domingo, 2 de diciembre de 2012

En Casa de mi Padre


Leemos del evangelio de Juan, lo que Jesús nos dijo:

En la Casa de mi Padre muchas moradas hay; de otra manera os lo hubiera dicho; porque voy a aparejaros el lugar. Y si me fuere, y os aparejare el lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. (Juan 14:2-3)

Se ha interpretado erróneamente, que esto se refiere a la segunda venida de nuestro Señor (en el futuro), pero en verdad no es así, sino que nos está enseñando un verdadero misterio de la verdadera vida cristiana, en Cristo.
El Señor nos enseña que después de su muerte y resurrección nos tomará a sí mismo, para que habitemos donde él está, ¿Dónde? A la diestra de Dios en las alturas.

Si habéis pues resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está el Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con el Cristo en Dios. (Col 3:1-3)

Nos enseña cómo llegar a ese lugar, que nuevamente es él mismo:

Así que sabéis a dónde yo voy; y sabéis el camino. Le dice Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dice: YO SOY el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14:4-6)

También nos enseña, a Quien vemos en la luz de su rostro:

Si me conocieseis,  también a mi Padre conoceríais;  y desde ahora le conocéis,  y le habéis visto. Felipe le dijo:  Señor,  muéstranos el Padre,  y nos basta. Jesús le dijo:  ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros,  y no me has conocido,  Felipe?  El que me ha visto a mí,  ha visto al Padre;  ¿cómo,  pues,  dices tú:  Muéstranos el Padre? (Juan 14:7-9)


También la Biblia nos enseña donde habita Dios, ya que él no habita en casa hecha por mano humana, pero tiene un lugar de habitación:

Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas,  según las tradiciones de los hombres,  conforme a los rudimentos del mundo,  y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, (Col 2:8-9)

La casa del Padre, es Cristo (en esta creación, él es el verdadero templo que levantó al tercer día); en él hay muchas moradas, y el fue y preparó lugar para nosotros, y volvió y nos tomó a sí mismo; para que estemos donde él está. Lo explica en los siguientes versos:

Aún un poquito, y el mundo no me verá más; sin embargo vosotros me veréis; porque yo vivo vosotros también viviréis. Aquel día vosotros conoceréis que yo soy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. (Juan 14:19-20)

Fue un poquito, lo que nos dejó solos (desde su muerte hasta su resurrección y ascensión) , pero volvió y le vemos, es su vida por la cual vivimos, y hoy sabemos que él es en el Padre, nosotros en él, y él en nosotros. Esto sólo se cumple en la fe, como él dijo ¿Creéis en Dios? Creed también en mí…

Hoy no hay posibilidad de unidad, sino sólo en Cristo; el Señor ya hizo la oración y lo explicó, en Cristo somos uno con el Padre, con él y entre nosotros…, fuera de Cristo sólo hay desolación, Cristo es el camino y el lugar…, sólo en él, damos verdadero testimonio.

Mas no ruego solamente por éstos,  sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno;  como tú,  oh Padre,  en mí,  y yo en ti,  que también ellos sean uno en nosotros;  para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste,  yo les he dado,  para que sean uno,  así como nosotros somos uno. Yo en ellos,  y tú en mí,  para que sean perfectos en unidad,  para que el mundo conozca que tú me enviaste,  y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Padre,  aquellos que me has dado,  quiero que donde yo estoy,  también ellos estén conmigo,  para que vean mi gloria que me has dado;  porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. (Juan 17:20-24)

Ya conocemos el camino, y ya estamos en Cristo sólo por medio de la fe; permanezcamos en la fe (en él), como él permanece en nosotros.

Permaneced en mí,  y yo en vosotros.  Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo,  si no permanece en la vid,  así tampoco vosotros,  si no permanecéis en mí. (Juan 15:4)

Ya debemos saber, que el Señor ya cumplió estas palabras, y no debemos esperarlas para el futuro, sino que debemos procurar entrar y buscar cada día más, esta bendita realidad en él, por la fe; a la Casa de su Padre, que ya tenemos un lugar en él.

