sábado, 8 de enero de 2011

No confundas la Palabra de Dios con la Biblia




¿Confundes el mapa con el territorio? Muchos honran la Biblia como un objeto, pero ignoran que la "letra" puede traer muerte si no se recibe en Cristo. En este artículo analizamos por qué no todo lo que está escrito es un mandato divino (como el caso de los filisteos) y cómo evitar la idolatría textual. La Verdad solo se hace vida cuando el Hijo es la tierra fértil en nosotros; de lo contrario, la Palabra solo confirma nuestra condena. No busques solo un libro, busca al Hijo que hace viva la Verdad en tu corazón.

Es común escuchar que "la Biblia es la Palabra de Dios". Sin embargo, si no somos precisos, podemos caer en un error grave: confundir el objeto físico (papel y tinta) con la Persona de quien el libro testifica.

1. No todo lo que dice la Biblia es la voluntad de Dios

Debemos distinguir entre lo que está inspirado y lo que es un mandato. 2 Timoteo 3:16 dice que toda la Escritura es útil, pero no todo lo que registra es la voz de Dios dándote una instrucción.

Un ejemplo claro lo podemos ver en 1 Samuel 4:9: "Esforzaos, oh filisteos... sed hombres, y pelead". Que fue el lema que se uso en un retiro cristiano que asistí. Estas palabras están en la Biblia, pero son el grito de guerra de un pueblo pagano y enemigo de Israel. Claramente eso no es mandato del Padre a sus hijos. Y si el "lema" estaba tan errado, cuanto más todo el resto, sin importar lo lindo que eso retiro fue encontrado por muchos.

Si usas cualquier versículo como este ejemplo "del lema" sin entender el contexto, corres el riesgo de obedecer a los filisteos pensando que obedeces al Creador. La Biblia es el registro fiel de la verdad, pero requiere al Espíritu para ser entendida.

2. El peligro de la Bibliolatría (Romanos 1:25)

Hay un riesgo espiritual sutil: honrar la Biblia y menospreciar a su Creador, el Espíritu Santo. Pablo advierte en Romanos 1:25 sobre quienes "cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador".

Cuando alguien defiende el libro con fanatismo pero no tiene una relación viva con el Espíritu, está convirtiendo el papel en un ídolo. La Biblia fue hecha por el Espíritu; no podemos usar el regalo para ignorar al Dador. Honrar la "letra" sin el "Autor" es una forma de ceguera espiritual, es idolatría.

3. La Palabra como "Sentencia de Muerte"

La Palabra de Dios es santa, y frente a la santidad, el pecado es condenado. Por eso, si recibes la Palabra "en el mundo" (bajo tu propia lógica, bajo mis emociones y sin Cristo), esa Palabra se convierte en muerte.

La Verdad sin el Hijo es un veredicto. Es un diagnóstico terminal que te muestra tu pecado pero no te da la cura. Sin la intervención de la Gracia, la Biblia solo sirve para confirmar que estamos bajo condena. La Verdad, si no es hecha Vida por el Hijo, solo trae muerte al pecador.

4. El Hijo: La única Tierra Fértil

Aquí está la clave de todo: la tierra fértil no eres tú, es el Hijo en ti. Muchos intentan "prepararse" para que la Palabra les funcione, pero la realidad es que nosotros, por nuestra cuenta, somos tierra seca e infértil. El Señor nos enseña:

"Mi palabra en ustedes no produce frutos buenos si no está Mi Hijo en sus vidas. Si no hay tierra fértil, Mi palabra no da frutos... Mi palabra trae condena al pecado y no hay verdad si no está Mi Hijo. Mi palabra es la verdad y Mi Hijo la hace vida en ustedes."

Para que la Palabra sea el Pan de Vida, debe caer en la tierra que es Cristo en nosotros. Él es quien recibe la semilla, quien la procesa, quien la hace germinar y luego dar frutos.


