza ya a ocuparte en las cosas del reino de Dios, buscarlo, llamarlo y oírlo; y en lo que él vaya poniendo su querer en ti; empieza a obedecer y caminar, según su poder va obrando en ti; no te desanimes, mira que esto funciona; y verás como su poder obrará en ti, mientras te ocupas de El, y ya no de lo que no es. Ocupado en El, El se ocupa de ti, y te transforma.

Esto se transforma en un circulo virtuoso, mientras empiezas a usar ese querer (aunque sea aún pequeño en ti) en ocuparte del Señor, veras como eso te ira fortaleciendo y trasformando, y ese querer irá aumentado y así también el poder producir en ti, su voluntad. Irás de menos a más, cada día, por su buena voluntad; aumentado el querer y el obrar en él.

No pierdas tu tiempo, manos a la obra; la obra de la fe.

Un abrazo a todos mis amigos en Cristo; y hagamos trabajar el talento que nos dieron, para que produzca mucho fruto, para gloria de nuestro Padre.

Rodrigo C.

PD. Cito en forma completa el los versículos analizados:

Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. (Fil 2:12-13)

Un tema muy bueno, relacionado con este tema, es el siguiente: 

Haced morir por el Espíritu, las obras de la carne


viernes, 13 de enero de 2012

¿Y quién te dijo que había otro camino? (Sólo el camino de la cruz)

Hoy veo muchos cristianos caminando en forma muy similar a lo que lo hace este animalito (hámster), en su rueda; gira y gira, pero no avanza. No llegan a ningún lado. Encontré en la web esta simpática foto, aunque simpática para un animalito, no es para nada de simpática la comparación con lo que muchos piensan que avanzan, y en realidad no dan un paso.

Bueno es ese el tema de este mensaje, ¿Cómo avanzamos verdaderamente, y salimos de la rutina?

Esto no es cumplir mandamientos, esto no es religión, esto es un camino, el camino de la cruz.

El ser cristianos, es decir, discípulos de Cristo; es un camino, el camino de la cruz, no se trata de cumplir y cumplir ordenanzas (aunque las incluye), y no se trata de ritos religiosos (aunque también pueden incluirse), se trata de correr una carrera (correr dije, vale decir, máxima velocidad), una carrera que tiene un comienzo, un trayecto y tiene un final, es decir, una meta. Si yo les cito lo siguiente, estoy claro que todos estarán de acuerdo:

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14:6)

Jesucristo es el camino; eso lo hemos repetido muchas veces; pero este mismo Jesús que dijo que era el camino ¿Qué más dijo al respecto?

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. (Mat 16:24)

Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. (Mar 8:34)

Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. (Luc 9:23)

Estos tres evangelios, lo dicen en forma coincidente, usando el mismo lenguaje, no hay forma de seguir y avanzar en el Camino que es Jesucristo, sin tomar la cruz cada día, y así poder seguirlo (sin la cruz, no sales de la rutina de la rueda).

Me parece que hasta ahora nada nuevo he dicho (creo no haber dicho nada que no hayas escuchado antes); pero quiero hacer la siguiente reflexión:

A veces nos ponemos tan religiosos y místicos, que cuando nos hablan de la cruz, y sobre todo cuando nos dicen que debemos tomar la cruz, tenemos en mente muchas cosas, como sufrimientos, muerte, sangre, dolor, tribulación, sacrificios, etc. Si yo te pregunto en forma directa y práctica, ¿Qué es tomar la cruz cada día, que significa, como la explicas? Por favor medítala, con esa pregunta te dejo algunos instantes, luego puedes seguir leyendo…

(… meditando, no molestar…)

Si nos interesa llegar a la meta de este Camino, es decir, llegar al Padre y con todo lo que eso significa (estatura que debemos tener, pureza, gloria, herencia, amor, unidad, etc); debemos avanzar cada día, y la única forma de hacerlo, es no olvidando la cruz; el que camine sin cruz (la llave), no avanza; es como el hámster de la foto; corre y corre, pero ¿A dónde llega? Nadie podría decir que ese hámster no ha corrido; pero eso no significa que haya dado algún paso importante hasta la meta; mientras no salga de su rueda (y obviamente de su jaula), no sirven de nada sus esfuerzos; mientras nosotros olvidamos en la partida (o a medio trayecto) la cruz, no hay caso, no avanzamos (a menos que el Señor se contradiga en su palabra, cosa que nunca hace, ni hará). Es la cruz, el medio que nos hace salir de la rutina de sólo cumplir ordenanzas, y que todo se transforme en sólo una religión; es la cruz la llave maestra al Reino de los Cielos; salimos de la ruedita, y de verdad, avanzamos.

Vuelvo a la pregunta del párrafo anterior ¿Qué es y cómo se explica el tomar la cruz cada día?

Te podrá sonar muy poco espiritual lo que te voy a decir, pero la verdad es la verdad; tomar la cruz cada día y seguir al Señor, es una DECISIÓN diaria de obedecer, a pesar de no querer hacerlo.

La cruz es una decisión de cada día, una decisión como la que enseñan en la universidad; si como ese ramo de toma de decisiones, si correcto; la RAE lo define así: 1. f. Determinación, resolución que se toma o se da en una cosa dudosa.

Y la toma de decisiones, encontré lo siguiente: La toma de decisiones es el proceso mediante el cual se realiza una elección entre las opciones o formas para resolver diferentes situaciones de la vida en diferentes contextos.

Seguir al Señor cada día es estar dispuesto a tomar la mejor decisión cada día, es estar dispuesto a tomar la mejor decisión a pesar que esa decisión nos signifique algo tan terrible como la vergüenza pública o la muerte, a pesar que no sea la decisión de nuestra preferencia. Eso es tomar la cruz, es decir; mi alternativa es inferior a la tuya Señor, la mía la desecho ante la tuya; ya que tú has preparado lo mejor para mí. Es decir, obedecer a su voluntad, entendiendo lo siguiente:

La decisión que me propone el Señor es la mejor, a pesar que mi mente natural entienda lo contrario y no me guste; es por ello que decido obedecer; aunque no vea, pero le creo a Dios, que es el camino que me tiene preparado.

La decisión que me propones es la mejor Señor, a pesar que mi mente y sentimientos naturales se opongan, la sigo porque te amo, y no quiero desagradarte, sino que ese amor me impulsa a que nada permitiré que nos separe, y un dolor en ti, sería un dolor en mí.

Ahora leamos:

El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. (Mat 10:37-38)

Si no estamos convencidos que seguir al Señor es nuestro propósito, único y mejor camino; no lo haremos; si no creemos que él es la mejor opción, no lo haremos; si nuestro amor es limitado; no lo haremos; seremos deficientes en nuestro caminar. Si amamos algo más que él, no podremos avanzar; porque en el momento que haya que decidir entre lo que amamos en la tierra y él; seguiremos lo que amamos más (eso es obvio). Seremos novia de otro, y no de Jesucristo.

El camino de la cruz, es tomar las decisiones correctas cada día; ¿y cómo lo logramos?

Antes de tomar una decisión debemos conocer las alternativas, sin conocer las alternativas; tomaremos una mala decisión. Debemos conocer la alternativa que nos propone el Señor; esa es la alternativa que no debemos desconocer, y que muchas veces pensamos entender, no siendo siempre así. Conocer la voluntad de Dios, no es instantáneo, es una búsqueda de cada día, es escuchar cada día lo que él nos plantea (que puede ser completamente nuevo para nosotros); despojarnos de nuestros prejuicios, y creerle, lo que nos dice. Despojarnos de nuestro orgullo, de todo lo que creemos saber, sabiéndolo deficientemente.