En la Casa de mi Padre muchas moradas hay; de otra manera os lo hubiera dicho; porque voy a aparejaros el lugar. Y si me fuere, y os aparejare el lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. (Juan 14:2-3)

sábado, 17 de noviembre de 2012

Yo soy el primero y el último


Cito: Yo soy el Alfa y la Omega,  el principio y el fin,  el primero y el último. (Rev 22:13)

Yo soy dice, soy el alfa y la omega; el principio y el fin, el primero y el último; cuando el Señor habla estas cosas, nos enseña que hay un orden en ello; primero nos enseña que es el alfa y omega, luego el principio y el fin, y luego el primero y el último.

El alfa y omega: Responde a la primera letra y última del alfabeto griego, no hay letra que no esté entre ambas letras; el Señor es e incluye todo lo que Dios ha dicho, es la Palabra de Dios completa, viva y creadora; él debe tener no sólo la última palabra en nuestra vida, sino también la primera palabra, así como el alfa y la omega. El alfa y la omega, representan el poder creador de Dios; Yo soy dice, que él es, el poder creador de Dios, el alfa y la omega, toda la palabra del Creador, es decir, la palabra por la cual se crearon todas las cosas (buenas en gran manera). Alfa y omega, habla de poder y potencia del creador, Palabra con sabiduría, inteligencia y ciencia, de que fuera de él, nada de lo que existe puede existir.

El principio y el fin: Responde al inicio y término de lo creado; acá nos enseña que el tiempo empieza y termina en él; el orden cronológico empieza con el principio y termina en el fin, él es inicio de ese tiempo; antes del principio no había nada creado; sólo existía la Palabra en Dios, no había salido a luz; la Palabra era con Dios, no había tiempo; pero mientras Dios no lo engendrará (no había sido dado a luz), no había creación; sólo el Eterno, no había tiempo; ya que no habiendo nada creado, no había tiempo, nada ocurría. El principio y el fin, nada creado antes que él, nada después de él; el fin de todo, por siempre jamás. Luego del alfa y omega, es decir, que se manifiesta esa palabra poderosa, empieza todo; es decir, el principio de todo; y si esa palabra tuviese fin; legaría todo a su fin; pero sabemos que él es eterno, por siempre jamás, amen. Los límites de la creación, están en él.

El primero y el último: Responde a la posición en la creación, el primero en importancia, cabeza de todo principado y dominio, y se hizo último, por amor. El primero y el último, responde a la naturaleza divina que es sobre todo, que se hace el último por nosotros. Antes de poder hacerse el último, se manifestó como la palabra (alfa y omega); luego como principio y fin de lo creado; para luego manifestarse como el primero que se hizo el último, y que por mérito propio, fue exaltado hasta lo sumo por Dios Padre, el primero nuevamente. Nosotros partimos como últimos (creyéndonos ser el centro del universo, en nosotros mismos), y por su mérito y gracia, somos llamados haciéndonos los últimos (cómo lo somos), llegar a ser primeros en él eternamente. Nosotros podemos decir que seríamos los últimos y primeros; pero él, el primero y el último; nuestro camino, haciéndonos los últimos llegamos a ser primeros, sirviendo por amor. Nos enseña, como él practicó, el que quiera ser primero, hágase el último.

Las tres descripciones anteriores, nos hablan de tres aspectos o dimensiones de nuestro Señor y Salvador; Primero, la potencia, energía, sabiduría, inteligencia, ciencia y el mensaje de la Palabra viva y eficaz, que por ella fue creado todo bueno, en gran manera. Segundo, que es principio y fin de todo lo creado, es decir de toda la creación; nada de lo que ha sido hecho, lo ha sido hecho aparte él. Y tercero, como ese SER eterno, se hace el último en su creación, y por mérito propio, toma nuevamente el primer lugar, porque es de toda justicia que así lo haga, para él sea la honra, gloria y el poder. Amén.

domingo, 28 de octubre de 2012

Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción


Y llamó el nombre del segundo,  Efraín;  porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.  (Gen 41:52)