Conclusión final

 El Encuentro con la Vida Detrás de la Letra

Llegados a este punto, debemos hacernos una pregunta vital: ¿Estamos buscando un libro o estamos buscando a una Persona? La distinción entre la Biblia y la Palabra de Dios no es un mero tecnicismo lingüístico; es la diferencia entre la religión y la Vida. La Biblia es el testimonio perfecto, inerrante e inspirado por el Espíritu Santo, pero su propósito no es que nos detengamos en sus páginas, sino que a través de ellas crucemos el umbral hacia el Hijo y permanezcamos en El.

Como hemos visto, la Escritura puede registrar incluso el grito de guerra de los filisteos. Si no discernimos esto, corremos el riesgo de convertirnos en esclavos de la "letra", ignorando que el Espíritu es el único que puede vivificar el mensaje. Peor aún, corremos el riesgo de la bibliolatría: honrar el papel y la tinta (la criatura) antes que al Espíritu Santo (el Creador). Cuando la Biblia se convierte en un fin en sí misma, dejamos de ser adoradores del Dios vivo para convertirnos en coleccionistas de mandamientos que no podemos cumplir.

La advertencia es seria: la Palabra de Dios en el hombre "del mundo" no es una promesa de bendición, sino una palabra de muerte. Sin la mediación de Jesucristo, la Verdad de Dios solo sirve para exponer nuestra miseria y dictar nuestra sentencia. La Palabra es un fuego; para el que está en Cristo, es luz que guía y calor que santifica, pero para el que está fuera de Él, es un incendio que consume el pecado y trae condena. No hay verdad real en nosotros si el Hijo no está presente para sostenerla.

Finalmente, la revelación más transformadora es esta: la tierra fértil no es tu voluntad, ni tu intelecto, ni tu bondad; la tierra fértil es el Hijo en ti. No intentes por tus propios medios que la Palabra dé fruto, porque tu carne es tierra seca. Es el Hijo quien prepara el terreno, quien recibe la semilla y quien la hace germinar.

Si quieres que la Palabra deje de ser una letra que te condena y pase a ser el Pan de Vida que te alimenta, ríndete hoy. Deja de adorar el mapa y empieza a caminar con el Guía. No busques entender la Biblia para ser sabio; busca que el Hijo habite en ti para que Su Palabra sea, finalmente, Verdad y Vida.

No te quedes en el papel; busca al Autor que vive en ti.


domingo, 14 de noviembre de 2010

Sed perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos


Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. (Mat 5:48)

El propósito de la Palabra olvidado, es lo que hoy vemos en el cristianismo moderno; un cristianismo que desconoce el evangelio de Dios, la forma de operar y su propósito. Es por lo anterior, les comparto el siguiente mensaje, según lo que nuestro Señor Jesucristo, unigénito del Padre, nos enseñó “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. Es esa perfección, ese llamado lo que hoy olvidan gran cantidad de agrupaciones llamadas cristianas.

Obviamente el llamado a la perfección no está sustentado en nuestra capacidad natural (humana), ya que con nuestros medios humanos ni siquiera tuvimos la capacidad de guardar y cumplir la ley de Dios escrita en mandatos, la cual es santa justa y buena. Es por ello que Dios debe proveer otro medio capaz, para poder cumplir y llegar al propósito de ser como él lo es, y cómo nos demanda llegar a ser.

¿Y cuál es ese medio tan maravilloso y potente, que nos puede llevar la perfección llamada por el Maestro?

Debe ser un medio muy especial, ya que para llevarnos a la altura de Dios nuestro Padre, no hay medio humano en el que podamos confiar; hacerlo sería una locura. Es algo imposible para el hombre, pero todo es posible para Dios. ¿Ahora recuerdas cual es el medio por el cual nada nos será imposible?

Bien, así es: Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. (Mat 17:20)

Si antes no creemos que esta perfección es llamada, solicitada y posible acá en la tierra, es imposible que la alcancemos; primero hay que creer; luego viene el poder de Dios que nos trasforma día a día, según su imagen y semejanza; por su gracia.