Sin conocer la voluntad de Dios, es imposible; tomar la decisión correcta (es posible sólo por azar). Lo primero que debemos buscar, y es donde está nuestra fortaleza, es buscar la voluntad del Señor en todos nuestros caminos en la tierra; y una vez que oímos, obedecemos; ya que es lo mejor que podemos hacer, su voluntad (de hecho es lo que pedimos en la oración del Padre nuestro, si la pedimos para la tierra, ¿no será buena para nosotros también, y no sólo si nos gusta?).

La voluntad de Dios, no siempre nos será agradable y deseable en nuestros gustos personales; a veces, nos parecerá que es algo errado; y otras veces no veremos en ella mucho valor (el mundo no se enteró casi, cuando condenaron a Jesús); todo lo anterior son prejuicios de la carne; la voluntad de Dios es PERFECTA; y en ella hay poder, seguridad, fortaleza y alimento. Pero para comprenderla y seguirla, debemos primero buscarla; debemos ser transformados en nuestro entendimiento, para caminar en ella.

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro racional culto. Y no os conforméis a este siglo; mas trasformaos por la renovación de vuestra alma, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Rom 12:1-2)

Hemos visto hasta acá, que para poder tomar la mejor decisión, debemos estar informados de las alternativas, de hecho es sólo una la alternativa que necesitamos conocer, la voluntad del Señor para cada día; y para cada alternativa que enfrentamos y emprendemos.

Hay una frase que escuche desde niño en la radio en la región que me crié (Bio-Bio), que dice algo así “el hombre que no está informado, no puede tomar decisiones”; y creo que esa es la verdad en muchas malas decisiones que tomamos; lo primero que debemos hacer para tomar una buena decisión, es decir, seguir al Señor con nuestra cruz; es estar informados de la mejor alternativa, su alternativa, la alternativa del Espíritu y no de la carne. ¿Y quién nos la informa? Ya lo sabemos, para eso nos dejaron el Espíritu Santo; para que nos guie a toda verdad. Es el Espíritu Santo, el que nos muestra la alternativa del Señor (nos informa), para que podamos tomar la decisión correcta cada día. ¿Y por que la tomamos? Lo repito, porque le creemos, y sabemos que es la mejor opción, y también porque le amamos; como a nuestros hermanos; y siguiéndolo estaremos más cerca de él, nuestro amor y le agradamos.

Ahora podemos ver, que para salir de la ruedita del hámster; debemos entender que si no obedecemos, no hay avance, y no obedeceremos, sin creer que la opción del Señor es la mejor (las buenas obras que Dios dispuso para que caminemos en ellas), y no podremos creer la opción del Señor, sin antes OIR AL SEÑOR CADA DIA, lo que él nos enseña (informa).

Tomar la cruz y seguirlo es una tarea diaria, la mejor tarea que tenemos; un camino a las alturas y no de rutinas (ruedita) en la tierra. Lo haremos si le creemos realmente y le amamos, y nos damos el tiempo de escucharlo cada día, con más atención y dedicación a él, que a todas las opciones que nos propongan nuestra carne, el mundo y el mismo diablo. Si reamente amamos a DIOS, y por lo tanto, todo lo que de él proviene, como por ejemplo su voluntad; seremos consecuentes con ese amor, buscaremos su voluntad para agradarlo. Si realmente le creemos que no hay mejor opción para nosotros, buscaremos esa mejor opción día a día. Venderemos todo, por comprar el campo del tesoro.

NO hay otro Camino; el camino es Jesucristo, y para seguirlo, sin la cruz es imposible. Sólo lograríamos una religión exterior, y rutinas exteriores; pero no habrá cambios transformadores en nuestras vidas (no avanzamos). Ya lo sabemos, entendemos ahora que la cruz significa, como el Señor lo dijo al Padre (una vez que supo que no había otra alternativa que la cruz); que no se haga mi voluntad, sino la tuya. Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.

No como a nosotros nos parece o queremos (a veces será coincidente, en otras no lo será, con lo que nosotros queremos); pero que sea sobre todo como el Señor quiere y dice; eso es fe; eso es esperanza, eso es amor.

Ahora tienes una tarea muy práctica y muy espiritual, de buscar la voluntad de Dios cada día en tu vida, y tener el privilegio de no sólo encontrarla, sino que obedecerla; y así dar pasos gigantes, a la meta que anhelamos. Así, si que avanzaremos; fuera de las rutinas y ruedas del mundo. Al llamado divino en Cristo, todos juntos en él.

La cruz significa estar dispuesto a desechar tu gusto o preferencia personal, por una opción mejor que no es necesariamente la que nosotros erigiríamos; pero diremos “no se haga como yo quiero, sino como tu Señor”.

Cuando el Señor tomó la cruz, antes de averiguar y estar seguro que no había otra opción (recuerda que oró tres veces para que pase de él esa copa si era posible); oró para descartar que había otra posibilidad; pero una vez que supo que no la había, sino ir a la cruz, que esa era la alternativa divina; lo hizo básicamente por dos razones, que las podemos ver a continuación; y que son la razones que debemos nosotros también tener, en cada decisión que tomamos siguiendo al Señor.

“el cual (Jesús) por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”. Heb12:2

Esto nos habla de la fe y esperanza de Jesús; el vio por fe en esperanza el galardón que tenía por delante; sentado a la diestra de Dios; por lo que puedo sufrir la muerte de cruz y despreciar la vergüenza que eso significaba. Por FE, lo hizo; creía lo que después de la muerte, vendría como recompensa lo prometido.

También leemos lo siguiente del antiguo testamento: Porque ¿cómo volveré yo a mi padre sin el joven? No podré, por no ver el mal que sobrevendrá a mi padre. (Gen 44:34)

Proféticamente Judá hablo lo que cito, cuando se entregó por su hermano Benjamín (Judá figura de Jesús se entregó por Benjamín figura de nosotros, los hermanos menores de Jesús); es lo que Jesús pensaba y sentía, cuando tenía la cruz por delante; él no podría ver el dolor del Padre, si no recuperaba lo que se había perdido (al hombre); porque de tal manera amó Dios al mundo, que entregó su Hijo por el mundo; y el Hijo amo de tal manera al Padre, que no volvería sin nosotros, porque no podría soportar ver el dolor del Padre cuando perdió al hombre, y él volver sin nosotros.

Esa es la segunda razón por la que tomamos la cruz, y no hacemos nuestra voluntad, sino la de Dios, EL AMOR. Jesús no pidió una legión de ángeles que lo liberarán de la cruz, sino que como un cordero callado, se entregó hasta la muerte; por AMOR.

Ahora sabemos que su aflicción tuvo frutos, consiguió lo que la fe le decía y esperaba (resucitó y fue exaltado hasta lo sumo); y obtuvo lo que el Amor le dictaba; ver su Padre contento y a nosotros en El. No volvió con las manos vacías al Padre, volvió con lo perdido.

Ahora, ¿seguiremos dudando que la opción de Dios sea la mejor?

No caigamos en ese engaño del enemigo; sino que con toda prontitud y diligencia, busquemos su reino cada día; su reino en nuestras vidas. Que así sea.

Un cariñoso abrazo a todos, en el Amado. Y no pierdas el tiempo, aprovéchalo en lo verdadero y eterno. Escucha al Señor y obedécele.

Rodrigo C.

He aquí yo envío el Angel (Jesucristo) delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado. Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión; porque mi Nombre está en él. Pero si en verdad oyeres su voz, e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo a tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren. Porque mi Angel (Jesucristo) irá delante de ti, y te introducirá a la tierra del amorreo, y del heteo, y del ferezeo, y del cananeo, y del heveo, y del jebuseo, a los cuales yo haré cortar. (Exo 23:20-23)

lunes, 2 de enero de 2012

¿Con quién te comparas?