Dios me hizo fructificar (llevar fruto, aumentar, crecer, fértil, fructífero,  multiplicar) en tierra de mi aflicción; dijo José al poner por nombre Efraín a su segundo hijo. Puso por nombre Efraín, porque es un testimonio vivido de cómo fue necesario pasar por diversas aflicciones, antes de ser prosperado y fructificar en el Señor; José no se salió de la fe, y las pruebas las pasó en la fe en Dios. Su ejemplo, hoy nos enseña, que cada vez que somos probados debemos estar muy contentos, pues es una oportunidad venida del Todopoderoso para nuestro crecimiento, tenemos el ejemplo de José, que de diversas pruebas, fue levantado hasta ser segundo en Egipto, sólo después de Faraón. Esto me recuerda el siguiente versículo:

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe obra paciencia. Y la paciencia consuma la obra, para que seáis perfectos y enteros, sin faltar en alguna cosa. (Stgo 1:2-4)

Santiago nos repite, que debemos estar gozosos en la pruebas, ya que el fruto de la prueba de fe (sufrir no por causa del pecado, ni la desobediencia a Dios, sino por la obediencia a Dios en la fe, eso es una prueba), es paciencia (fortaleza); y en la fortaleza (aguante alegre) se termina la obra para que seamos perfectos y enteros, y sin faltarnos nada; es decir, podamos fructificar de nuestra fe, crecer en el Señor; dar mucho fruto.
Ya lo vemos desde el ejemplo que tenemos en José, como la aflicción que es en el Señor, nos aumenta y fortalece, nos hace crecer y dar mucho fruto.

También nos lo enseña, el apóstol Pedro:

Amados,  no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido,  como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo,  para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. (1Pe 4:12-13)

El fuego de la prueba es necesario, es el bautismo en fuego que todos los que somos edificados como templo del Dios vivo debemos tener; sin ello, nos quedamos estancos.

En lo cual vosotros os alegráis,  aunque ahora por un poco de tiempo,  si es necesario,  tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe,  mucho más preciosa que el oro,  el cual aunque perecedero se prueba con fuego,  sea hallada en alabanza,  gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto,  en quien creyendo,  aunque ahora no lo veáis,  os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe,  que es la salvación de vuestras almas.(1Pe 1:6-9)

La verdad es que no quiero agregar más palabras, sólo recordarles que cuando corremos en la fe, nuestra fe debe ser probada (Dios la prueba como al oro); es la oportunidad que Dios nos da de: fructificar, de crecer, ser fortalecidos, ser perfeccionados y de poder ser hallada nuestra fe, en el día de nuestro Señor Jesucristo, en honra, gloria y alabanza.

Busquen al Señor con todo su corazón; sólo en él están las palabras de vida eterna; de verdadera vida y gozo eternos. Amén.

sábado, 6 de octubre de 2012

Dos o tres congregados en mi nombre



Hoy le comparto el siguiente mensaje, que está sustentado en el siguiente versículo, del evangelio de Mateo:

Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos. (Mat 18:20)

El Señor nos hizo una promesa, y esa promesa indica que cuando nos reunimos en SU NOMBRE dos o tres discípulos, él estará en medio de nosotros. Es una promesa muy importante y maravillosa; y la quiero exponer, para vuestra meditación:

¿Hay algo más maravilloso y grande, para quienes amamos al Señor, que verlo manifestado acá en la tierra en medio nuestro?

Creo que son poquísimas cosas que se le pueden comparar, con verlo manifestarse acá, para quienes lo amamos; es entonces, crucial entender bien la promesa que está registrada en el evangelio de Mateo, y la cual expuse (Mat 18:20) .

Veamos, un requisito importante, al reunirnos (congregarnos) en torno a él; debemos hacerlo EN SU NOMBRE. Bueno, cuando dos o tres se reúnen en SU NOMBRE, el Señor está en medio de ellos, y cuando él está presente, es notorio para quienes tenemos de su Espíritu.