¿Y se alcanza acá en la tierra, o en el cielo como predican erróneamente muchas sectas cristianas?

La respuesta es que el reino de los cielos está acá en medio nuestro, lo alcanzamos en la tierra y no cuando ya no haya más que hacer, que esperar recibir lo prometido, según cada cual sembró.

Por ahí me pidieron que diera sólo un ejemplo de la Biblia de una persona que haya alcanzado esa perfección; y esta persona reconocería su error al decir que esta perfección llamada por Jesús no era alcanzable acá en la tierra, sino en el cielo, cuando le veamos tal cual es él; seremos según él.
El ejemplo lo di; la retracción del error nunca llegó; y lo repito acá.

Jesús dijo: Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. (Mat 5:8)

Nosotros tendemos a pensar que eso ocurrirá cuando muramos, cuando estemos ante su presencia.

¿Pero será tan así, como siempre nos han enseñado?

Veamos un ejemplo de un hombre que llego a ese corazón puro y limpio; que le permitió ver a Dios antes de morir; un hombre que llegó al final de la carrera de la perfección llamada por Jesús, un ejemplo de los muchos que está en la Biblia.

Es el caso de Esteban: Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, puestos los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel. (Act 6:15)… ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que antes anunciaron la venida del Justo, del cual vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis. Y oyendo estas cosas, regañaban de sus corazones, y crujían los dientes contra él. Más él, estando lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. Entonces ellos dando grandes voces, se taparon sus oídos, y arremetieron unánimes contra él; (Act 7:52-57)

Esteban logró alcanzar el llamado, alcanzó lo prometido. Vio a Dios en su gloria, y a su Hijo en su diestra. No murió Esteban, hasta que lo apedrearon posterior a este hecho; logró concluir su carrera; alcanzó el supremo llamado que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Vemos acá un hombre que alcanzó a tener un corazón limpio, y por lo tanto, puedo ver a Dios acá en la tierra.

Entonces, cuando el Señor nos dice “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”; no debemos caer en incredulidad, como si algo imposible nos pidiera el Maestro; ya que si no lo creemos; será imposible alcanzarlo; pero para él que cree, nada le será imposible.

Es por eso que, creyéndole y siguiéndole podemos decir, al igual que el apóstol Pablo dijo: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Fil 4:13)

La clave es que EN CRISTO, nada nos será imposible.

sábado, 2 de octubre de 2010

La mujer aprenda en silencio






Texto: La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia. 1Ti 2:11-15

“La mujer debe aprender en silencio”, le dice el obispo a una hermana que quiere expresar lo que el Señor le revela en su corazón; con las rudezas de estas palabras es acallada “La mujer aprenda en silencio”… Han pasado los años y muchas denominaciones, religiones, sectas, templos o iglesias; como quieran llamarlas, han enseñado que las mujeres no deben hablar en la congregación (bueno en la mayoría ni los hombres pueden hacerlo, sólo los con “supuesta autoridad”, limitando así la libre manifestación de la Verdad por medio del Espíritu Santo, y la mutua edificación).

¿Qué significa realmente esta frase“ La mujer aprenda en silencio”, que Pablo escribió?

Antes requiero citar lo siguiente:

Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. Luc 10:38-42

Marta y María representan dos tipos de iglesias. Marta es la iglesia que sirve al Señor con mucho trabajo, esmero y afán, y tiene menosprecio de la iglesia que está a los pies del Maestro escuchando su Palabra, sin aparentemente hacer nada productivo. Marta ciertamente era creyente y había recibido a Jesús en su casa, es decir, podríamos decir que en en su corazón. Pero María tomaba la mejor parte, es decir, en silencio escuchaba su palabra; cuyo fruto es eterno; pues dice “la cual no le será quitada”. Vemos entonces a Marta, que es guiada por su mente y emociones, y hace todo lo que le parece correcto; pero deja lo más importante antes de obrar; que es escuchar al Maestro. Marta vemos que es guiada por la carne, María en cambio es guiada por el Espíritu de Dios.