Muchos hemos caído en el error de mirar hacia al lado y compararnos con los hermanos, y en ocasiones podemos llegar al extremo de compararnos con las gentes del mundo (eso no tiene ningún valor); hoy veo como muchas iglesias se comparan unas a otras , que estiman inferiores, y como gran cantidad de cristianos, encuentran su satisfacción en compararse con el resto, en ver que ellos son más justos que el resto. Incluso los hay que llegan a ver sus justicas comparándose con las gentes del mundo, o de tantos falsos ministros de Dios, que han sido sorprendidos en actos depravados que aún ni los mundanos, han caído en tales aberraciones.

Nuestra carne, como es una buscadora nata de vanagloria, siempre buscará la forma de sentirse mejor que otros en sí misma, y esto agudizado por el príncipe de las tinieblas que nos susurra lo perdidos que están tal y cual persona, como no ven lo evidente. Nuestras comparaciones siempre son desde nuestra perspectiva, y por lo tanto, son parciales y como tal, prejuicios injustos. Ahora, pudiese ser que en algunas comparaciones haya cierta verdad, pero pregunto ¿Qué valor tiene eso para el propósito del Señor en nosotros?

Cuando caemos en la trampa de compararnos unos a otros (y sentirnos mejores), y esto no sea para imitar lo bueno como la fe y el amor de tal hermano; sino para tener autosatisfacción de que los “mejores” que somos (según nosotros mismos, eso no vale de nada), nos apartamos de lo que el Señor quiere lograr en nosotros, y nos ponemos a mirar para el costado, y dejamos de ver nuestro objetivo; y lo que es peor, el poder de alcanzarlo.

En muchos cristianos esta se vuelve una práctica muy habitual y frecuente, dado que en ellos mismos no ven muchos cambios ni transformaciones, y deben buscar la forma de conformarse en que son mejores.

¿Y con quien debemos compararnos entonces?

En el Señor sólo tenemos un patrón de medida, sólo Uno es nuestro patrón de medida y comparación; y sólo con ese patrón nos debemos comparar; con nuestro Señor Jesucristo, sólo con él nos debemos comparar; él es la medida perfecta y el llamado que tenemos, cada vez que nos comparamos con otra persona, para sentirnos superiores, erramos, sólo nos debemos gloriar en lo que respecto a Su medida (Cristo) vamos alcanzando.

Si sólo nos está permitido compararnos con nuestro Señor Jesucristo, debemos entender, que la segunda comparación que debemos hacer regularmente, es con nosotros mismos; si, con nosotros mismos; debemos compararnos en que hemos sido ya transformados por su poder en nosotros, esta comparación es muy importante; ya que si no vemos su poder transformador en nosotros al pasar el tiempo, significa inequívocamente, que en algún punto nos desviamos del camino. ¿Pero cómo? Claro, si dejas de avanzar, significa que has abandonado (por error), en algún punto la Senda correcta, lo que te ha dejado fuera del poder transformador de Dios, que es por medio de la fe, que obra por el Espíritu en ti.

Sed perfectos como nuestro Padre lo es, es el llamado; y el Hijo perfecto ya nos va siendo revelado por su Espíritu; ese es el patrón de comparación correcto que debemos tener día a día, hasta alcanzar su estatura. Y para ver los avances, debemos compararnos con nosotros mismos regularmente, para ver nuestros avances que alcanzamos en Cristo.

Si te quieres gloriar. Hazlo de ti mismo, y para ello debes ver cómo vas siendo transformado día a día por su poder, y si eso no ocurre pone muchas atención, ya que la meta es llegar a la estatura de quien nos llamó; y si no ves cambios en tu vida; lo que puede estar pasando es que no estás avanzando.

Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro; (Gal 6:4)

Todo lo que te he explicado, Pablo lo resumió en lo siguiente:

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. (2Co 3:18)

A cara descubierta, es sin hipocresía ante el Señor, mirando con nuestros nuevos ojos de la fe (corazón sensible ante él, sin endurecerlo), la gloría del Señor, es decir, Cristo glorificado. ¿Y donde lo vemos? En un espejo. ¿Y qué más vemos en el espejo? Nuestro rostro natural. Vemos al Señor la meta y el llamado en nosotros mismos, y como eso se va concretando, pero sin perder de vista nuestro rostro natural, sin hipocresía ante él. Nuestro rostro natural nos muestra todo lo que aún debe ser transformado y santificado, todo aquello que debemos abandonar, para tomar lo nuevo.

Dale vueltas a lo que te digo, y que el Espíritu te revele la profundidad y la operación de Dios transformadora por medio de su Hijo que es en la fe, por su gracia. Pero recuerda, sin cambios, no hay avance; y debe haber muchos cambios por el poder de Dios en ti, ya que la meta es tremenda e inalcanzable sin la fe que mueve montañas; el Reino de Dios.

Busca el evangelio verdadero; sólo en él, hay poder de Dios que nos transforma día a día en su gloria. No te conformes con lo que te han contado, vívelo completo, en EL. AMEN.

Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; (Rom 1:16)

La paz del Señor sea contigo.

Para leer:

Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

(Luc 18:10-14)

domingo, 25 de diciembre de 2011

La fe, como un grano de mostaza




La fe; mucho se habla de ella, muchos la usan para justificar sus actos, a muchas creencias se les llama fe; pero ¿Qué es la fe?; ¿todo lo que creemos es fe de verdad?, ¿Cuándo tiene poder?, ¿Cómo la llegamos a poseer?, ¿Cómo la aumentamos?, etc. hay muchas preguntas, que espero en un poquitito, poder apuntar:

Por favor, lean lo siguiente que enseñó Jesús:

Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera (al demonio)? Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno. (Mat 17:19-21)

Jesús nos enseño que si tenemos fe como un grano de mostaza, NADA NOS SERA IMPOSIBLE. ¿No es tremenda la afirmación? Creo que no hay poder humano que se le pueda comparar, a hacer que NADA SE VUELVA IMPOSIBLE. Creo que vale la pena descubrir un poco más, ¿Qué es realmente la fe?; a lo mejor, lo que hoy entendemos por fe, no es la fe que Jesús hablaba y se refería. Sólo quienes han movido montes, conocen en alguna medida, la verdadera FE.

Cuando Jesús compara la fe, lo hace con una semilla de mostaza; ¿Y por qué no lo hace con un grano de arena, que a lo mejor, es del mismo tamaño? Pero no fue así, lo comparó con un grano de mostaza; y a diferencia de un grano de arena, que puede tener un tamaño similar; tiene algunas diferencias que Jesús quiere mostrar (sólo a los que les interesa el tema, por supuesto).

Primero que nada, un grano de mostaza es una semilla, y como toda semilla tiene un vida potencial en ella; tiene el poder de crecer y desarrollarse, y llegar a un arbusto (o árbol) completo. En cambio, un grano de arena; no tiene potencial en sí mismo, no tiene vida. Esta diferencia, nos habla que la fe, tiene al igual que las semillas, un potencial en su interior, tiene vida.

Segundo; el grano de mostaza; Jesús lo usa en otras oportunidades para referirse al reino de los cielos; y en esta ocasión al relacionarlo con la fe; nos está diciendo; ojo, la fe es la que nos mueve a su reino (o hace venir su reino). Veamos algunos ejemplos:

Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas. (Mat 13:31-32)

Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos? Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra. (Mar 4:30-32)

Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé? Es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su huerto; y creció, y se hizo árbol grande, y las aves del cielo anidaron en sus ramas. Y volvió a decir: ¿A qué compararé el reino de Dios? (Luc 13:18-20)

Podemos concluir, que la fe verdadera, no sólo tiene vida en sí misma (no es inerte) y el potencial de desarrollarse; sino que también es el medio del desarrollo del reino de Dios, en nuestros campos, es decir, en nosotros.