La pregunta clave entonces se resumiría en lo siguiente:

¿Qué significa entonces reunirnos (congregarnos) en SU NOMBRE?

Literalmente, he participado de reuniones que al inicio se declara que la reunión es en el Nombre del Señor; ¿pero basta eso? Pero no lo he visto manifestarse...

La verdad, que por mi experiencia, he visto que no basta con declarar la reunión en nombre del Señor solamente, el reunirnos en SU NOMBRE va más allá de eso. Va más allá de la buena intención, va más allá de la declaración, va más allá de todo empeño humano de hacerlo notorio a las personas...

Reunirnos en SU NOMBRE significa, el no hacer nada que el Espíritu no nos inspire a hacer; no hablar sin la confirmación del Espíritu, no callar si el Espíritu nos inspira; significa que todo lo que hacemos, lo hacemos en obediencia a SU NOMBRE, por medio de su ESPÍRITU.

Les voy a poner un ejemplo didáctico  Cuando ustedes mandan a alguien en su nombre (el de ustedes, por supuesto) a hacer algo; lo que esperan, es que la persona a la cual mandaron, haga exactamente lo que ustedes mandaron hacer y no otra cosa; ya que estarían utilizando mal vuestro nombre y se saldrían de su voluntad, y no harían lo que ustedes mandaron a hacer. Como ejemplo les pongo lo siguiente, ustedes le dicen a su hijo, “anda al negocio de la esquina y le llevas este dinero a su dueña en mi nombre, y le pagas lo adeudado de la semana pasada, y con este otro dinero compras un kilo de pan para el desayuno, que sea pan integral; y le das las gracias en mi nombre por el crédito que nos dio”. Bueno, ahora entienden que este hijo debe actuar del modo que ustedes le indicaron, ya que lo están haciendo en representación suya, en vuestro nombre.

Es así mismo, cuando nos reunimos en el Nombre del Señor, debemos actuar según el Espíritu Santo nos inspira o no nos inspira a hablar y hacer, y no rellenar la reunión (congregación) de estímulos naturales de la carne, según lo que nosotros queremos decir o callar (o hacer), sino según el Espíritu Santo nos inspira a hacer.

Cuando nos reunimos en SU NOMBRE (y obedecemos a su nombre por el Espíritu), veremos la gloria del Señor manifestándose en medio nuestro. 

Es ahora nuestro tiempo de obedecer, y ser conducidos por su Espíritu, y veremos lo maravilloso que es congregarnos de dos o tres discípulos, sintonizados con el Espíritu; lo veremos en medio nuestro.

Buenísimo es ponerlo en práctica, para que no sólo sea una teoría; cuando nos congreguemos en su nombre, que realmente sea en SU NOMBRE, es decir, sujetándonos a la conducción de SU ESPÍRITU; y no a los programas humanos que lo acallan.

Un abrazo a todos, y que puedan oír cada día su VOZ, para hablar sus palabras.



domingo, 23 de septiembre de 2012

¿A qué obedeces?


Quien sólo obedece al cuerpo, termina siendo esclavo de su cuerpo.
Quien sólo obedeces a su alma, termina siendo esclavo de sí mismo.
Quien obedece al Espíritu, es porque es hijo de Dios.

En esta oportunidad, sólo te daré algunas referencias Bíblicas, para que tu saques tus propias conclusiones, de lo que expuse:

 Y el Dios de paz os santifique completamente; para que vuestro espíritu, alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida del Señor nuestro, Jesús, el Cristo. (1Tesa 5:23)

¿O no sabéis que a quien os presentáis a vosotros mismos como siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? (Rom 6:16)

Jesús les respondió:  De cierto,  de cierto os digo,  que todo aquel que hace pecado,  esclavo es del pecado. (Juan 8:34)

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios,  éstos son hijos de Dios. (Rom 8:14)

Porque el Señor es el Espíritu;  y donde está el Espíritu del Señor,  allí hay libertad. (2Co 3:17)

Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. (Juan 8:36)

Gracias a Dios, que aunque fuisteis siervos del pecado, habéis obedecido de corazón a la forma de doctrina a la cual sois entregados; y libertados del pecado, sois hechos siervos de la justicia. (Rom 6:17-18)



sábado, 25 de agosto de 2012

¿Leche espiritual o racional?