Ahora volvamos a lo nuestro “La mujer aprenda en silencio”; dice el Espíritu Santo a la iglesia, si hermanos y hermanas, la mujer es la iglesia; debemos estar como María a los pies de nuestro Maestro “con toda sujeción”. No es que las mujeres no puedan hablar en la congregación, como practicaríamos si sólo vemos la letra de la Biblia, sin tocar su Espíritu; sólo debemos tener muy claro que la iglesia antes de hablar debe escuchar y estar sujeta a su Señor. Así se cumple: La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. 1Ti 2:11

El marido de la iglesia es Jesucristo, ¿acaso los matrimonios entre hermanos deben ser diferentes a esta relación? De ninguna manera, ellos deben ser reflejo de Cristo y la iglesia.

También vemos como Santiago nos lo repite, como el silenciar la carne es una virtud: Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; Stgo 1:19

Sigamos escuchando:

Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. 1Ti 2:12

El Espíritu Santo nos enseña, que el hombre es Cristo; y la iglesia no puede enseñar a Cristo y ejercer dominio sobre El. Al contrario debe estar en sujeción a su Cabeza. ¿Cuánto de esto vemos hoy? Si se cumpliera no habría tanto desorden y confusión en el pueblo cristiano. ¿Cuántas supuestas iglesias hoy están en silencio ante El, escuchándolo? Es por eso que hay tanta contradicción en el pueblo cristiano. Lo mismo debe verse en el modelo a escala que somos, Dios diseño que el hombre sea cabeza de la mujer.

Sigamos escuchando:

Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. 1Ti 2:13-14

Acá Adán (el hombre) representa a Jesucristo, y Eva a la iglesia. Dice “Adán fue formado primero, después Eva”; Cristo fue engendrado por el Padre en el principio, y por medio de él hizo todas las cosas; la iglesia nació de la costilla de Cristo; cuando fue clavado en la cruz y resucitó el tercer día. Por eso se cumple “Adán fue formado primero, después Eva”.

¿Quiénes son la iglesia? Todos los que tenemos por cabeza a Cristo y nacimos de su costado, del agua y de su sangre ¿no es verdad?. Jesucristo cuando fue tentado, no fue engañado por Satanás; Cristo triunfó sobre el Diablo (recuerden la tentación en el desierto por 40 días). ¿Cuándo el hombre en el huerto fue tentado que sucedió? Fue engañado y calló. Por eso se cumple: “Adán no fue engañado, sino que la mujer”. (Si hablara del Adán histórico, vemos que este también fue engañado y comió junto a Eva).

Sigamos escuchando las instrucciones de nuestro Señor: Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia. 1Ti 2:15

Nuevamente, si leemos sólo en la letra, quedamos cortos; el Espíritu Santo nos enseña que la iglesia, es decir, los que nacimos de Cristo y lo tenemos por cabeza, ya que somos su cuerpo; nos salvamos engendrando hijos. ¿Y que son los hijos? Muchos han condenado a las mujeres estériles con este verso, ya que lo interpretan en lo literal; ciertamente los hijos nacen del ministerio de la iglesia, de haced discípulos a las naciones. No dice que por medio de los hijos somos salvados, sino que en el proceso de salvación engendraremos hijos; si y sólo si permanecemos en fe, amor y santificación, con un ingrediente importantísimo que muchas veces olvidamos con modestia. Repito el orden: Fe, Amor y Santificación (ya que sólo los limpios de corazón, verán a Dios), pero con Modestia.

Para las hermanas que leen estas palabras, ¿ya pueden ver como la letra mata y sólo es Espíritu vivifica? Y la iglesia hoy debe aprender a estar en silencio y aprender primero antes de obrar. Nadie debe ser contencioso, y levantarse con sus propios medios, Dios estableció un orden en su casa, en ese orden perfecto todo funciona; el marido debe amar su mujer como Cristo amó a la iglesia, y mujer debe respetar su marido.