A lo mejor, lo que he dicho hasta ahora, no es un gran descubrimiento; para algunos puede que no lo sea; pero sigamos adelante (hay más):

Jesús dice: “que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará”. Yo les pregunto: ¿Cuántos montes han visto moverse por medio de la fe? A lo mejor, muchos cristianos están un poco frustrados, ya que no hay (que yo sepa, si me equivoco me corrigen) registros científicos, ni históricos de montes que se hayan desplazado por medio de la fe, me parece que no los hay (a lo mejor me equivoco, y lo más probable es que si los haya; pero supongamos que no es lo común ver montes que se mueven). Y nos frustramos, pues decimos; uf que nos falta tanto…(recuerden que el Señor, siempre habló en parábolas, para que los de afuera, no entiendan).

Muchas veces tomamos en forma tan literal la Biblia, y otras veces somos tan espirituales; cuando Jesús habla de mover montes; está hablando no sólo del poder de mover un monte físico (que obviamente la fe tiene ese poder); sino que el monte más impresionante que mueve la fe, es el reino de Dios, el reino de nuestro Señor en la Biblia muchas veces, se compara a un monte (esa tarea de buscarlo la dejo para ustedes). Los montes que movemos por medio de la fe, es el reino de Dios, es a Dios mismo, que podemos mover, por medio de la fe.

Y entonces, ¿cómo se diría, si entendemos bien, lo que Jesús nos dijo?: “si tuviereis una fe aunque muy pequeña proveniente del reino de los cielos (Dios), habrá poder en ti, de mover el reino de los cielos, y nada os será imposible”. ¿Tremendo No? ; ¿y por que nada nos será imposible? Porque para Dios nada es IMPOSIBLE; y el reino de los cielos, es decir, para el reino de nuestro Padre; no hay límites, como los hay para los hombres. Ese si es un verdadero monte, no como los montes que vemos de roca y tierra; sino el monte de su reino. Si le creemos, movemos su reino; movemos a Dios mismo. ¿No es tremendo?

Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible. (Mat 19:26)

No se frustren queridos hermanos, muchos montes se han movido por los siglos por medio de la fe; el reino de Dios se ha movido; y se seguirá moviendo hasta que se cumpla en los que lo esperan, que venga a nosotros su reino, completamente su reino. A lo mejor, montes físicos no hemos visto muchos o ninguno, pero los veremos si son necesarios mover, por el poder de Dios. Pero el monte más importante que se mueve por medio del que cree, es el reino de Dios, y en esto si que hay poder, y literalmente, nada es imposible, absolutamente NADA.

Bueno, hasta ahora hemos descubierto algunas cosas, que para los sabios y entendido no deben ser nuevas, por supuesto que ya lo sabían; es obvio, ¡si ya lo saben todo!, ¡ojala no sólo lo sepan, sino que lo crean! Sigamos entonces, con aquellos que si les interesa aprender, y como consecuencia, que haya un cambio en sus vidas (por el poder de Dios), no se conforman a lo presente, sino que dejan lo que no vale, por lo valedero y eterno.

Hasta acá, sabemos que la fe es viva como una semilla, tiene la naturaleza de formar en nosotros el reino de Dios; y por último, mueve el reino de Dios, es decir, a Dios mismo, y con tal poder, que nada se nos vuelve imposible. Absolutamente NADA, que impida el propósito de Dios en nosotros, SI CREEMOS.

La pregunta que todos se hacen, o deberían hacer es la siguiente:

¿Y cómo obtenemos y aumentamos esa fe, tan poderosísima?

Bueno, la respuesta no se puede dar sin antes, ver muy claramente, que es la fe; de donde proviene la fe y como se obtiene en principio. Antes de obtener y abundar en esa fe poderosa, creo que es prioritario saber que es, su fuente y medio (ojo, no todo lo que el hombre llama fe, es verdadera fe en el sentido de poder de Dios en nosotros, muchas son creencias de origen humano, sin poder sobrenatural).

Como comentario reforzando lo anterior, no todo lo que el hombre llama fe, es realmente la fe que habla Jesús (y la que la Biblia menciona); no todas las creencias de los hombres aunque estos sean muy creyentes, son realmente fe (por lo menos la fe que nos interesa, la Bíblica); puede ser fe desde un punto de vista humano, porque se cree en algo no visto, pero la fe verdadera, tiene una diferencia fundamental, TIENE PODER. Explico esto, porque muchos hermanos muchas veces ponen fe a ciertas cosas, y la verdad es que después se frustran, por no ocurre lo que ellos creyeron, no ven resultados o los resultados que ven no cuadran con su fe. Plop.

Para todos los que nos ha ocurrido en más de alguna oportunidad lo anterior (esto es sólo para seres humanos reales, los súper héroes no necesitan de esto; los sabios en sus propias opiniones, saben cosas mucho mejores…), me refiero, a que cuando creemos algo y no ocurre, o ocurre una contradicción. La razón pueden ser la siguientes: Lo que creímos no era fe verdadera, lo que vimos como resultado a lo mejor no lo entendimos, o si no ha ocurrido nada aún, también puede ser que el tiempo que no ha llegado. Pero muchas veces, los cristianos se ven enfrentados a un fracaso de su fe, y es por no tener la fe que habla Jesús y toda la Biblia, la fe verdadera. En cambio en otras ocasiones, si hemos visto cosas increíbles, movidas por la fe.

Haré un análisis del origen de la fe, para que entendamos su proceso y podamos entender su naturaleza, origen y como obtenerla; después de todo esto veremos cómo aumentarla.

Un paréntesis: No me gusta citar la Biblia en algunas oportunidades, y esta es una de ellas. En la mayoría de los casos cito la Biblia para justificar mis afirmaciones, para que no piensen que me arranco con cosas extrañas y teorías personales, pero en esta oportunidad, no me gusta. ¿Y por qué preguntarán? Porque muchas veces que citó un verso, los que lo han leído, sus mentes les dice “esto tú ya lo sabes”; y pasa que no ven más de lo que creen saber; es decir, su fe humana no cambia (porque son sabios en sus propias opiniones, su fe carnal les vela la verdadera fe); y no hay lugar para la verdadera fe. Porque ya lo saben, eso lo han leído, y como lo “comprenden” como para una prueba de teología, piensan que eso ya lo alcanzaron, y no entienden que no están ni cerca aún de esa fe (los sabios y entendidos que Jesús decía que Dios oculta las cosas, no necesariamente son grandes estudiosos de la Sagradas Escrituras como solemos imaginar, muchas veces son las personas más corrientes e ignorantes que podemos encontrar, pero son sabios en sus propias opiniones, que nada nuevo les entra; en otras oportunidades pueden ser sabios de renombre).

Por lo anterior, te diré, sin citar aún nada que la fe viene de oír. El que no oye, no puede tener fe; primero hay que oír. Y el oír viene de la palabra de Dios. Recuerda que la palabra de Dios no es la Biblia, muchos al confundir la palabra de Dios con la Biblia, creen que cuando leyeron la Biblia ya tienen fe, eso no necesariamente es así. La palabra de Dios, es todo lo que Dios te HA DICHO PERSONALMENTE A TI. Ya sea por el medio que sea, lo que tú has oído de Dios para ti, establece si lo oyes y lo crees, la verdadera FE.

La fe verdadera viene de OIR la palabra de Dios (no necesariamente la Biblia, recuerda que Dios usa muchos medios); y cuando oímos y creemos lo que Dios nos dice; HAY PODER DE DIOS EN NOSOTROS PARA QUE OCURRA LO QUE EL NOS DIJO, NADA NOS ES IMPOSIBLE.