¡Oh qué sorpresa! Muchas veces leí cuando el apóstol Pedro hablaba de “leche espiritual”; cito la tradicional Reina-Valera 60 (RV60)“… desead,  como niños recién nacidos,  la leche espiritual no adulterada,  para que por ella crezcáis para salvación,” (1Pe 2:2); y varias traducciones citan lo mismo, “leche espiritual”.

¡Gran sorpresa tuve!, cuando revisando en la versión original de Casidoro de Reina (original de donde tomó Cipriano de Valera para su revisión); el verso en cuestión lo traduce de la siguiente manera: “desead, como niños recién nacidos, la leche racional, y que es sin engaño, para que por ella crezcáis en salud,” (1Pe 2:2).

Si revisamos lo escrito en el original en griego, vemos que la palabra que comúnmente la traducen como espiritual, en el verso en cuestión, es la palabra logikós en griego, cuyo significado es lógica o racional. En cambio la palabra en griego espiritual, es pneumatikós. Vemos entonces, para nuestro asombro y sorpresa, que el verso que Pedro escribió debería traducirse de la siguiente manera:

...desead,  como niños recién nacidos,  la leche racional (lógica) no adulterada,  para que por ella crezcáis para salvación, (1Pe 2:2)

Si no crees lo que te digo, por favor revísalo con tus medios y me cuentas…

Bueno para seguir, la leche se refiere a la palabra en forma de alimento para menores; esa palabra debe ser dada sin adulteraciones (sin engaño) y cuya característica principal, es que es lógica y/o racional. ¡Qué sorpresa! Si estábamos tan acostumbrados a oír espiritual…

Es completamente racional lo que Pedro hablaba, ya que la palabra no se puede dar en forma espiritual, sino en forma lógica y/o racional, luego de creída y entendida, es transformada en alimento espiritual, para que crezcáis para salvación. Ese es el orden, primero una palabra que puede ser entendida en forma racional y/o lógica, luego por medio de la fe, esa palabra se convierte en alimento espiritual

Veamos como Pablo habla de lo mismo, en el siguiente texto:

Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento,  para enseñar también a otros,  que diez mil palabras en lengua desconocida. (1Co 14:18-19)

El hablar en lenguas, que son palabras espirituales, son palabras dadas por el Espíritu; pero en la congregación, Pablo prefiere hablar 5 palabras con entendimiento (racional y/o lógico), que 10.000 palabras en lenguas (aunque eran espirituales las palabras en lenguas que él hablaba, pero sin comprensión para los oyentes; y por lo tanto, sin frutos para los oyentes).

El evangelio es muy racional y lógico; toda la creación lo es; Dios no es ilógico, ni irracional; el nos habla a nuestro entendimiento; y si le creemos, eso nos da frutos en el Espíritu, nos alimenta. Ese es el orden, primero una palabra pura y racional de Dios, luego si la crees; hay fruto en el espíritu. Todo en un orden perfecto, cuán lejos está esto de seguir ritos sin entender, de seguir tradiciones, de seguir hombres, de seguir propias ideas…(hay que seguir las ideas de Dios).

Ahora vemos un poco más claro, más claro por lo menos de lo que vieron algunos traductores de la Biblia; que no pudieron concebir que Pedro hablara de una palabra lógica y/o racional como un alimento para los pequeños hijos de Dios, sino que cambiaron el significado en su traducción (porque su entendimiento no lo concebía aún). ¿Cuántos hoy disciernen esto, y no están aun confundíos siguiendo emociones antes que a Cristo en sensatez?

La Biblia es muy exacta, ninguna palabra está puesta por casualidad, es un todo perfectamente armónico, y su perfección asombra a la mente más aguda en Cristo; pero para la razón humana sin luz, nada se puede ver; todo lo dejan en ceremonias, tradiciones, emociones, canciones y poesías (no que lo anterior sea malo, pero no tiene poder de transformar y hacer crecer a un hijito de Dios). Pedro aconseja a los pequeños, que deseen como niños la palabra de Dios racional sin engaño, para que puedan crecer a salvación; ese es su consejo.