…no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica. 2Co 3:5-6

Conclusión: La Belleza de la Sujeción en el Orden Divino

Entender que la mujer aprenda en silencio no es un llamado a la anulación de su voz, sino una invitación a la profundidad de su espíritu. Este silencio bíblico (hesuchia) debe ser entendido como una elección espiritual consciente; no es una mordaza impuesta por el hombre, sino una quietud interior que permite que la Palabra de Dios eche raíces sin la interferencia de la soberbia o la contención. Para el creyente, el aprendizaje divino es realmente un privilegio, un tiempo sagrado de recepción donde el alma se aquieta para ser formada por su Creador.

Esta actitud de mansedumbre y sosiego es de gran valor ante Dios, pues no nace de la debilidad, sino de una comprensión profunda de la autoridad y poder espiritual. Debemos recordar que la sumisión siempre es un reflejo de la relación de Cristo con el Padre. Así como el Padre es la cabeza de Cristo, el Hijo mismo —siendo Dios en esencia— no estimó el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo y asumió una posición de obediencia voluntaria para cumplir el propósito eterno.

Cuando la mujer abraza este orden, no está perdiendo dignidad; al contrario, está manifestando la misma gloria y el mismo carácter que Cristo mostró ante el Padre. La verdadera libertad no se encuentra en la lucha por el protagonismo, sino en el reposo de un corazón que, al igual que su Maestro, encuentra su mayor honra en el cumplimiento del diseño divino, lo cual el Padre lo ve.


A la memoria de Jorge Fox.

domingo, 12 de septiembre de 2010

¿Que es un cristiano?


Me gustaría que reflexionaras en la siguiente pregunta:

¿Que es un cristiano? o ¿Quienes realmente lo son?

Es una pregunta importante de contestar, si realmente queremos ver quienes realmente lo son, y quienes dicen serlo, y no lo son.

¿Cómo podríamos definir un cristiano correctamente? Creo que si lo hiciéramos en extenso, serían muchos libros que deberíamos escribir; y no lo lograríamos en su plenitud; pero es por lo anterior, que prefiero ir a la Biblia y ver como nos va.

Por favor, lee lo siguiente:

... y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.Hechos 11:26

Bueno, ahora nos parece más claro; a los discípulos de Jesucristo en Antioquía fue la primera vez que se los llamó cristianos.

La respuesta correcta es entonces: Los discípulos (aprendices, alumnos o seguidores) de Jesucristo, son los verdaderos cristianos. Eso es lo que la Biblia enseña, no es una opinión personal, como lo ves.

Hoy, si miras a tu alrededor y si te miras a ti mismo, ¿eres realmente un aprendiz del Maestro?

A mi me parece que hoy en el mundo hay muchos que son llamados cristianos, porque pertenecen a diferentes religiones cristianas, pero nada tienen de aprender y ser guiados del Maestro; de hecho, veo muchos que ni lo conocen y otros que dicen que lo conocen, y están muy llenos del mundo y de sí mismos, que nada nuevo les cabe, ninguna enseñanza de Jesús.

Sólo te quiero exhortar, que si eres un verdadero cristiano, es decir, un verdadero discípulo de Jesús; es de Jesús el Cristo que debes aprender y sólo a él debes seguir; por la guía de su Espíritu que da testimonio de El, El te enseñará todas las cosas.

Si tu guía es de una organización más que el Señor, hay un problema; si tu guía es más de una doctrina que del Señor, hay otro problema, si tu guía es de las costumbres más que el Señor hay un grave problema; si te guías a ti mismo, más que aprender del Maestro, estas en un serio problema. Por lo menos, como para poner en duda que eres un verdadero cristianos o uno aprobado.

Esto es para que todos los cristianos no se confundan, somos discípulos de Jesucristo y esa es nuestra principal característica hacia el mundo, que nos observa. Quien no sigue al Maestro, no es cristiano o se ha desviado. Ya que la Biblia enseña que son los discípulos de Jesucristo los que llamaron cristianos en ese entonces, y deben serlo hasta hoy. Y sabemos y damos testimonio, que nuestro Maestro que nos guía, está vivo en nosotros.

Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Mat 28:18-20

jueves, 9 de septiembre de 2010

Jorge Fox a los ministros de Irlanda

Sonad, que resuene en el espacio, siervos fieles del Señor, que, testigos en Su nombre, profetas del Altísimo, sois ángeles de Dios. Sonad en el espacio, que en el mundo resuene, resucitando al muerto que, en pié y bien despierto, sálgase de la tumba y oír pueda la vos que es viviente. Porque ya tiempo ha que el muerto al muerto oye, que el ciego errando va por entre ciegos y que el sordo del sordo se aconseja. Por todo ello vosotros sonad, sonad vosotros siervos, profetas, ángeles de Dios; vosotros que, clarines del Señor, al muerto despertaréis y también al que durmiere en su tumba de pecado, muerte e infierno, y en sepulcros de mar y tierra, y a los que en tumbas yacieren. Sonad vosotros clarines, que en el espacio vuestro sonido resuene, y que, levantando al muerto, la voz del Hijo de Dios el muerto oiga; la voz del segundo Adán que nunca cae, voz de la Luz y voz de Vida, voz del Poder y voz de la Verdad, la voz del Virtuoso, voz del Justo. Sonad, sonad sonido bello y melodioso; sonad que resuene en el espacio el sonar de melodía, que así puedan abrirse los sordos oídos, y oír el dulce sonido de la trompeta que llama a juicio y a vida, a la condenación y a la luz.

Jorge Fox
Irlanda - Siglo XVII

sábado, 28 de agosto de 2010

Poder de Dios



Hoy quisiera hacer una reflexión respecto a este tema, el poder de Dios; hoy por hoy, mucho se busca, mucho se habla del poder de Dios y no es mucho lo que alcanzamos a ver, del real poder de Dios. Creo que hoy en la iglesia es algo que muchas veces es desconocido o muy escaso. ¿Qué es lo que falla? ¿Dios habrá cambiado? ¿No es aún el tiempo? Son muchas las preguntas que nos podemos hacer al respecto, pero con el siguiente mensaje espero en la gracia de nuestro Dios Padre, poder acercarnos un poco más a sus misterios, en el nombre de su Hijo.

Por favor lee lo siguiente que escribió nuestro hermano Pablo:

Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Rom 1:16

Bueno, ¿que dice acá?; dice que el evangelio es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree. En ello vemos las claves como opera del poder de Dios.

Primero: ¿Para que primeramente obra Dios con su poder?
Para salvación. Nota la Biblia dice salvación y no especifica si se refiere a ser salvo o a la salvación del alma, dice salvación sin especificar, porque incluye a ambas, es decir, la salvación completa que quiere Dios en nuestras vidas. Ósea podemos decir, que primeramente el poder de Dios tiene el propósito de salvar al hombre. Repito, la manifestación de su poder tiene el propósito de salvar al hombre, más que hacer una impresionante demostración de su grandeza; por lo que aquellos que buscan señales por sí solas, nada verán. Lo mismo les pasó en los tiempos de Jesús a los que esperaban grandes señales, tuvieron al Señor de gloria ante sus ojos y no lo reconocieron

Segundo: ¿Qué ingredientes necesitamos para que se produzca poder de Dios?
Necesitamos dos ingredientes fundamentales, sin los cuales no hay poder de Dios en nuestras vidas. El primer ingrediente es el evangelio; si el evangelio verdadero. Y el segundo ingrediente necesario, es la fe del que escucha dicho evangelio, es decir, el ser creído el evangelio verdadero.