No puede existir fe verdadera en un hombre, a quien Dios no le haya hablado; es imposible; por eso lo prioritario es que Dios hable, nos hable. Luego nosotros oigamos lo que nos dice (por medio de su Espíritu habla, y oímos por medio de nuestro corazones); y una vez que oímos, debemos CREERLE lo que nos dijo; esa fe es la que vence, sobre todas las cosas; es poder de Dios en nosotros. Pero lo primero es que Dios nos hable; luego, escucharlo; luego, creer lo que nos dijo (no siempre es fácil, muchas veces va en contra de lo que esperamos oír).

Yendo un poco al paréntesis anterior, cuando Dios nos habla, no siempre le reconocemos, porque no siempre dice lo que nos resulta agradable oír; y cuando le reconocemos, no siempre es fácil creerle, ya que nos dice a veces, cosas que nos parecen IMPOSIBLES, ¿y cómo no?; ¿Cómo ocurrirían cosas imposibles, sin antes creerlas a Dios? Para que ocurran cosas que parecen imposibles, vemos que primero debe Dios decírnoslas, luego nosotros creerlas y luego ocurrirán. Sin esa secuencia lógica, imposible.

Voy a citar (aunque no me gusta hacerlo) lo siguiente: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. (Rom 10:17)

La frase anterior, es tan cortita; pero si la meditas (y por favor hazlo, y por horas y días…); es tan tremenda; ¡cuántos sin sabores no evitaríamos; cuantas pérdidas de tiempo evitaríamos!, ¡Cuánto poder de Dios veríamos en nuestras vidas! Ya nuestro camino no consistiría tanto en lo exterior, sino en el interior; donde habita la Palabra.

La fuente de la fe es Dios mismo; por eso se dice que la fe es un don (regalo) de Dios; y para quienes reciben ese regalo, que es la Palabra de Dios, Dios les da la potestad de ser SUS HIJOS DIVINOS. La Palabra de Dios se hizo carne, habitó entre nosotros, y hoy habita en quienes la han recibido, quienes han OIDO Y CREIDO la PALABRA DE DIOS, no hay forma de que Dios habite en nosotros sin antes haberle CREIDO LO QUE NOS ANUNCIO.

La fe es divina, porque procede de Dios; y quienes oyen esa Palabra y la CREEN, obtienen la fe que VENCE AL MUNDO. La Biblia no es la Palabra de Dios, la Biblia da testimonio de la Palabra de Dios, la Biblia es correcta completamente; pero sin el Espíritu Santo, esa semilla de mostaza que ves en la Biblia, es una semilla SIN VIDA; solo el Espíritu vivifica, la letra no lo puede hacer. Si a la letra, le agregas el Espíritu de Dios; puedes oír y ver, su maravillosa PALABRA.

¿Y cómo obtenemos y aumentamos esa fe, tan poderosísima?

Hasta ahora, sólo quiero que entiendas y medites en la lógica de lo que te enseño; son misterios para el mundo, pero el Señor quiere que nosotros lo entendamos, para que avancemos en este Camino; no hay forma de avanzar ni un solo milímetro, sin fe. No son cosas que me puse a estudiar en un libro, ni por mucho leer la Biblia (ambas cosas no son descartables por sí mismas); son cosas que provienen del Maestro del Universo; de quien procede toda ciencia. Su Espíritu es el que me guía (alguno le puede parecer soberbia), pero si no fuera así, no tendría ningún valor lo que digo; y para que veas que si tiene valor, puedes ponerlo en práctica en tu vida, y verás los resultados. De eso se trata esto, de compartir lo que proviene de Dios, para bien de todos los creyentes; cada uno en lo suyo.

Bueno, para contestar la pregunta que tenemos formulada, (pregunta que busque por varios años su respuesta, y no hace mucho ya puedo compartir lo que veo), ¿Y cómo obtenemos y aumentamos esa fe, tan poderosísima? Ahora la respuesta es más sencilla, ahora las cosas no son tan complejas (siéndolas), aumentamos nuestra fe cuando:

Dios nos habla.

Le oímos.

Le creemos, lo que nos dijo.

No quiero establecer, los tres pasos de la fe poderosa (como para escribir un libro best seller), no lo quiero hacer; sólo lo dividí así, para hacerlo más fácil.

Si queremos obtener y aumentar nuestra fe (cosa que Dios si quiere que hagamos), tenemos por lógica lo siguiente:

Que Dios nos hable, y nos hablé más.

Que seamos buenos oidores, debemos ser adiestrados en oír (no hablar, mientras DIOS HABLA).

Debemos poner toda nuestra confianza en lo que la Palabra de Dios nos dice, creerle siempre, y no dependiendo de lo que nuestra mente natural dice.

¿Y cómo hacemos para que lo anterior ocurra?

Orando, Dios nos habla cuando le pedimos su Palabra; de hecho el Padre Nuestro que nos enseño Jesús, nos enseña a pedir el pan de cada día, y ese pan es la Palabra de Dios; debemos orar por esa palabra para que venga a nosotros todos los días (si todos los días); esa debe ser nuestra prioridad.

Debemos ser buenos oidores de Dios, de su Palabra (que ya pedimos); Palabra que en los que ya nacimos de nuevo, tenemos ya implantada en nosotros; pero debemos ser buenos oidores de ella; y para ello debemos buscar eliminar todo lo que nos distrae de la carne, que no nos haga escuchar su Palabra. Eliminar cualquier ruido, para poder oírlo.

Tenemos que creerle, sin endurecer nuestros corazones; independientemente de lo bien o mal que nos parezcan lo que escuchamos del Señor por medio de su Espíritu; debemos creerle siempre y no dudar (también tenemos la opción de endurecer el corazón y no escuchar, tendremos una gran pérdida de oportunidad).

Si volvemos a la cita del encabezado; Jesús les dijo a sus discípulos en recriminación de su poca fe, por lo cual no pudieron sacar a tal demonio; luego les enseño el remedio para aumentar la fe: Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno.

Mucho me demoré en entender esto (habrá algunos más avezados); pero a mí me costó mucho, y mucho tiempo; para aumentar la fe, la solución es la oración y el ayuno. ¿Cómo lo entiendo? La oración nos hace pedir a Dios su Palabra (cosa imprescindible para recibirla cada día); y el ayuno, es abstenerse de todo lo que proviene como deseos de la carne, antes de poner toda nuestra atención y disposición en oír su Palabra (pan del cielo para nuestra alma, antes que el pan de la tierra). ¿Ves como esto cuadra con lo anterior? Oración, para pedir su Palabra, y ayuno, para oír, su Palabra. El ayuno, no necesariamente es dejar de comer físicamente; sino que postergar lo que es añadidura en nuestra vida, por buscar el reino de los cielos; que prioricemos para nuestra alma, el pan del cielo, antes que el pan de la tierra.

Una última reflexión; lo quiero agregar, a pesar que veo, entiendo, creo y siento; que lo que he dicho es de suma importancia; no porque yo lo diga; no, porque el Señor nos lo enseña, y lo enseña para que lo pongamos por práctica, y nada nos sea imposible. El objetivo es el poder de Dios manifestado en el hombre para su completa y gloriosa salvación. Y la reflexión que agrego es la siguiente:

Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre. Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. (Juan 6:27-29)

Lo que acabo de citar es tremendo, es importantísimo comprender: El Señor nos dice que debemos TRABAJAR por la comida que a vida eterna permanece. ¿Y cuál es esa comida? La Palabra de Dios, es decir, Cristo y todo lo que el Señor nos dice y enseña. Por esa comida SI DEBEMOS TRABAJAR, esa es nuestra prioridad, de ese modo buscamos el reino de Dios y su justica, trabajando por él, buscándolo. El Señor nos enseña además, que nuestros esfuerzos no deben estar enfocados a la comida que perece; es decir, a lo que necesitamos en este mundo para sobrevivir; eso es la añadidura; y si lo ponemos por obra, creyéndolo; la obtendremos como añadidura, a la búsqueda de su reino. Debemos trabajar por la comida del cielo, ¿Y cómo? Con oración y ayuno; pidiendo y escuchando su Palabra.

