He estimado todo como basura a fin de ganar a Cristo y ser hallado en Él. No pretendo haberlo alcanzado ya, pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás, prosigo a la meta. No busco solo salvación, sino el premio del supremo llamamiento: conocer el poder de Su resurrección y manifestar la Vida de Su Hijo. (Basado en Filipenses 3:7-14)
sábado, 25 de agosto de 2012
¿Leche espiritual o racional?
domingo, 19 de agosto de 2012
Protegidos por su diestra
miércoles, 8 de agosto de 2012
No soy, no existo…
martes, 19 de junio de 2012
El camino angosto
sábado, 12 de mayo de 2012
"Déjame terminar…"
domingo, 1 de abril de 2012
¿Aflicciones?
Antes que nada, una recomendación para el que está afligido, como para el que está alegre:
¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. (Stgo 5:13)
El Señor nos enseñó: En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33)
Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. (Rom 8:18)
Estad siempre gozosos. (1Tesal. 5:16)
Antes de hablar de los distintos tipos de aflicciones, quiero hacerte notar dos grandes grupos de sufrimientos que hay hoy en la tierra:
Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte. (2Co 7:10)
Hablaremos de las aflicciones que pertenecen al primer grupo (obviamente); las que son de parte de Dios; ya que las otras, son el resultado de la desobediencia del hombre, él hacerse independientes de Dios y negarlo; y que produce muerte (cuando el hombre no le cree a Dios, lo niega, pues lo hace mentiroso, es decir, se pone de parte del enemigo de Dios, Satanás).
Ahora trataré de dividir los distintos tipos de aflicciones que tenemos los creyentes (o deberíamos tener); no con un sentido de establecer una clasificación “científica y exacta”; sino más bien, con que podamos ver diferentes aflicciones, con diferentes propósitos; y que debemos de alguna manera reconocer, para poder obrar en conformidad a las circunstancias. Por lo que he experimentado, no siempre una aflicción será clasificable en forma pura en cada categoría, sino que muchas veces Dios saca de ellas múltiples propósitos. Además, no es lo que yo hoy trato de explicar, lo único que existe, sino lo que hasta hoy distingo para compartir; y te puede ayudar.
Empecemos entonces, con las distintas aflicciones que podemos tener como creyentes:
LAS PRUEBAS:
Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia (fortaleza). (Stgo 1:2-3)
Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; (2Co 4:17)
Las pruebas se superan por medio de la fe, es decir, confiando en lo que el Señor nos dijo (a pesar de que lo que vemos lo contradiga), y no dudando en las circunstancias, que están bajo su control; para superar una prueba debemos hacerlo con gozo y alegría de que somos probados, es decir, que estamos siendo evaluados por Dios, “para pasar de curso”.
Mira el siguiente ejemplo de la iglesia en Macedonia, como actúa una iglesia creyente con gracia, ante una prueba:
Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas, pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos. (2Co 8:1-4)
Como puedes ver, las pruebas son superadas sólo por medio de la fe que vence al mundo; y sin fe es imposible pasarlas; y por lo tanto, “pasar de curso”; al nuevo nivel que el Señor nos quiere llevar.
¿Y por qué sólo por medio de la fe? Porque para la fe NADA ES IMPOSIBLE; se manifiesta el poder de Dios en nosotros, por medio de la fe; y superamos las pruebas que por medios humanos, nos serían IMPOSIBLES de superar.
Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte; (2Co 1:8-10)
Si tenemos la fe que vence al mundo, debemos entender también que las pruebas que pasaremos superarán nuestra capacidad natural como hombres de superarlas, para que no sea un triunfo de la carne, sino del poder de Dios en nosotros que es por medio de la fe. Por lo anterior, debemos entender que somos probados más allá de nuestras capacidades humanas, de manera que se manifieste el poder de Dios en nosotros los creyentes; así como Pablo fue probado más allá de lo que él podía soportar; para que su confianza absoluta estuviera en Dios y no en lo que tenemos o somos, como hombres en la carne. Pablo triunfó por el poder de Dios que se manifiesta en los que creen y esperan en Dios.
Si las pruebas sólo fueran las que podemos superar en nuestra capacidad natural de hombres; no habría ni avance, ni fortalecimiento, ni gloria futura; este Camino es una camino hacia arriba al cielo, hacia Dios Padre, y por lo tanto, necesitamos su poder en nosotros (gracia) para llegar a la meta; y ese poder se manifiesta en nosotros por medio de la fe; y la fe viene de OIRLO. Y cuando Dios dice, lo que no era, ahora ES, porque El lo dijo. Las pruebas de Dios son insuperables en la carne, pero lo que es imposible para el hombre, para Dios es posible; y esto es por creerle lo que nos dice; la fe que vence al mundo.
LA DISCIPLINA:
… y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. (Heb 12:5-8)
Bueno, es claro que cuando somos recibidos como hijos de Dios, por medio de la fe en su Hijo; cuando recibimos su Espíritu; recibimos a Dios como Padre, y en su función de que crezcamos a su imagen y semejanza, nos debe disciplinar; y no siempre la disciplina nos gustará; o será de nuestra preferencia; pero lo que es seguro, es que producirá en nosotros frutos de justicia; dignos de nuestro Padre. Acá no hablamos de aflicciones de pruebas, sino de corrección de Dios en nosotros; como nosotros lo hacemos con nuestros hijos.
Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. (Heb 11:24-26)
NUESTROS PECADOS (ERRORES):
Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor. (Juan 5:14)
Otro ejemplo:
Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores (aflicciones). (1Ti 6:10 NVI)
Pero mi pueblo no oyó mi voz, E Israel no me quiso a mí. Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; Caminaron en sus propios consejos. ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, Si en mis caminos hubiera andado Israel! En un momento habría yo derribado a sus enemigos, Y vuelto mi mano contra sus adversarios. (Salmo 81:11-14)
PERSECUCIONES POR EL REINO DE DIOS (prueba):
Nos puede ser dado ser participantes de las aflicciones de Cristo por su reino (por su iglesia), perseguidos por hacer el bien (aunque los hombres no te entiendan):
Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; (Col 1:24)
Este es el más grande regalo y oportunidad que nos pueden dar, ser participantes de las aflicciones y persecuciones de Cristo, por su iglesia; recuerden que todos los apóstoles terminaron sus vidas entregadas como sacrificios agradables a Dios, a su debido tiempo; y con gozo morían por su Señor. Pedro que lo negó tres veces, en su carne no pudo ser fiel al Señor; pero le fue dado el morir crucificado por su Señor voluntariamente (por amor, ya no sustentado en su carne, sino en la gracia del Señor); lo cual dice la tradición lo hizo al revés, porque no se consideraba digno de morir como murió Jesús, su Señor. Este mismo Pedro, que fue incapaz, en su naturaleza humana, de ser fiel al Señor, sino que lo negó; y no sólo una vez, sino que fueron tres veces; en el poder del Dios, que es por la fe; culminó la carrera en gloria eterna, por su gracia.
De este último punto, lo dejo para que lo busques y lo entiendas en oración al Padre; es el punto de plena consagración; la fidelidad hasta la muerte; no como exigencia; sino como una gran oportunidad y entrega absoluta; amando a Dios por sobre todas las cosas.
Como conclusión; es bueno que veas que hay diferentes tipos de aflicciones, y no debes confundirlas; si estas pasando por ellas; debes orar para que se haga la voluntad de Dios en tu vida, y para que te de su gracia y entendimiento, para superarlas en su tiempo. No insistas en el error, busca la voz del Señor y créele; el poder de Dios, por su gracia te levantará.
Un abrazo a todos, espero haberles dejado el tema para vuestra meditación y oración al Padre, en Cristo.
La Aflicción: Entre la Disciplina del Padre y el Refinamiento del Oro
La aflicción no es un evento al azar; es un proceso gestionado por Dios con propósitos específicos. Sin embargo, para que el "eterno peso de gloria" se produzca en nosotros, debemos discernir honestamente el origen de nuestro dolor:
1. Discernir el Origen: ¿Cosecha o Cincel?
No podemos tratar toda crisis como una "prueba de fe". Existe una distinción vital:
La Aflicción por Disciplina: Es la consecuencia natural de nuestras propias decisiones y del pecado (Gálatas 6:7). Dios permite que cosechemos lo que sembramos para llevarnos al arrepentimiento. Aquí, el dolor es un muro de contención que nos impide seguir alejándonos.
La Aflicción por Refinamiento: Esta viene de la mano de Dios para quienes caminan en obediencia. Es el fuego que no busca destruirnos, sino purificar el oro, eliminando nuestra autosuficiencia para que Cristo sea formado en nosotros.
2. La Condición de la Promesa (Romanos 8:28)
Es un error común usar la frase "todo ayuda a bien" como un consuelo universal. La Biblia establece condiciones claras: esta promesa es exclusiva para quienes aman a Dios. Y, según las palabras de Jesús, amar a Dios no es un sentimiento, sino una acción: "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15).
Si no hay obediencia, no hay fundamento legal para reclamar que las circunstancias operarán a nuestro favor. Para el desobediente, las cosas ayudan a "mal" para que se detenga; para el que guarda Sus mandamientos, incluso el dolor ayuda a "bien" porque lo perfecciona.
3. El "Bien" es la Imagen de Cristo
El propósito final de la aflicción no es que recuperemos la comodidad perdida, sino que seamos hechos conformes a la imagen de Su Hijo (Romanos 8:29). La aflicción es leve y temporal, pero el resultado —tener el carácter de Cristo— es un peso de gloria eterno que no tiene comparación.
martes, 31 de enero de 2012
Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer.
Cuando escuchamos la siguiente frase Bíblica: porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer (Fil 2:13); a veces me parece que se toma fuera de contexto; ¿a que me refiero?, me refiero, a que muchas veces entendemos que Dios produce en el creyente el querer y el hacer la voluntad de Dios, eso es verdad; y gloria a Dios por ello; porque no sólo nos da el querer su voluntad y desearla, sino que también el obrar en conforme a ella, que está sustentado en su poder en nosotros; ¡eso es una muy buena noticia!, y es glorioso que Dios nos haya proveído de tan grandísimo poder que obra en nosotros los creyentes, de que no sólo nos cambian los gustos; para ya no andar por los caminos sin futuro de la carne, haciendo sólo nuestra voluntad; sino, por el Camino que lleva al Padre. Y eso no queda sólo ahí, sino que también se nos da el poder de actuar conforme a los requerimientos de Dios (ojo que es un camino, tiene un inicio y un fin; no todo está en el inicio, y no todo en la meta; hay que correrlo).
.En la carne todos tenemos la inclinación a interpretar el evangelio, según la conveniencia de la carne; por eso se ven estas distorsiones, y sumado esto al engañador que siempre nos dirá lo que queremos escuchar, usando parte truncada de las Escrituras, para mantenernos en su dominio; el domino que le fue dado sobre toda carne, por el pecado.
No pierdas tu tiempo, manos a la obra; la obra de la fe.
Un tema muy bueno, relacionado con este tema, es el siguiente:


