Hoy le comparto el siguiente mensaje, que está
sustentado en el siguiente versículo, del evangelio de Mateo:
Porque donde están dos o tres
congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos. (Mat 18:20)
El Señor nos hizo una promesa, y esa promesa
indica que cuando nos reunimos en SU NOMBRE dos o tres discípulos, él estará en
medio de nosotros. Es una promesa muy importante y maravillosa; y la quiero
exponer, para vuestra meditación:
¿Hay algo más maravilloso y grande, para
quienes amamos al Señor, que verlo manifestado acá en la tierra en medio nuestro?
Creo que son poquísimas cosas que se le pueden
comparar, con verlo manifestarse acá, para quienes lo amamos; es entonces,
crucial entender bien la promesa que está registrada en el evangelio de Mateo,
y la cual expuse (Mat 18:20) .
Veamos, un requisito importante, al reunirnos
(congregarnos) en torno a él; debemos hacerlo EN SU NOMBRE. Bueno, cuando dos o tres
se reúnen en SU NOMBRE, el Señor está en medio de ellos, y cuando él está
presente, es notorio para quienes tenemos de su Espíritu.
La pregunta clave entonces se resumiría en lo
siguiente:
¿Qué significa entonces reunirnos (congregarnos)
en SU NOMBRE?
Literalmente, he participado de reuniones que al
inicio se declara que la reunión es en el Nombre del Señor; ¿pero basta eso? Pero no lo he visto manifestarse...
La
verdad, que por mi experiencia, he visto que no basta con declarar la reunión en
nombre del Señor solamente, el reunirnos en SU NOMBRE va más allá de eso. Va
más allá de la buena intención, va más allá de la declaración, va más allá de
todo empeño humano de hacerlo notorio a las personas...
Reunirnos en SU NOMBRE significa, el no hacer
nada que el Espíritu no nos inspire a hacer; no hablar sin la confirmación del
Espíritu, no callar si el Espíritu nos inspira; significa que todo lo que hacemos, lo hacemos en obediencia a SU
NOMBRE, por medio de su ESPÍRITU.
Les voy a poner un ejemplo didáctico Cuando ustedes mandan
a alguien en su nombre (el de ustedes, por supuesto) a hacer algo; lo que
esperan, es que la persona a la cual mandaron, haga exactamente lo que ustedes mandaron hacer y no otra cosa; ya que estarían utilizando mal vuestro nombre y se saldrían de
su voluntad, y no harían lo que ustedes mandaron a hacer. Como ejemplo les
pongo lo siguiente, ustedes le dicen a su hijo, “anda al negocio de la esquina y le llevas este dinero a su dueña en mi
nombre, y le pagas lo adeudado de la semana pasada, y con este otro dinero compras un
kilo de pan para el desayuno, que sea pan integral; y le das las gracias en mi
nombre por el crédito que nos dio”. Bueno, ahora entienden que este hijo
debe actuar del modo que ustedes le indicaron, ya que lo están haciendo en
representación suya, en vuestro nombre.
Es así
mismo, cuando nos reunimos en el Nombre del Señor, debemos actuar según el Espíritu
Santo nos inspira o no nos inspira a hablar y hacer, y no rellenar la reunión (congregación) de estímulos
naturales de la carne, según lo que nosotros queremos decir o callar (o hacer), sino
según el Espíritu Santo nos inspira a hacer.
Cuando nos reunimos en SU NOMBRE (y obedecemos a su nombre por el Espíritu),
veremos la gloria del Señor manifestándose en medio nuestro.
Es ahora nuestro tiempo
de obedecer, y ser conducidos por su Espíritu, y veremos lo maravilloso que es
congregarnos de dos o tres discípulos, sintonizados con el Espíritu; lo veremos en medio nuestro.
Buenísimo es ponerlo en práctica, para que no sólo
sea una teoría; cuando nos congreguemos en su nombre, que realmente sea en SU
NOMBRE, es decir, sujetándonos a la conducción de SU ESPÍRITU; y no a los programas humanos que lo acallan.
Un abrazo a todos, y que puedan oír cada día su VOZ, para hablar sus
palabras.