Luego dice, “la cual el Hijo del Hombre os dará”; quien nos da la Palabra de Dios es Jesucristo, la palabra ya ha sido implantada en nosotros los que creemos, así que debemos oír cuando nos habla de nuestro interior (también lo puede hacer del exterior). Y para oírlo, pedirlo cada día; y para luego poner toda nuestra atención en lo que nos quiere decir y enseñar.

¿Y qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Creer en el que Dios a enviado, es decir, creer en su Palabra que nos ha sido dada; es decir, nuestro trabajo se traduce en CREER; y como ya lo sabes bien, para creer a la Palabra de Dios, que es Cristo; primero debemos pedirle que nos hable y enseñe, luego oírla sin interrumpir; para entonces creerla; es decir, ORACION Y AYUNO; ese en nuestra principal obra o trabajo.

Espero puedan ver la importancia de lo que les estoy diciendo; en el Padre y su Hijo, ruego para que así sea. Amén.

Que estén muy bien, en Cristo.


Si te interesa el tema, pues ver el siguiente mensaje del "Poder de Dios"

domingo, 27 de noviembre de 2011

La venida del Señor Jesucristo ¿Rapto, arrebatamiento o nos viene a buscar?

Un saludo cariñoso a todos, hoy me atrevo a escribir sobre este tema después de muchos años de meditar y digerir este tema tan importante para los verdaderos discípulos de Jesucristo; no me había atrevido antes a escribir de este tema, ya que no tenía la paz de tenerlo claro, hoy les comparto lo que hasta la fecha veo con claridad, gracias a nuestro Padre y Señor.

Hoy es mucha la confusión en el pueblo cristiano respecto a la venida de nuestro Señor, muchos siendo sinceros creyentes hablan de rapto, otros de arrebatamiento, algunos de que nos viene a buscar… etc. ¿Qué es lo que realmente esperamos, y que es lo que ya sucedió?

Bueno para comenzar les cuento que la palabra rapto, no existe en la Biblia, no está esa palabra asociada en ninguna manera a la venida de nuestro Señor. Creo que usar esta palabra, es ir contra el verdadero sentido de la venida del Señor; un rapto implica tomar a personas contra su voluntad y llevarlas a un lugar que no quieren, eso es un rapto, es un secuestro o robo. El Señor no va a secuestrar o robar lo que le pertenece, su iglesia (él como ladrón se llevará lo que no le pertenece, la cizaña).

También se dice que el Señor nos VIENE A BUSCAR; esto es verdad en parte; ya que tampoco la Biblia dice que el Señor nos viene a buscar como para sacarnos de la tierra, la Biblia dice que el Señor viene, y que le recibiremos; no que nos viene a buscar. Al haberle agregado a la venida del Señor la palabra buscar, que no está tampoco en la Biblia, se cambió su significado; y la gente espera que venga el Señor a rescatarlos del mundo; y eso no debería ser así; somos los creyentes los ya rescatados, y los que necesitan rescate son los incrédulos. Nosotros somos los que heredamos la tierra, no los impíos, de modo que no debemos esperar que nos saquen de acá, sino que el Señor venga a gobernar.

Recuerda lo siguiente:

Porque los malignos serán talados, mas los que esperan al SEÑOR, ellos heredarán la tierra. (Salmo 37:9)

Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con la multitud de la paz. (Salmo 37:11)

Porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán talados. (Salmo 37:22)

Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella. (Salmo 37:29)

Bienaventurados los mansos; porque ellos recibirán la tierra por heredad. (Mat 5:5)

La idea errónea que el Señor nos viene a buscar (con la idea de sacarnos de acá, y llevarnos al cielo), surge de la errónea interpretación de lo que el Señor dijo:

En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. (Juan 14:2-4)

Cuando leemos estos versos, tenemos generalmente una interpretación futurista, como la de un cuento de hadas, vemos eso en el futuro, cuando lo que el Señor nos dice, ya ocurrió en los que han sido bautizados por el Espíritu Santo; los que han nacido de nuevo. ¿Cómo es eso? Es muy claro, el Señor habla de un Lugar con el Padre y establece un Camino, nosotros sabemos que el Camino es EL, de modo que ya tenemos el acceso a ese Lugar (y la casa de Dios, también es El mismo).

Veámoslo de otra forma, con las cartas del apóstol Pablo: Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. (Col 3:2-3)

No vas a entender nada de lo que te digo, si lo ves con tu mente natural y desde la carne; no lo veras; por favor, toma aire y escucha: Pablo nos enseña que ya estamos muertos, y que nuestra vida está oculta junto a Cristo en Dios. ¿No te suena lo mismo que decía el Señor? “…voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis…”

Bueno hay muchas más evidencias, que lo que se describe en Juan 14:2-4, ya ocurrió en los que han nacido de nuevo; también lo podemos ver en el primer verso del capítulo citado de Pablo: Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. (Col 3:1)

Si hemos resucitado con Cristo, ¿Dónde está nuevamente nuestra vida?; en Cristo estamos con él sentados en las alturas.

¿Ves que la clave de lo que Jesús enseñó no es para el futuro? Por algo él decía que el reino de Dios se había acercado, de hecho esta en medio nuestro, sólo lo pueden llegar a ver los que han nacido de nuevo. ¿Lo ves?

Lo mismo decimos en la oración del Padre Nuestro, Venga a nosotros tu reino. En Cristo somos participes de ese reino, y por ello, debemos andar en el Espíritu y no guiados por la carne. Tenemos que hacer morir las obras de la carne: Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. (Col 3:5-7)

Siguiendo con el tema de la venida del Señor, como te cité el verso de Juan que se cita para justificar que el Señor nos llevará físicamente al cielo; a la casa de Dios. Pablo nos enseña claramente que eso es ahora, es en ese lugar donde debemos vivir AHORA, y no como un medio de escape del mundo.

Cuando el enemigo introdujo sólo una palabra a la venida del Señor, la palabra BUSCARNOS, y en vez decir que CRISTO VIENE, dijo, CRISTO VIENE A BUSCARNOS (cosa que no está escrita en la Biblia); cambió la realidad y significado de la venida del Señor; ya no es un encuentro con su iglesia gloriosa y sin mancha, iglesia triunfante; sino con una iglesia apocada, débil, agobiada, timorata, con sentido escapista y no de enfrentar las cosas, una iglesia que huye del enemigo y no lo vence. Esa es la estrategia de siempre de Satanás, engañar, y sólo le bastó poner una palabra en sentido de huida, y cambió el sentido de muchas cosas del evangelio; hay toda una generación de verdaderos creyentes atrapados en ese engaño, esperando su huida con el Señor, como lo estuve varios años. Y cuando uno cree algo errado, por muy mínimo que sea ese error, eso Bíblicamente ya no es fe, es decir, si no es fe, es una creencia particular, y por lo tanto, NO TIENE PODER DE DIOS EN USTED. A pesar, de que lo creamos con toda sinceridad, no hay PODER DE DIOS. Ya que la fe, viene de OIR AL SEÑOR, y el SEÑOR no engaña, ni en lo más mínimo, y menos cumple los engaños del enemigo.