Hablamos de alimento como leche racional, luego viene el alimento sólido racional (para los mayores); nunca la razón deja de participar; porque de otra manera no podríamos amar a Dios con toda nuestra mente. Y nuestra mente debe quedar asombrada, con este maravilloso entendimiento que viene de su Palabra, por la fe. Y nuestra mente debe ser transformada, hasta alcanzar la mente de Cristo. Amén.

Un abrazo y espero comentarios.

Saludos a todos en Cristo Jesús.

Desechando,  pues,  toda malicia,  todo engaño,  hipocresía,  envidias,  y todas las detracciones, desead,  como niños recién nacidos,  la leche racional no adulterada,  para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor. (1Pe 2:1-3)


domingo, 19 de agosto de 2012

Protegidos por su diestra

Leemos el siguiente texto en las Escrituras, una grandísima promesa para los verdaderos creyentes:

No temas,  porque yo estoy contigo;  no desmayes,  porque yo soy tu Dios que te esfuerzo;  siempre te ayudaré,  siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. (Isa 41:10)

Yo diría que más que una hermosa y grandisima promesa de Dios, a quienes en él confían; es una promesa muy PODEROSA, ¿Que habremos de temer si la diestra del Señor nos protege? ¿habrá algún poder mayor en la creación que la diestra del Señor? Imposible, no existe un poder mayor; entonce pongamos atención en el siguiente detalle:

dice...siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia; el Señor nos promete sustentar y ayudar, no sólo dice que es con su diestra, sino con su diestra de su justicia.

¿y que significa eso exactamente?

Yo veo que significa, que nada hará por nosotros que no sea dado por su justicia, es decir, si ayudarnos viene de un mal camino que hemos elegido, el Señor nunca usará su diestra con injusticia  para tener favor hacia nosotros en contra de otros con injusticia; su diestra siempre hace justicias, y no puede transgredir, la justicia, por muy cristianos y religiosos que nos llamemos. Su justicia lo hace siempre a hacer justicia, y el medio que tiene poderoso de hacerlo, es por su diestra; y cuando andamos en su justicia; nada debemos temer, pues su diestra nos sustenta y nos ayuda, para siempre. No debemos salirnos de su justicia, ya que en ella está el poderoso socorro.

Acá podemos ver como la diestra del Señor hace justicia (y nunca es injusta):


Conforme a tu nombre,  oh Dios,  Así es tu loor hasta los fines de la tierra;  De justicia está llena tu diestra. (Salmo 48:10)

¿Queremos andar seguros, protegidos y sustentados por la mano poderosa del Todopoderoso?

No olvidemos, que siempre lo tendremos obrando justicias para nosotros; de modo que no debemos apartarnos de la justicia en nuestros camino; y su poderosa diestra obrará en nuestro favor; Dios es justo; y con justicia juzga la tierra.

Caminemos en rectitud, y tendremos su diestra en nuestro favor.

Si lo crees, lo pones en práctica, y cosechas estás promesas para tu vida; el Todopoderoso sustentándote día a día.

¿Quien se lo podría perder? Bueno sólo aquellos que lo ignoren, y no lo crean.

Un abrazo a todos, y que la gracia de nuestro Dios y salvador los acompañe.


Pero tú,  Israel,  siervo mío eres;  tú,  Jacob,  a quien yo escogí,  descendencia de Abraham mi amigo. Porque te tomé de los confines de la tierra,  y de tierras lejanas te llamé,  y te dije:  Mi siervo eres tú;  te escogí,  y no te deseché. No temas,  porque yo estoy contigo;  no desmayes,  porque yo soy tu Dios que te esfuerzo;  siempre te ayudaré,  siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos;  serán como nada y perecerán los que contienden contigo. (Isa 41:8-11)



Publicidad