Podemos concluir entonces, que el poder de Dios se manifiesta con el propósito de salvar al hombre (ya sea la salvación o salvación del alma que es la santificación); y para ello debemos conjugar dos ingredientes fundamentales, ya que con la falla de sólo uno de ellos, el poder queda trunco (no es que Dios pierda su poder, sino que nos salimos de cómo El lo estableció). Primero el evangelio verdadero, y segundo la fe al oírlo. Si cumplimos lo anterior, se manifiesta el poder de Dios en nuestras vidas, es como una formula química, si ponemos los reactivos adecuados, la reacción química se produce. ¿Y porque es así? Porque Dios así lo determino que sea, y no soy yo quien lo dice, sino que el apóstol Pablo lo testificó, y su testimonio está escrito en la Biblia. Yo solo puedo decir que su testimonio es verdadero, por lo que me ha tocado conocer.

¿Cuál es el problema entonces hoy en día con el poder de Dios en la iglesia?

Bueno, yo creo que ya lo puedes ver y deducir:

Primer problema: Muchas veces queremos ver poder de Dios, en cosas que no son relativas a la salvación del hombre; sino más bien espectáculos de los hombres para ganar adherentes, o mantener entretenida la audiencia. En esos casos es mejor que llamen a magos o payasos, ya que Dios no está para hacer shows y entretener la audiencia.

Segundo problema: El evangelio que se predica no es el evangelio puro, está contaminado con mezclas que no son de Dios, y obviamente ese evangelio no puede producir al ser creído, la obra de Dios ni su poder en ello; sino lo que produce es frustración, pérdida, esclavitud y muerte. El enemigo ha sido muy astuto en desviar y distorsionar el evangelio verdadero y fiel, de modo que si una persona cree dicho evangelio adulterado, será imposible obtener lo deseado ya que no es la palabra de Dios genuina.

Tercer problema: Si escuchamos el evangelio fiel y verdadero, puede que nada se produzca, ya que los oyentes no ponen fe a lo que oyen, sin fe no es posible que el evangelio verdadero y genuino pueda producir algo en el oyente, por muy puro y fidedigno que sea lo predicado, pero el problema es el receptor, que no oye con fe.

Ahora tenemos claro, que para que se manifieste el poder de Dios en nuestras vidas, es necesario que se conjuguen tres elementos, y si alguno de ellos falla; no se pude manifestar el poder de Dios en nuestras vidas, primeramente para darnos vida y vida en abundancia y segundo para edificarnos a la estatura de un varón perfecto, es decir, a la estatura de Cristo Jesús.

Primero: El poder de Dios obrará en nuestras vidas, para todo lo que sea relacionado con nuestra salvación, y no para satisfacer nuestros caprichos en la carne, eso es muy claro. Si algo es necesario para nuestra edificación en El, Dios está dispuesto a obrar con su poder en Cristo.

Segundo: Si el evangelio que estamos escuchando no es el correcto, aunque la gente que nos lo predique lo haga con las mejores de las intenciones, y nosotros pongamos toda la fe en el oír, nada ocurrirá. ¿Por qué? Porque el evangelio está adulterado, eso significa que no es verdad, sino error (aunque nos parezca muy bonito y estemos muy convencidos que es verdadero); y Dios no edifica a partir de error, sino a partir de la verdad, su Hijo.

Hoy debemos hacernos esta pregunta: ¿Será todo lo que he escuchado o entiendo por evangelio lo que realmente Dios quiere que sepa, o hay impurezas que no me dejan avanzar? Es importante tener una mente abierta en este tema, ya que si el evangelio que estas escuchando no está manifestando frutos en tu vida (o la abundancia de frutos que esperas), el problema puede ser que el evangelio que escuchas no es el correcto; y es por ello, que auque pongas toda tu atención y fe en el, no habrá frutos de Dios en tu vida (o la abundancia esperada). Hoy veo muchos creyentes patinando en palabras de hombres y doctrinas humanas que no los dejan avanzar, doctrinas que pueden sonar muy espirituales y hermosas, pero que que impiden que se manifieste el poder de Dios para salvación completa de hombre.