Cuando el Señor dijo: En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. (Juan 14:2-4)

El habla de la casa del Padre, bueno si lo piensas Dios no vive en casas, la casa del Padre o Templo, es el lugar de morada de Dios; el mismo Jesús dijo: Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. (Juan 2:19) Con esto el enseñó que él, era el verdadero templo de Dios, o casa de Dios; cuando nos dice que en la casa de su Padre muchas moradas hay, nos dice que en él hay lugar para todos, y cuando nos dice que va a preparar lugar para nosotros, nos enseña que con el sacrificio de la cruz rasgó el velo, para que pudiésemos entrar a la presencia de Dios en El (y no fuera de El). No debemos pensar que la casa de Dios es una mansión en el cielo al que Jesús nos llevará en un rapto secreto, eso no es así; la casa de Dios es él mismo, y tenemos hoy entrada a ese lugar, desde el día de pentecostés.

Hasta ahora hemos visto que ni hay rapto, y que no nos viene a buscar; ¿y qué hay del arrebatamiento?

Bueno, leamos lo siguiente:

Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras. (1Tesa 4:15-18)

Hay muchas ideas reveladoras en los versos citados, vamos por parte:

1. Lo citado está en palabra del Señor, por lo tanto es ciertísimo.

2. Los muertos en Cristo (los que durmieron en el Señor, y NO los que murieron sin el Señor), resucitarán primero, en la venida del Señor.

3. Luego los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos para RECIBIR al Señor; nota que dice RECIBIR y no IRSE con el Señor; lo vamos a recibir, porque él viene a la tierra, a reinar.

Es correcto que seremos arrebatados, los que quedemos (porque los impíos ya no quedarán, la cizaña se saca primero); pero no para ir al cielo; sino para establecer definitivamente el reino de Dios acá en la tierra, es por ello que recibiremos al Señor, como cuando alguien viene a tu casa, tu vas a la puerta a recibirle, y luego entras con él a tu casa. Lo mismo, será con la venida del Señor, iremos a recibirlo.

Espero seguir escribiendo de este tema en otros mensajes, por ahora, siento que es suficiente para que lo consideres y medites; hay mucho más aún...

Que la paz y gracia de nuestro Padre y Señor los llenen.

martes, 15 de noviembre de 2011

¿Es fe o conocimiento Bíblico?

Hoy el mundo cristiano confunde la verdadera fe, con el conocimiento Bíblico (y no es lo mismo, obviamente). Y muchos creyendo tener fe en muchos aspectos, no ven que es sólo conocimiento escritural de la Biblia lo que manejan. Y lo grave de esto, es que sin fe, es IMPOSIBLE agradar a Dios (para empezar) y estamos muy lejos de EL. Sin fe no hay poder de Dios en nosotros, no hay salvación, y menos su reino. Sin fe, no existe la gracia, no hay nada verdadero en el mundo espiritual, no hay revelación, no hay obra de Espíritu Santo; no hay santificación (transformación), ni herencia.

Es por lo anterior, que debemos poner mucho cuidado en ver claramente que es la fe genuina de la que habla la biblia y que es conocimiento Bíblico, sin fe; sólo teología (el conocimiento bíblico no es malo, sólo que si no va acompañado de fe, no sirve).

Les pongo el siguiente ejemplo:

Si les proponemos la siguiente pregunta a varios cristianos contemporáneos, con sus respectivas alternativas, ¿Qué creen ustedes que responderán?

¿Qué enseña Jesucristo?:

Al que te hiera en una mejilla, debes ________.

  1. a) Presentarle la otra mejilla.
  2. b) Devolver la bofetada.
  3. c) Huir o apartarse.
  4. d) Agarrarle su mano.
  5. e) Ir a los jueces.

Creo que la mayoría de los cristianos contemporáneos dirían que la alternativa correcta es la primera, es decir, la letra a). Claro porque citarán lo que Jesús dijo:

Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; (Mat 5:39)

Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. (Luc 6:29)

O sea, que la mayoría de los cristianos responderían correctamente la pregunta, ¿pero eso significa que creen y entienden la respuesta?

Ahora yo les pregunto: ¿cuántos cristianos realmente creen que es la forma correcta de defenderse ante una agresión?; ¿Cuántos realmente entienden y ponen en práctica lo enseñado por Jesús?, es decir, ¿Cuantos de los que respondieron correctamente la pregunta, podrán la otra mejilla?

Me parece que la mente natural del hombre dice que cualquiera de las alternativas, menos la a) es la más conveniente para defenderse; y de esa manera actuarían la mayoría de los cristianos contemporáneos.

Creo que estaríamos de acuerdo en que la mayoría no se comportaría como Jesús enseñó; la mayoría devolvería la bofetada (siempre y cuando el agresor no sea más fuerte que él), respondería con un insulto, etc, etc. Pero me parece que serían muy pocos los que actuarían como Jesús enseñó que es la forma de defendernos y actuar, poner la otra mejilla.

No quiero ir al ejemplo en particular citado, es sólo un ejemplo; lo que quiero destacar es que el conocimiento Bíblico a veces nos parece que es fe (no necesariamente siéndolo), pero la verdad que es sólo conocimiento teológico que no tiene poder verdadero de Dios, pues está alojado en la mente (memoria) de la persona, sin ser digerido por su ser, no tiene cabida en el corazón, ni en el entendimiento.

Muchos cristianos se creen creyentes por sus conocimientos bíblicos, pero ¿realmente todo lo que conoces es fe genuina?; la fe genuina debe ser probada y aprobada. No basta con decir, se debe actuar y demostrar ante la gran cantidad de observadores espirituales, la realidad de la fe; que sin obras está muerta. El conocimiento Bíblico es bueno, pero si no es acompañado de fe verdadera, no sirve.

Mi intención no es condenar a nadie, sino a considerar que lo que realmente crees tener ¿lo tienes, o sólo está alojado en tu mente natural?; ¿Entiendes las cosas o las repites sin entender?

Cada uno debe examinarse, y ver que es real en su vida y que cosas aún sólo están en un plano virtual, en un plano exterior.

La fe va acompañada de un entendimiento, y cuando hay ese entendimiento de fe; se aplica automáticamente en las acciones de nuestra vida; cuando tenemos sólo un conocimiento Bíblico, no actuamos según ese conocimiento, ya que sólo nos sirve para dar la respuesta correcta ante una clase de Biblia en el ámbito religioso, pero no ante la REALIDAD.

Es muy importante que reflexiones que cosas las “sabes”, y que cosas realmente las crees; ya que siempre actuarás según lo que crees realmente, y no lo que “sabes” bíblicamente, pero sin fe.

No piensen que estoy bajando la importancia de las Sagradas Escrituras (tienen un propósito muy, pero muy importante), eso no es así, lo que estoy haciendo notar, es que la fe tiene implícito un comportamiento según lo que se cree, que es lógico en la persona; y dependiendo si nuestra vida la gobierna el hombre exterior o interior, serán nuestras acciones (guiadas por la carne o el Espíritu); eso debemos notar, y esforzarnos en la obra que debemos hacer “CREER EN QUIEN EL PADRE ENVIO”; es decir, “CREERLE”, y por lo tanto, “OBEDECER”. Sin fe, es imposible, avanzar, y si pensamos que tenemos más fe por conocer la Biblia, eso es un error; aunque es mucho mejor conocer la Biblia que ser ignorantes de ella (por algo la tenemos); pero muchísimo mejor es ENTENDER lo que nos dice, y a Quien nos señala. No hay contradicción entre la Biblia y el Testimonio de Dios, no la hay, la Biblia da testimonio del Testimonio, el Testigo fiel a quien el Padre señaló.

Por último, alguno puede pensar del ejemplo lo siguiente: Yo sé que es lo correcto lo que dice Jesús, dar la otra mejilla; pero yo no puedo hacerlo, no puedo dar la otra mejilla. Bueno, en ese caso significa que no tienes fe en esa parte del evangelio (no digo que no creas nada, sino que tu fe en ese ámbito aún está inmadura o no se ha desarrollado); porque, para el que cree, nada les será imposible. Cuando uno oye la voz de Dios en nuestro interior, y la creemos; nada nos resulta imposible; por eso este tema tiene el sentido que diferencies lo que es fe genuina (oír la Palabra de Dios en tu interior, escuchar el Espíritu), que la “fe virtual” (por llamarla de una manera), que es oír la Biblia en la letra, y no en el Espíritu. La fe virtual, a lo más te dará la posibilidad de dar una respuesta “correcta” en el ámbito religioso (no siempre); pero la verdadera fe, te hará actuar conforme a la fe, en la Palabra de Verdad, es decir, una obra correcta, ante Dios y los hombres.

Cuando a mi hija de 4 años le trato de enseñar algo que yo sé que ella no sabe, corrigiendo alguna conducta de ella, me dice “Papi, ya lo sé”. Yo se que ella no lo sabe, pero ella me dice que lo sabe:

¿Cuánto de eso nos puede estar pasando a muchos cristianos, decimos que sabemos; pero en verdad es muy poco lo que sabemos aún; o es muy poco lo que nuestras obras dan testimonio que sabemos, creemos y entendemos?

Es tiempo de poner en práctica lo que decimos que sabemos, si realmente lo sabemos; es tiempo de escuchar y poner atención al maestro verdaderamente y obedecer a la fe. Y no seguir repitiendo como loros versículos que no son vida en la práctica, que muchas veces ni los entendemos correctamente.

Hoy es la oportunidad de ver por nosotros mismos, que es real y que es virtual aún en nosotros. Busquemos la Realidad, la Verdad eterna.

Bueno que la verdadera Palabra les hable e ilumine sus corazones, en Cristo. Para fruto de todos los creyentes.

Un saludo afectuoso a todos, y pongamos atención a Quien nos habla al corazón.

Rodrigo C.

Nota del ejemplo: Para los que aún no lo saben: ¿Por qué, la mejor forma de defensa del hijo de Dios, es poner la otra mejilla? Cito algunos pasajes, para que lo reflexiones:

Amados, nunca os venguéis vosotros mismos, sino dad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: MIA ES LA VENGANZA, YO PAGARE, dice el Señor. PERO SI TU ENEMIGO TIENE HAMBRE, DALE DE COMER; Y SI TIENE SED, DALE DE BEBER, PORQUE HACIENDO ESTO, CARBONES ENCENDIDOS AMONTONARAS SOBRE SU CABEZA. No seas vencido por el mal, sino vence con el bien el mal.

Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen, (Mat 5:44)

Por tanto, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto. (Mat 5:48)

Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno. ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Y sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin permitirlo vuestro Padre. Y hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. (Mat 10:28-30)

domingo, 6 de noviembre de 2011

¿Paciencia o Paciencia?


Muchas veces leemos en las tradicionales traducciones de la Biblia, la palabra paciencia; y el presente mensaje, tiene el fin de mostrarte que no siempre significan lo mismo, aunque el traductor uso la misma palabra paciencia como sinónimo de lo que tradujo, los sentidos originales son diferentes, ya que son diferentes palabras en los escritos originales, que se traducen como paciencia.

En varias ocasiones cuando leemos la Biblia, es Espíritu trata de revelarnos ciertas verdades, pero nuestra mente y el lenguaje nos juegan una mala pasada, ya que cuando leemos vemos que estos nos limitan o distorsionan el entendimiento original que tiene el escrito sagrado que leemos (lo que el Espíritu nos trata de revelar). Esto ocurre con dos palabras que en griego son palabras diferentes, y usualmente ambas se traducen como paciencia.

Empecemos con un ejemplo y leamos el siguiente versículo:

Mas el fruto del Espíritu es amor,  gozo,  paz,  paciencia (G3115),  benignidad,  bondad,  fe, (Gal 5:22)

Vemos que uno de los frutos del Espíritu de Dios en nosotros es la paciencia.

Y si leemos lo siguiente:

 2º  … sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia (G5281). (Stgo 1:3)

Y no sólo esto,  sino que también nos gloriamos en las tribulaciones,  sabiendo que la tribulación produce paciencia (G5281) ; (Rom 5:3)



La pregunta que nos surge entonces es:

¿La paciencia es fruto del Espíritu Santo directo, o de la prueba de la fe mediante una adversidad?

Nota: La fe es don de Dios, y la prueba (presión o tribulación); es puesta por Dios ante el creyente; de modo que ambos frutos son de Dios, no me refiero entonces a discusiones estériles de conceptos, sino más bien al modo en que Dios opera en el creyente, y como por diferentes medios logra cumplir su objetivo.

Podríamos entrar en una discusión al respecto, pero es mejor ver lo siguiente:

En el primer caso la palabra paciencia, usada en original griego, es la siguiente (según diccionario Strong):

G3115
 μακροθυμία makrodsumía; de lo mismo que G3116; longanimidad, i.e. (obj.) soporte, aguante o (subj.) paciencia:-paciencia, longanimidad, clemencia.

Esta palabra paciencia está más asociada a espera en el tiempo, tolerancia con gozo, temperamento largo, está unida a la espera en el tiempo largo.

Y en el segundo caso, la palabra original en griego traducida como paciencia, es la siguiente:

G5281
 πομονή jupomoné; de G5278; resistencia o aguante alegre (o esperanzado) constancia:-constancia, paciencia, perseverancia, perseverar.

En este otro caso, la palabra paciencia está más unida a la resistencia, aguante alegre, constancia, perseverancia, resistencia, soportar una situación, a la fortaleza ante la adversidad.
Podemos ver que la paciencia fruto del Espíritu (primer caso) está unido a la esperanza, al aguante o soporte en el tiempo en esperanza.

En el segundo caso, la paciencia que se obtiene de la prueba (también viene de Dios, pero por otro medio, la prueba de la fe); está relacionado con la fortaleza de soportar y quedarse bajo las situaciones que Dios nos pone; esto está relacionado a la fortaleza que nos da la prueba, es decir, el ser FORTALECIDOS.
Veamos algunos versículos, donde su usan ambas palabras a la vez, para que las distingamos y comprobemos que son de traducción diferentes, pero que lamentablemente en el español, suelen traducirse de la misma manera (llevando en muchos casos a confusión, al quedarnos con la literalidad de la Biblia):

… fortalecidos con todo poder,  conforme a la potencia de su gloria,  para toda paciencia (G5281) y longanimidad (G3115); (Col 1:11)

Pero tú has seguido mi doctrina,  conducta,  propósito,  fe,  longanimidad (G3115),  amor,  paciencia (G5281), persecuciones,  padecimientos,  como los que me sobrevinieron en Antioquía,  en Iconio,  en Listra;  persecuciones que he sufrido,  y de todas me ha librado el Señor. (2Ti 3:10-11)

Vemos como una es fruto del Espíritu; y la otra, fruto de la prueba con fe; una se asocia más a la esperanza, y la otra más a la resistencia y fortaleza mostrada en la prueba, la perseverancia o constancia.

Este tema puede dar para mucho más (el resto lo dejo a tu búsqueda y alcance), pero lo que quiero resaltar es que puedas distinguir que ambas palabras no significan lo mismo, y que el método que Dios usa para proveernos de ambas paciencias no es el mismo; la primera es fruto del Espíritu en nosotros por medio de la fe; la segunda, es una consecuencia de sostener la fe ante la adversidad (prueba); ambos resultados se obtienen obviamente en Cristo; fuera de él nada podemos hacer.

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