Tercero: Así como si un incrédulo cree al evangelio, será salvo; así el creyente cuando camina día a día escuchando y creyendo el evangelio tendrá edificación de Dios en su vida. De la misma manera si el incrédulo no cree el evangelio, aunque el evangelio sea perfectamente el correcto, no habrá salvación para aquel hombre; de la misma manera si el creyente no pone fe al evangelio día a día, no habrá edificación por el poder de Dios en su vida; a pesar de que lo que se le predique, sea muy correcto y carente de errores. ¿Lo ves?

Por eso Pablo nos enseño que el evangelio que el predicaba, era poder de Dios para salvación de toda aquel que cree; y es por ello, que no se avergonzaba; más bien es una gran satisfacción poder ser portadores de la buenas nuevas de Dios para salvación de todos los hombres. Amen.

Ahora te pregunto ¿estas preparado para que Dios obre con poder en tu vida?; ¿lo quieres?, ¿lo anhelas?, ¿lo necesitas?

Primero su propósito es llevarte a la estatura de su Hijo. ¿Lo crees?
Segundo: ¿Estas preparado para abrir tu mente y corazón a la verdad genuina? ¿O hay ciertas doctrinas que por años has atesorado como verdad de Dios, y de ellas no has sacado mucho fruto, y que más bien acomodan a tu carne?
Tercero: ¿Estas dispuesto a confiar y creer, a quien te llamó a pesar de no ver con los ojos?

Hermanos debemos orar, para que nos sea dada palabra fiel y verdadera, y que pongamos oídos a ellas. Una vez que recibas la palabra y la creas, veras el poder de Dios obrando en tu vida, y junto conmigo darás testimonio que esto es muy real, incluso más real de lo que se ve con nuestro propios ojos. Testificaremos del poder de Dios obrando en nuestras vidas. Pero si no te despojas de lo viejo, no hay lugar para lo nuevo. Amen.

domingo, 22 de agosto de 2010

No hay otro camino


No hay otro camino, dice el Señor, ¿cuanto de este mensaje realmente es lo que estamos predicando? Muchas veces decimos y oímos decir que el camino del Señor es la mejor alternativa o es el mejor camino. ¿Está realmente correcta esa afirmación? Bueno creo que más exacto es decir que nuestro Señor Jesucristo, él mismo, es la única alternativa, no hay otra, no existe otra oportunidad de verdad, de resurrección y de vida. No hay otro camino. No es que Jesucristo sea una alternativa más entre las miles que hoy se pueden plantear, eso no es correcto y no es la verdad; El es el único camino; y quienes lo conocemos debemos dar testimonio de ello, no debemos confundirnos, sino declarar y testimoniar la única verdad y alternativa para la humanidad, Cristo. No importa que por ello nos desprecien, pero es la verdad y debemos decirla, para todos aquellos que la buscan y deben llegar a él, y por amor a todos los hombres que fue establecido este camino a la vida eterna.

Es el único camino, y yo me pregunto ¿si uno transita por otro camino habrá algún provecho? Ciertamente quien transita por los miles de caminos sin sentido, sólo pierden su vida en confusión y muerte; no hay provecho para el hombre desgastar sus años en caminos que sabemos que no llevan a ninguna parte, sino a un cajón de madera, bajo tierra y oscuro. Es por ello que hoy con más fuerzas debemos testimoniar hermanos, Jesucristo es el único camino a Dios Padre y no hay otro; debemos enseñar a los hombres el camino de la salvación, que es nuestro salvador.

No hay otro camino, es el único camino; y si decimos que es la mejor alternativa, no es tan exacto como decir, que el hombre que no tiene a Cristo, nada tiene. Démoslo a conocer, muchos tienen que venir. Sin Cristo: muerte sin esperanza; en Cristo: verdad, resurrección y vida. Y esto es para todos.

Amén.

Publicidad